Veía “ Grandes Esperanzas”, adaptación cinematográfica de la novela de Charles Dickens, novela apasionada y romántica, iniciática, que trata la forja dura de la propia identidad, los abismos del amor, la escalada social, el origen de la propia sangre, la orfandad, el sueño y la estrella que persiguen los que quieren romper sus fronteras personales, desde el origen humilde a la opulencia y la belleza que proporciona el poder. Es natural en el ser humano progresar, escalar hacia la mejora, y no sólo importa hacia dónde se va , sino cómo se llega, qué se deja uno por el camino. Ya lo dijo Jesús, “ De qué te sirve ganar el mundo, si pierdes tu alma”.
Y pensaba en la dirección contraria, en el heroísmo inverso. No en el hombre humilde que lucha por armarse y acumular, sino en el hombre que nace en la abundancia y lucha por despojarse de lo material. En el ser que recibe la iluminación de liberarse, en el ser humano que emprende el camino del desarme y el desapego, menos romántico, menos novelesco, más escaso y extraordinario, como remar contra corriente.
Quizá la historia del Buda.
En los dos caminos hay un punto común de desarraigo, de soledad, de exilio.
El que lucha por llegar, acaba construyendo su palacio.
El que lucha por liberarse se funde en la infinita luz de la no forma, en el horizonte difuso y dorado del cuadro imposible de Turner.
Y este último camino es sin fin.
lunes, 28 de septiembre de 2015
martes, 22 de septiembre de 2015
UNA CANCIÓN
Sucede en una habitación blanca de hospital. La anciana de 92 años yace moribunda y entubada en la cama, su marido se levanta de la silla de ruedas y la envuelve con sus caricias, suena la canción “You´ll never know”, y ambos, balbuceando, la susurran, apenas tienen voz, se declaran su amor, es la canción que a ella le consolaba cuando él estaba en la segunda guerra mundial, e ignoraba si su amor regresaría de la batalla, quizá viviera, quizá estaría ya muerto.
Regresó y vivieron toda la vida juntos. Ahora a los 90 años ya no se sabe quién es el hombre y quién la mujer, los sexos de ambos se han difuminado, la decrepitud es evidente, se están despidiendo de la vida, la muerte es inminente, no hablan de dinero, ni de posesiones, ni de triunfos o fracasos, sólo se declaran su amor, escuchan su canción: la vida desintegrándose de toda superficie visible, la vida eternizándose en amor y melodía.
Regresó y vivieron toda la vida juntos. Ahora a los 90 años ya no se sabe quién es el hombre y quién la mujer, los sexos de ambos se han difuminado, la decrepitud es evidente, se están despidiendo de la vida, la muerte es inminente, no hablan de dinero, ni de posesiones, ni de triunfos o fracasos, sólo se declaran su amor, escuchan su canción: la vida desintegrándose de toda superficie visible, la vida eternizándose en amor y melodía.
sábado, 19 de septiembre de 2015
UN RELOJ DE BOLSILLO
Zoran era húngaro, trabajaba de peón en el campo, solía barear los olivos, recolectar las viñas, y se ocupaba también de dar de comer a las vacas. Conducía el viejo tractor con delicadeza, nunca tenía averías, lo limpiaba y lo engrasaba como si fuera nuevo. Cargaba el remolque de pienso y las vacas se acercaban a él familiarmente cuando rellenaba los comederos en los prados largos.
Tenía buena pinta, alto y desgarbado, con una tez pálida y ojos grises, su pelo cano siempre muy corto y su cara angulosa y huesuda.
Me narraba historias sencillas de su juventud, con un lenguaje nítido y elegante, eran historias tristes sin dramatismo ni sentimentalismo, parábolas de un apóstol sin iglesia. Dormía en una habitación blanca, junto al establo de las vacas, con un pequeño ventanuco que daba a la sierra, siempre tenía la ventana abierta, en cualquier estación del año.
Se había hecho una pequeña estantería de madera en la que reposaban dos libros de cuero muy gastados y un reloj de bolsillo que nunca llevaba consigo.
Una mañana , muy temprano, recién salido el sol, me esperaba en la puerta de casa.
Venía a decirme adiós. Fue conciso en la despedida, y me dejó como recuerdo su reloj de bolsillo.
Le echo de menos. Esas historias que me relataba en el campo, o junto a la lumbre en invierno, han ido creciendo en mi interior. Son relatos despojados, potentes, me gustaría tenerlos en un libro para recordar sus exactas palabras, su belleza desnuda, su grave voz irremplazable.
Ahora, cuando me tengo que poner chaqueta, llevo en el bolsillo interior el reloj de Zoran.
Y late matemático, tic, tac, como sus palabras secas que calentaban el corazón.
martes, 15 de septiembre de 2015
EL OTRO
No entendía por qué el trabajo diario no le daba resultados, la vulgaridad se le acumulaba persistente, capa tras capa de óleo, era como entrenar lo fallido.
Y sin embargo, cuando visitaba a su colega pintor,( que deambulaba por las calles y cerraba el estudio durante días seguidos, como si no le importara su oficio, sin ánimo de exponer ni mostrar su obra), entonces, frente a los cuadros de su amigo, clamaba contra la injusticia del destino, aquellos cuadros del otro estaban tocados por la gracia, y eso era así, inapelable, inexplicable, allí estaba el temblor de la verdad, la humilde majestad de la vida.
Y sin embargo, cuando visitaba a su colega pintor,( que deambulaba por las calles y cerraba el estudio durante días seguidos, como si no le importara su oficio, sin ánimo de exponer ni mostrar su obra), entonces, frente a los cuadros de su amigo, clamaba contra la injusticia del destino, aquellos cuadros del otro estaban tocados por la gracia, y eso era así, inapelable, inexplicable, allí estaba el temblor de la verdad, la humilde majestad de la vida.
NO PRONUNCIES LA PALABRA
¿ Qué es la bici ? ¿ Un cuadro de carbono plateado con pedales para alejarme de la decrepitud ?
¿ Qué es la pintura ? ¿ Un sueño real de pigmentos para construir mi tierra prometida ?
¿ Qué es el amor ? ¿ verdaderamente lo que rompe mis fronteras personales ?
¿ El otro cuerpo para cubrir mi propia calavera?
¿ Qué buscas ? ¿ Qué es eso que nunca acaba de estar ahí ?
¡ Ah ! Lo sabes tú, lo sé yo,
persigues la misma cosa de la que huyes,
no pronuncies la palabra, por una vez se de verdad elegante y guarda silencio.
¿ Qué es la pintura ? ¿ Un sueño real de pigmentos para construir mi tierra prometida ?
¿ Qué es el amor ? ¿ verdaderamente lo que rompe mis fronteras personales ?
¿ El otro cuerpo para cubrir mi propia calavera?
¿ Qué buscas ? ¿ Qué es eso que nunca acaba de estar ahí ?
¡ Ah ! Lo sabes tú, lo sé yo,
persigues la misma cosa de la que huyes,
no pronuncies la palabra, por una vez se de verdad elegante y guarda silencio.
miércoles, 9 de septiembre de 2015
UN PINTOR ORIGINAL
Nos abre la puerta de su casa-estudio, Jerónimo es menudo, no tiene edad, su mujer June, permanece en la sombra, es suave, una sonrisa acogedora.
Jerónimo pinta la mayoría de sus cuadros en superficies pequeñas, en aluminio ligero. Su estudio es pulcro, impoluto. Cajas de papel duro y blanco donde duermen a oscuras sus cuadros. Nos saca con delicadeza el primero, lo pega en la pared y así lo vemos, y el pequeño cuadro hace vibrar toda la estancia.
Desde el primer momento entras en un universo único, una vivencia relatada en la intimidad,
no es un discurso solemne, es la vida diaria de un hombre que está cerca de las cosas sencillas: él delante de su caballete, él durmiendo junto a June, el bello rostro de su mujer y la delicadeza inmensa de unas manos, la historia y el acontecer de una pintura que partió de una referencia figurativa y acabó en un laberinto puntillista y luminoso, la abstracción como una llegada imprevista, una aventura incierta.
Sus cuadros son sencillamente emocionantes porque son verdad.
Jerónimo Elespe pinta pacientemente, no es un grandilocuente ni un miniaturista, sus cuadros concienzudos jamás pierden la frescura de la emoción, vibran temblorosos, nunca entran en la cárcel de lo formal ni en el arrebato de lo gestual. Sin ninguna palabra altisonante, con la humildad del franciscano, el pintor consigue que la realidad vaya entrando en el terreno atemporal de los sueños, todo es envolvente, física cuántica, misticismo silencioso, ya no sabemos si vivimos en la luz del día o en la nocturnidad refractaria.
El ying y el yang, lo denso y lo leve, realidad y abstracción, la corriente interna de la vida, lo que recuerdas justo antes de morir, lo que vives de verdad, de eso trata esta pintura extraordinaria y única.
Cuadros que van creciendo en nuestro interior, que permanecen latentes.
Se necesitan muchos años de pintura para que un cuadro terminado tenga el arrebato de lo iniciático.
Él lo consigue.
Nos habla al oído, la revelación nos llega desde su relato autobiográfico, no hay egocentrismo, sólo común hermandad.
La estancia está abierta, podemos entrar, con él, en el país de nunca jamás.
Jerónimo pinta la mayoría de sus cuadros en superficies pequeñas, en aluminio ligero. Su estudio es pulcro, impoluto. Cajas de papel duro y blanco donde duermen a oscuras sus cuadros. Nos saca con delicadeza el primero, lo pega en la pared y así lo vemos, y el pequeño cuadro hace vibrar toda la estancia.
Desde el primer momento entras en un universo único, una vivencia relatada en la intimidad,
no es un discurso solemne, es la vida diaria de un hombre que está cerca de las cosas sencillas: él delante de su caballete, él durmiendo junto a June, el bello rostro de su mujer y la delicadeza inmensa de unas manos, la historia y el acontecer de una pintura que partió de una referencia figurativa y acabó en un laberinto puntillista y luminoso, la abstracción como una llegada imprevista, una aventura incierta.
Sus cuadros son sencillamente emocionantes porque son verdad.
Jerónimo Elespe pinta pacientemente, no es un grandilocuente ni un miniaturista, sus cuadros concienzudos jamás pierden la frescura de la emoción, vibran temblorosos, nunca entran en la cárcel de lo formal ni en el arrebato de lo gestual. Sin ninguna palabra altisonante, con la humildad del franciscano, el pintor consigue que la realidad vaya entrando en el terreno atemporal de los sueños, todo es envolvente, física cuántica, misticismo silencioso, ya no sabemos si vivimos en la luz del día o en la nocturnidad refractaria.
El ying y el yang, lo denso y lo leve, realidad y abstracción, la corriente interna de la vida, lo que recuerdas justo antes de morir, lo que vives de verdad, de eso trata esta pintura extraordinaria y única.
Cuadros que van creciendo en nuestro interior, que permanecen latentes.
Se necesitan muchos años de pintura para que un cuadro terminado tenga el arrebato de lo iniciático.
Él lo consigue.
Nos habla al oído, la revelación nos llega desde su relato autobiográfico, no hay egocentrismo, sólo común hermandad.
La estancia está abierta, podemos entrar, con él, en el país de nunca jamás.
martes, 8 de septiembre de 2015
RAFAEL NADAL
Nadal ha dicho, después de su última derrota en el US Open , que a pesar de no estar durante este último año al nivel de su pasado esplendor, no piensa cambiar de entrenador y seguirá con su tío Toni, su entrenador de toda la vida. Voces expertas le aconsejaban un cambio, sin embargo él prefiere seguir junto a quien ha forjado su leyenda, 14 grandes ha conquistado Nadal apoyado por su equipo de siempre, ha resucitado ya dos veces y piensa que es posible una tercera vez con trabajo y manteniendo sus raíces.
En las empresas americanas, un trabajador llega un mal día a su mesa de trabajo y se encuentra con todos sus papeles en una caja, con su ordenador bloqueado, no vaya a ser que filtre información confidencial y sin teléfono móvil. Es la forma de decirle que está despedido.
El Sr Florentino Perez, monta una operación de compra venta de jugadores y utiliza a su portero titular, Keylor Navas, como moneda de cambio,- no eres más que un esclavo, negrito-, y sin previo aviso le obliga a cambiar de puesto de trabajo, de país y de ciudad en un solo día, con el solo argumento de que en el Manchester United iba a ganar más dinero. Cuando la operación falla, pide disculpas hipócritas para arreglar lo inarreglable.
Son los modos de esta época en que resultados y dinero son las únicas varas de medir.
Me gusta la elegancia de Nadal, ganaba él, pierde él, no busca responsables colaterales, sabe que la lealtad, la familiaridad, el afecto y el agradecimiento son mucho más importantes que los resultados. Todo eso es esencial, no lo es volver a ganar un grande, ya tiene catorce, mucho más de lo que él jamás soñó. Y además piensa que , junto a su equipo de siempre, volverá a ganar.
Creo que todo el mundo admira a Nadal.
Vaya ejemplo bonito.
Un ser humano que sabe ganar y perder y que jamás ha perdido el norte.
Me quito el sombrero ante el deportista, y sobre todo ante el ser humano.
Gracias Nadal.
En las empresas americanas, un trabajador llega un mal día a su mesa de trabajo y se encuentra con todos sus papeles en una caja, con su ordenador bloqueado, no vaya a ser que filtre información confidencial y sin teléfono móvil. Es la forma de decirle que está despedido.
El Sr Florentino Perez, monta una operación de compra venta de jugadores y utiliza a su portero titular, Keylor Navas, como moneda de cambio,- no eres más que un esclavo, negrito-, y sin previo aviso le obliga a cambiar de puesto de trabajo, de país y de ciudad en un solo día, con el solo argumento de que en el Manchester United iba a ganar más dinero. Cuando la operación falla, pide disculpas hipócritas para arreglar lo inarreglable.
Son los modos de esta época en que resultados y dinero son las únicas varas de medir.
Me gusta la elegancia de Nadal, ganaba él, pierde él, no busca responsables colaterales, sabe que la lealtad, la familiaridad, el afecto y el agradecimiento son mucho más importantes que los resultados. Todo eso es esencial, no lo es volver a ganar un grande, ya tiene catorce, mucho más de lo que él jamás soñó. Y además piensa que , junto a su equipo de siempre, volverá a ganar.
Creo que todo el mundo admira a Nadal.
Vaya ejemplo bonito.
Un ser humano que sabe ganar y perder y que jamás ha perdido el norte.
Me quito el sombrero ante el deportista, y sobre todo ante el ser humano.
Gracias Nadal.
lunes, 7 de septiembre de 2015
CON COLORES, SIN PALABRAS
Los cuadros me hablan, ellos son los que dirigen mis manos.
Las pinturas van ganando identidad propia, capa tras capa, erigiéndose independientes.
Quizá esos laberintos me lleven a territorios nuevos, a soluciones imprevistas.
Y cuando por fin llega la claridad, hay una seguridad inapelable.
Los cuadros se resuelven por dentro o por fuera.
En la juventud uno suele admirar y buscar la destreza formal, en la madurez importa menos la forma y más el latido interior.
Hay una belleza y una elegancia en la resolución del problema, hay una inmediatez, una sencillez, un desaliño necesario para que aflore la esencia. No hay teatralidad ni maquillaje, sólo la pureza del pintor en su proceso de depuración. El pulido posterior, la exquisitez del bruñidor, todo eso, a una edad, ya no importa, no hay tiempo que perder en orfebrería.
La presencia de la verdad aparece, la búsqueda cesa. La sombra de nuestro ser ha desaparecido, por fin somos invisibles, queda sólo el milagro de la pintura y la revelación.
Apenas un apunte del milagro vital.
Las pinturas van ganando identidad propia, capa tras capa, erigiéndose independientes.
Quizá esos laberintos me lleven a territorios nuevos, a soluciones imprevistas.
Y cuando por fin llega la claridad, hay una seguridad inapelable.
Los cuadros se resuelven por dentro o por fuera.
En la juventud uno suele admirar y buscar la destreza formal, en la madurez importa menos la forma y más el latido interior.
Hay una belleza y una elegancia en la resolución del problema, hay una inmediatez, una sencillez, un desaliño necesario para que aflore la esencia. No hay teatralidad ni maquillaje, sólo la pureza del pintor en su proceso de depuración. El pulido posterior, la exquisitez del bruñidor, todo eso, a una edad, ya no importa, no hay tiempo que perder en orfebrería.
La presencia de la verdad aparece, la búsqueda cesa. La sombra de nuestro ser ha desaparecido, por fin somos invisibles, queda sólo el milagro de la pintura y la revelación.
Apenas un apunte del milagro vital.
jueves, 3 de septiembre de 2015
PINTURA
Hay una sencillez en el acto de pintar, una persistencia infantil en el acto de mirar, una inocencia y un asombro. No estamos ante el sabio ni ante el intelectual ni ante el gurú. La pintura, como la música, es anterior al discurso, es prehistórica, es física y te mancha las manos y el corazón.
Y para coger impulso hay que regresar hasta mucho antes del ayer.
Y para coger impulso hay que regresar hasta mucho antes del ayer.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
SIN TÍTULO
El éxito suele estar indisolublemente unido al esfuerzo y a la voluntad, por eso es tan valorado. Pero hay miles de voluntariosos y esforzados que jamás conocen la victoria.
Lo esencial está, sin embargo, a la vista de todos, están las estancias abiertas, la vida misma es un presente, los cielos azules, la belleza que nos rodea.
La verdad suele esconderse, pura, en el corazón de los desheredados, el dolor limpia el alma de telarañas y de espejos, la pesadumbre te lleva naturalmente al desprendimiento del sufrimiento baldío. El amor verdadero está casi siempre más allá, no tiene adjetivos, o sería mejor decir que ignoramos si el balazo recién recibido nos quema o nos hiela la sangre.
El amor es invulnerable, ajeno a cualquier padecimiento, recibe sin límites, deja ir sin límites, acepta sin límites. Trasciende la frontera de la propia carne.
El éxito, sin embargo, no desencadena su propia depuración , es leve, grácil, acaricia, reconforta, llena las paredes de diplomas, de menciones honoríficas, uno puede llegar a creerse dueño de su propio destino, fuerte y poderoso.
Pero eso ya fue ayer.
Lo esencial está, sin embargo, a la vista de todos, están las estancias abiertas, la vida misma es un presente, los cielos azules, la belleza que nos rodea.
La verdad suele esconderse, pura, en el corazón de los desheredados, el dolor limpia el alma de telarañas y de espejos, la pesadumbre te lleva naturalmente al desprendimiento del sufrimiento baldío. El amor verdadero está casi siempre más allá, no tiene adjetivos, o sería mejor decir que ignoramos si el balazo recién recibido nos quema o nos hiela la sangre.
El amor es invulnerable, ajeno a cualquier padecimiento, recibe sin límites, deja ir sin límites, acepta sin límites. Trasciende la frontera de la propia carne.
El éxito, sin embargo, no desencadena su propia depuración , es leve, grácil, acaricia, reconforta, llena las paredes de diplomas, de menciones honoríficas, uno puede llegar a creerse dueño de su propio destino, fuerte y poderoso.
Pero eso ya fue ayer.
viernes, 28 de agosto de 2015
SORPRESA
Llevaban viéndose algunos meses. Un día, con mucho misterio, él le regaló a ella un pequeño objeto envuelto en papel de regalo. Debía abrirlo cuando ella llegara a su casa y estuviera sola.
Así lo hizo, y se encontró una pequeña caja de madera llena de papeles de colores. Ella fue abriendo cada uno de esos papeles y leyendo, en cada una de esas hojas plegadas de colores distintos, uno tras otro los halagos más empalagosos que nunca hubiera imaginado. Al llegar al noveno de esos papeles, cerró la caja de madera y la tiró a la papelera.
Nunca más volvió a ver a ese señor.
Así lo hizo, y se encontró una pequeña caja de madera llena de papeles de colores. Ella fue abriendo cada uno de esos papeles y leyendo, en cada una de esas hojas plegadas de colores distintos, uno tras otro los halagos más empalagosos que nunca hubiera imaginado. Al llegar al noveno de esos papeles, cerró la caja de madera y la tiró a la papelera.
Nunca más volvió a ver a ese señor.
jueves, 27 de agosto de 2015
DESPEDIDAS Y ENCUENTROS
Para ti M.C
Te querías ir hace tiempo,
pero perseverabas,
eras una rebelde obediente,
dejabas que pasaran los días.
No te gustaba la ventana a la que te asomabas,
tu naturaleza iba en contra de la inmovilidad en la que estabas presa.
Pero ya dejaste de beber y de comer.
No se a dónde te has ido
pero allá en dónde estés
estaré yo contigo.
No sé dónde permanezco yo,
me hago tantas preguntas y los cielos me devuelven silencios y nubes.
Pero en cualquier lugar por el que yo merodee,
estarás tú conmigo.
Te querías ir hace tiempo,
pero perseverabas,
eras una rebelde obediente,
dejabas que pasaran los días.
No te gustaba la ventana a la que te asomabas,
tu naturaleza iba en contra de la inmovilidad en la que estabas presa.
Pero ya dejaste de beber y de comer.
No se a dónde te has ido
pero allá en dónde estés
estaré yo contigo.
No sé dónde permanezco yo,
me hago tantas preguntas y los cielos me devuelven silencios y nubes.
Pero en cualquier lugar por el que yo merodee,
estarás tú conmigo.
miércoles, 26 de agosto de 2015
DE DÓNDE ERES
A M.Castaño
Incapaz de compartir la degradación de los adultos, ha preferido vivir en la escuela rodeada de niños.
Escondida púdicamente en su misterio, silenciosa de si misma, se torna todo ojos y curiosidad cuando aparece el prójimo.
De su blancura astral y su físico escuálido, cabría decir que no tiene edad, que camina por un hilo entre la vida y la muerte o que es la niña de siempre jugando entre los demás.
Cocodrilos, gaviotas y ballenas de caramelo, nubes de espuma , azúcar y café como único alimento natural. Aire y sólo aire parece caber en tan menudo cuerpo. Eso es ella, una brisa que desaparece sin dejar rastro.
No es de aquí, piensas al verla. Pero si se ha elevado en soledad por encima de su fuego oculto es porque no ha encontrado una fuerza terrenal a la inmedida de su pasión.
Parece así destituida de todo, dueña de un tiempo distinto, de un ritmo atemporal.
Y no puedes dejar de preguntarle: ¿ De dónde vienes y a dónde vas?. Y ella contestará que el cielo es violeta y que se olvidó de regar una rosa blanca.
Pero si le preguntas por ti o por mi, dibujará un círculo mágico y perfecto capaz de contener tu vida y la mía con una exactitud inquietante en el ayer, en el ahora y en el porvenir.
Alivia nuestras inquietudes, devuelve firmeza a nuestras dudas y reaparece junto a ti en épocas de transición, justo cuando se vislumbra una conversión.
Recuerdo un a tardecer en mi estudio. Cuando escuchaba su opinión certera sobre un retrato recién pintado, una hoja escrita cayó al suelo, se agachó para recogerla y de su camisa blanca apareció imprevisible un pecho desnudo y adolescente, alma asomada y visible en lo carnal.
Grabé para siempre así su imposible retrato:
Carne espiritual de luz lunar, rostro espectral de niña eterna, pecho desnudo, camisa y falda blanca, rodillas huesudas que seguían hacia abajo como dos finísimos y transparentes troncos de abedul, hasta llegar a unos pies calzados en unos zapatos de tacón pequeños y verdes como las manzanas brillantes y prohibidas del paraíso.
Tendría que ser un experto en la ciencia que estudia el origen del mundo y de la vida, para saber qué sucedió en el orden cósmico cuando ella nació. Pues se equivocaron de siglo, de lugar y de planeta.
No creo en la edad, ni en las clases sociales, ni en las distintas ciudades...pero existen.
A pesar de todas esas adversidades que el destino ha interpuesto entre nosotros, ella y yo hemos levantado nuestra historia , ya larga, desde aquel niño a quien ella enseñó a a leer y a escribir, hasta este hombre que hoy puede decirle en verdad “ yo te amo”.
Ella sabe que me debe su retrato y yo sé que nunca se lo haré.
* Escribí estas letras hace quince años, aparecen en mi libro “ Grietas (Apuntes de un pintor)
Esta mañana, 26 de agosto de 2015, ha muerto Maruja Castaño.
Ya descansas, Maruja, ya estás al fin en la luz, ya no extrañas nada. TQ.
Incapaz de compartir la degradación de los adultos, ha preferido vivir en la escuela rodeada de niños.
Escondida púdicamente en su misterio, silenciosa de si misma, se torna todo ojos y curiosidad cuando aparece el prójimo.
De su blancura astral y su físico escuálido, cabría decir que no tiene edad, que camina por un hilo entre la vida y la muerte o que es la niña de siempre jugando entre los demás.
Cocodrilos, gaviotas y ballenas de caramelo, nubes de espuma , azúcar y café como único alimento natural. Aire y sólo aire parece caber en tan menudo cuerpo. Eso es ella, una brisa que desaparece sin dejar rastro.
No es de aquí, piensas al verla. Pero si se ha elevado en soledad por encima de su fuego oculto es porque no ha encontrado una fuerza terrenal a la inmedida de su pasión.
Parece así destituida de todo, dueña de un tiempo distinto, de un ritmo atemporal.
Y no puedes dejar de preguntarle: ¿ De dónde vienes y a dónde vas?. Y ella contestará que el cielo es violeta y que se olvidó de regar una rosa blanca.
Pero si le preguntas por ti o por mi, dibujará un círculo mágico y perfecto capaz de contener tu vida y la mía con una exactitud inquietante en el ayer, en el ahora y en el porvenir.
Alivia nuestras inquietudes, devuelve firmeza a nuestras dudas y reaparece junto a ti en épocas de transición, justo cuando se vislumbra una conversión.
Recuerdo un a tardecer en mi estudio. Cuando escuchaba su opinión certera sobre un retrato recién pintado, una hoja escrita cayó al suelo, se agachó para recogerla y de su camisa blanca apareció imprevisible un pecho desnudo y adolescente, alma asomada y visible en lo carnal.
Grabé para siempre así su imposible retrato:
Carne espiritual de luz lunar, rostro espectral de niña eterna, pecho desnudo, camisa y falda blanca, rodillas huesudas que seguían hacia abajo como dos finísimos y transparentes troncos de abedul, hasta llegar a unos pies calzados en unos zapatos de tacón pequeños y verdes como las manzanas brillantes y prohibidas del paraíso.
Tendría que ser un experto en la ciencia que estudia el origen del mundo y de la vida, para saber qué sucedió en el orden cósmico cuando ella nació. Pues se equivocaron de siglo, de lugar y de planeta.
No creo en la edad, ni en las clases sociales, ni en las distintas ciudades...pero existen.
A pesar de todas esas adversidades que el destino ha interpuesto entre nosotros, ella y yo hemos levantado nuestra historia , ya larga, desde aquel niño a quien ella enseñó a a leer y a escribir, hasta este hombre que hoy puede decirle en verdad “ yo te amo”.
Ella sabe que me debe su retrato y yo sé que nunca se lo haré.
* Escribí estas letras hace quince años, aparecen en mi libro “ Grietas (Apuntes de un pintor)
Esta mañana, 26 de agosto de 2015, ha muerto Maruja Castaño.
Ya descansas, Maruja, ya estás al fin en la luz, ya no extrañas nada. TQ.
miércoles, 19 de agosto de 2015
DESCONOCIDO
Y uno sale a pasear y el camino parece un desfiladero sin barandillas.
Y ese pasadizo arduo, ese purgatorio que se alarga hasta hacerse insoportable, va creando una segunda naturaleza, el corazón vehemente se va puliendo, la mirada empieza a divisar otras cosas que hasta entonces eran imperceptibles, ya no está enfocada en un solo punto absorbente e implacable, el ángulo de visión se va abriendo hasta ser un gran angular.
Y quizá entonces, en ese momento de desapego, en ese andar sin objetivo, uno esté acercándose , sin saberlo, a otra luz.
Ya se desprendió la pertenencia que nos hacía fuertes, la posesión que nos otorgaba la seguridad.
Dejar atrás lo formal, ir penetrando en el misterio que hay más allá de las apariencias, de los cuerpos, de los símbolos y los emblemas.
Aunque uno se sienta intruso en su propio cuerpo, ajeno entre familiares, visitante en su propiedad, extranjero en su tierra, extraño ante el compás del propio corazón.
No te voy a mentir,
yo tampoco lo sé.
El amor no entiende de certezas,
es sólo que ahora veo sin mirar.
De vez en cuando se posa un cuervo en mi hombro y por la noche canta un grillo en mi espalda.
Al amanecer no hay claves secretas ni dorados aforismos.
Dejo que el cuervo levante el vuelo y el grillo entre en su escondite.
Abro la puerta de mi estudio, el pincel roza el lienzo, y el silencio dibuja su sonido.
En este territorio sólo entran los iniciados,
no hay sitio para aficionados y tampoco para profesionales.
Fui a visitar a mi anciano maestro y él no me reconoció.
Yo ya no estaba en sus recuerdos,
así que durante un par de horas,
hablamos como si todo fuera por primera vez.
Y ese pasadizo arduo, ese purgatorio que se alarga hasta hacerse insoportable, va creando una segunda naturaleza, el corazón vehemente se va puliendo, la mirada empieza a divisar otras cosas que hasta entonces eran imperceptibles, ya no está enfocada en un solo punto absorbente e implacable, el ángulo de visión se va abriendo hasta ser un gran angular.
Y quizá entonces, en ese momento de desapego, en ese andar sin objetivo, uno esté acercándose , sin saberlo, a otra luz.
Ya se desprendió la pertenencia que nos hacía fuertes, la posesión que nos otorgaba la seguridad.
Dejar atrás lo formal, ir penetrando en el misterio que hay más allá de las apariencias, de los cuerpos, de los símbolos y los emblemas.
Aunque uno se sienta intruso en su propio cuerpo, ajeno entre familiares, visitante en su propiedad, extranjero en su tierra, extraño ante el compás del propio corazón.
No te voy a mentir,
yo tampoco lo sé.
El amor no entiende de certezas,
es sólo que ahora veo sin mirar.
De vez en cuando se posa un cuervo en mi hombro y por la noche canta un grillo en mi espalda.
Al amanecer no hay claves secretas ni dorados aforismos.
Dejo que el cuervo levante el vuelo y el grillo entre en su escondite.
Abro la puerta de mi estudio, el pincel roza el lienzo, y el silencio dibuja su sonido.
En este territorio sólo entran los iniciados,
no hay sitio para aficionados y tampoco para profesionales.
Fui a visitar a mi anciano maestro y él no me reconoció.
Yo ya no estaba en sus recuerdos,
así que durante un par de horas,
hablamos como si todo fuera por primera vez.
martes, 18 de agosto de 2015
ORIGEN
Las montañas azules, el cielo amarillo, la transparencia de la tarde, la nitidez de los relieves, todo parecía un escenario. Y ese sentimiento repetido, otra vez más, de estar aquí como un espectador, perplejo ante la naturaleza del misterio, extasiado ante tanta belleza, asombrado de nuestra propia constitución, ignorante del origen, sorprendido en el cruce de caminos contrapuestos, exiliado del remoto lugar perpetuamente cercano y borrosamente recordado por mi corazón.
jueves, 13 de agosto de 2015
VAPOR
En el despegue fue cuando lo dijo, que ya nunca sería igual que antes.
Como si todo no fuera eternamente nuevo.
Se esfuman las cosas entre nuestras manos.
Todo esto es verdad y es mentira.
Porque lo vivido sigue en nosotros.
Porque el hambre está ahí,
y la sed,
y el anhelo del absoluto.
Dios no está en los templos, ni en las cruces.
Podrán quemar todos los maderos y las iglesias,
pero Él seguirá eternamente.
No me gustan las cercas, ni las fronteras, ni los marcos de las ventanas.
Descansa mi vista en los ilimitados cielos,
en los horizontes sin fin,
pero nadie va a negociar con mi necesidad.
No me gusta la sabiduría enlatada.
Ni los sabios con su barba blanca y su túnica solemne.
Me gustan las mujeres fuertes que se pasan todo por el forro de sus faldas,
y cuando digo todo hablo de nuestro sentimentalismo, nuestro oro, nuestra mierda.
Y nos hacen ver que todo eso es nada.
Al final el agua resbala por la cara, evaporándose .
Y queda el frescor que no se puede guardar en los bolsillos.
Como si todo no fuera eternamente nuevo.
Se esfuman las cosas entre nuestras manos.
Todo esto es verdad y es mentira.
Porque lo vivido sigue en nosotros.
Porque el hambre está ahí,
y la sed,
y el anhelo del absoluto.
Dios no está en los templos, ni en las cruces.
Podrán quemar todos los maderos y las iglesias,
pero Él seguirá eternamente.
No me gustan las cercas, ni las fronteras, ni los marcos de las ventanas.
Descansa mi vista en los ilimitados cielos,
en los horizontes sin fin,
pero nadie va a negociar con mi necesidad.
No me gusta la sabiduría enlatada.
Ni los sabios con su barba blanca y su túnica solemne.
Me gustan las mujeres fuertes que se pasan todo por el forro de sus faldas,
y cuando digo todo hablo de nuestro sentimentalismo, nuestro oro, nuestra mierda.
Y nos hacen ver que todo eso es nada.
Al final el agua resbala por la cara, evaporándose .
Y queda el frescor que no se puede guardar en los bolsillos.
lunes, 10 de agosto de 2015
LAS MOSCAS
Agosto, y había dejado atrás el bosque de Superbagnères, subía los últimos Km de la estación de esquí, pedaleaba las últimas rampas, mi respiración acompasada, mis piernas rítmicas, el sudor corría libre ya por todo mi cuerpo, un halcón cruzaba las nubes bajas de niebla para volver cerca de mi, sobrevolándome, y descendía rozando las cunetas, suspendiéndose otra vez en los acantilados.
Y las moscas, un pequeño ejército de moscas, en mis manos, en mis orejas, en mi frente, en el cuello, en las piernas, en los brazos.
Estaban ahí para romper la armonía del sufrimiento rítmico, poco tenían que ver con la mística del dolor o de la resistencia física y mental. Subía mirando de frente a la cima, sin miedo, eran las moscas el único elemento discordante, me impedían concentrarme, rompían el hechizo de las cumbres.
¿Qué pintan aquí las odiosas moscas? Pegajosas e insistentes, acosaban a las vacas y a los caballos, libres en las praderas altas y desnudas. Se enganchaban a mi ascenso y revoloteaban mi lenta subida.
Luego en el descenso, bajaban como polizontes en mi maillot, todas juntas y apiñadas en mi espalda.
Dentro de unos años, recordaré esta subida, los hayedos verdes, las pendientes duras y empinadas, las curvas escarpadas del camino, los valles lejanos allá abajo, el vuelo del águila, los bosques diseminados y sus praderas, el ritmo de la ascensión, la plenitud física.
Pero ahora quiero nombrar a las moscas.
Es la circunstancia externa que se cuela siempre, la pega imprevista, el nudo con el que no contábamos. La pesada burocracia que nos impide mirar hacia lo alto.
Y rompemos el equilibrio a manotazos, y las moscas siguen ahí, y la bici se tambalea y rompe linea y lo adjetivo acaba siendo absurdamente sustancial, nos persigue y perdemos trayectoria.
El maestro zen capturaba las moscas en vuelo con sus palillos sin alterar su meditación.
La belleza inmensa de la montaña perturbada por un insecto.
Algunos acaban viendo sólo moscas.
Otros la cumbre recortada contra el azul del cielo.
Pero las moscas existen.
Y las moscas, un pequeño ejército de moscas, en mis manos, en mis orejas, en mi frente, en el cuello, en las piernas, en los brazos.
Estaban ahí para romper la armonía del sufrimiento rítmico, poco tenían que ver con la mística del dolor o de la resistencia física y mental. Subía mirando de frente a la cima, sin miedo, eran las moscas el único elemento discordante, me impedían concentrarme, rompían el hechizo de las cumbres.
¿Qué pintan aquí las odiosas moscas? Pegajosas e insistentes, acosaban a las vacas y a los caballos, libres en las praderas altas y desnudas. Se enganchaban a mi ascenso y revoloteaban mi lenta subida.
Luego en el descenso, bajaban como polizontes en mi maillot, todas juntas y apiñadas en mi espalda.
Dentro de unos años, recordaré esta subida, los hayedos verdes, las pendientes duras y empinadas, las curvas escarpadas del camino, los valles lejanos allá abajo, el vuelo del águila, los bosques diseminados y sus praderas, el ritmo de la ascensión, la plenitud física.
Pero ahora quiero nombrar a las moscas.
Es la circunstancia externa que se cuela siempre, la pega imprevista, el nudo con el que no contábamos. La pesada burocracia que nos impide mirar hacia lo alto.
Y rompemos el equilibrio a manotazos, y las moscas siguen ahí, y la bici se tambalea y rompe linea y lo adjetivo acaba siendo absurdamente sustancial, nos persigue y perdemos trayectoria.
El maestro zen capturaba las moscas en vuelo con sus palillos sin alterar su meditación.
La belleza inmensa de la montaña perturbada por un insecto.
Algunos acaban viendo sólo moscas.
Otros la cumbre recortada contra el azul del cielo.
Pero las moscas existen.
LIBRES
Es curioso cómo se parecen, hasta confundirse, los contrarios.
Veo una imagen bellísima del artista Ai Weiwei, es una foto que él mismo ha colgado en Instagram.
Aparece él con su hijo flotando en una piscina de Munich. Los dos mirando al cielo, unidos sus vientres, las cabezas en extremos opuestos. La figura del hombre maduro inmensa, la del niño, grácil y menuda. Les rodea un agua ultramar, roto el azul por un leve oleaje de espuma blanca. Los brazos abiertos pierden sus formas en la vibración del agua, la cabeza del niño flota con unas gafas acuáticas de espejos azules, la cabeza del padre emerge rotunda y craneal.
¿ Están en el agua o en el espacio azul rodeados de estrellas y constelaciones? ¿ Miran hacia arriba o hacia dentro de si mismos? El azul que les rodea no tiene bordes, está abierto hacia el infinito; es el verano, estamos en Agosto, pero ellos están en alguna otra parte, en su propia felicidad, así que ellos ya han burlado al tiempo.
Ai Weiwei ha permanecido, primero encarcelado, y luego retenido en China durante casi un lustro. Nada mas recobrar su pasaporte, viajó a Alemania para ver a su hijo.
Es el momento de la libertad y la gloria del reencuentro, los cuerpos se diluyen como si regresaran al origen de los tiempos, antes del inicio. Desintegrándose en el éter, en la nebulosa del amor, un padre con su hijo, libres ya de cualquier cárcel, de cualquier barrera, de cualquier planeta conocido.
Veo una imagen bellísima del artista Ai Weiwei, es una foto que él mismo ha colgado en Instagram.
Aparece él con su hijo flotando en una piscina de Munich. Los dos mirando al cielo, unidos sus vientres, las cabezas en extremos opuestos. La figura del hombre maduro inmensa, la del niño, grácil y menuda. Les rodea un agua ultramar, roto el azul por un leve oleaje de espuma blanca. Los brazos abiertos pierden sus formas en la vibración del agua, la cabeza del niño flota con unas gafas acuáticas de espejos azules, la cabeza del padre emerge rotunda y craneal.
¿ Están en el agua o en el espacio azul rodeados de estrellas y constelaciones? ¿ Miran hacia arriba o hacia dentro de si mismos? El azul que les rodea no tiene bordes, está abierto hacia el infinito; es el verano, estamos en Agosto, pero ellos están en alguna otra parte, en su propia felicidad, así que ellos ya han burlado al tiempo.
Ai Weiwei ha permanecido, primero encarcelado, y luego retenido en China durante casi un lustro. Nada mas recobrar su pasaporte, viajó a Alemania para ver a su hijo.
Es el momento de la libertad y la gloria del reencuentro, los cuerpos se diluyen como si regresaran al origen de los tiempos, antes del inicio. Desintegrándose en el éter, en la nebulosa del amor, un padre con su hijo, libres ya de cualquier cárcel, de cualquier barrera, de cualquier planeta conocido.
martes, 21 de julio de 2015
VALIENTE Y ESFORZADO
“ Espera con paciencia al Señor, sé valiente y esforzado. Sí, espera al Señor”
Zach Johnson estaba recitando este salmo de la Biblia, con los ojos cerrados, por eso no reaccionó con júbilo a pesar de haber ganado el torneo más importante del mundo: El British Open.
Fueron el murmullo del público en el green del 18, al fallar Louis Oosthuizen el putt de birdie, y el abrazo de su caddie, los que le sacaron del trance en el que estaba sumido.
Zach Johnson no tiene la potencia de los jóvenes golfistas de la última generación, tampoco tiene el swing perfecto de muchos jugadores de academia. Ha sido y es más un trabajador incansable que un jugador dotado con un talento natural. Con un grip fuerte, con la cara del palo cerrada arriba en el swing, es su movimiento de piernas potente, el que le lleva a hacer un swing medido y repetitivo, trabajado hasta la extenuación, hasta conseguir una naturalidad que persiste en los momentos de máxima tensión. Eso es lo que quieren y buscan los grandes golfistas, un swing natural que resista la presión cuando se están jugando los torneos ante los mejores jugadores del mundo.
Zach Johnson no buscó el swing perfecto, buscó su swing, el suyo.
Un tío original, 39 años, de Iowa, padre de dos hijos, de un único amor, su mujer, religioso, lleno de fe en si mismo, humilde, un tío que jugando ante otros que le sacan 30 metros con el drive, no se arruga, sigue firme aprovechando sus cualidades y no pensando en las de los rivales, un competidor feroz, decidido, paciente: “ Sé valiente y esforzado, espera al Señor”.
Y ha ganado en St. Andrews, en Escocia, en la cuna del golf. El campo con más solera del mundo, que con su diseño natural, sigue enamorando a todos los jugadores. Golf genuino, nada de atletas culturistas, artistas del golf. Qué pena que el gran Tom Watson, que se ha despedido este fin de semana del British, no rematara su hazaña, hace tres años, para ser el primero en ganar un British con 60 años. Campos que recompensan la sabiduría y la habilidad por encima de la potencia bruta.
En su discurso espaciado por los silencios emocionados, Zach Johnson, fue superando la zozobra, y mencionó, sin olvidarse de nadie, a todos a los que debía gratitud. Homenajeó a sus fieros rivales y ensalzó su grandeza, habló del mejor amateur, valoró el inmejorable estado del campo. Y dejó para el final al Señor.
Era su forma de reconocer que todos somos insignificantes, pero la fe nos hace gigantes, invencibles cuando los astros se alinean a nuestro favor. Sólo es cuestión de trabajar incansablemente, repetir la letanía hasta el agotamiento, también la mayoría de las veces, cuando una vez más, se ha perdido o no se ha pasado el corte. “ Espera al Señor”.
Zach Johnson es ya una leyenda. Ha ganado dos grandes, los más grandes entre los grandes. Masters en el Augusta National, y El Open en St. Andrews.
El humilde trabajador de Iowa, está en el olimpo junto a Bobby Jones, Sam Snead, Ben Hogan, Nicklaus, Gary Player, Tom Watson, Seve , Faldo, Tiger.
Otros mejores que él, se siguen quejando del tiempo, de la mala suerte, de las jorobas del terreno.
Pero Z. Johnson va a seguir ahí, abrasando las banderas, metiendo los putts, esperando al Señor, confiando valiente y esforzado, agradecido a su familia, reverenciando a sus maestros.
David ante Goliat.
Zach Johnson estaba recitando este salmo de la Biblia, con los ojos cerrados, por eso no reaccionó con júbilo a pesar de haber ganado el torneo más importante del mundo: El British Open.
Fueron el murmullo del público en el green del 18, al fallar Louis Oosthuizen el putt de birdie, y el abrazo de su caddie, los que le sacaron del trance en el que estaba sumido.
Zach Johnson no tiene la potencia de los jóvenes golfistas de la última generación, tampoco tiene el swing perfecto de muchos jugadores de academia. Ha sido y es más un trabajador incansable que un jugador dotado con un talento natural. Con un grip fuerte, con la cara del palo cerrada arriba en el swing, es su movimiento de piernas potente, el que le lleva a hacer un swing medido y repetitivo, trabajado hasta la extenuación, hasta conseguir una naturalidad que persiste en los momentos de máxima tensión. Eso es lo que quieren y buscan los grandes golfistas, un swing natural que resista la presión cuando se están jugando los torneos ante los mejores jugadores del mundo.
Zach Johnson no buscó el swing perfecto, buscó su swing, el suyo.
Un tío original, 39 años, de Iowa, padre de dos hijos, de un único amor, su mujer, religioso, lleno de fe en si mismo, humilde, un tío que jugando ante otros que le sacan 30 metros con el drive, no se arruga, sigue firme aprovechando sus cualidades y no pensando en las de los rivales, un competidor feroz, decidido, paciente: “ Sé valiente y esforzado, espera al Señor”.
Y ha ganado en St. Andrews, en Escocia, en la cuna del golf. El campo con más solera del mundo, que con su diseño natural, sigue enamorando a todos los jugadores. Golf genuino, nada de atletas culturistas, artistas del golf. Qué pena que el gran Tom Watson, que se ha despedido este fin de semana del British, no rematara su hazaña, hace tres años, para ser el primero en ganar un British con 60 años. Campos que recompensan la sabiduría y la habilidad por encima de la potencia bruta.
En su discurso espaciado por los silencios emocionados, Zach Johnson, fue superando la zozobra, y mencionó, sin olvidarse de nadie, a todos a los que debía gratitud. Homenajeó a sus fieros rivales y ensalzó su grandeza, habló del mejor amateur, valoró el inmejorable estado del campo. Y dejó para el final al Señor.
Era su forma de reconocer que todos somos insignificantes, pero la fe nos hace gigantes, invencibles cuando los astros se alinean a nuestro favor. Sólo es cuestión de trabajar incansablemente, repetir la letanía hasta el agotamiento, también la mayoría de las veces, cuando una vez más, se ha perdido o no se ha pasado el corte. “ Espera al Señor”.
Zach Johnson es ya una leyenda. Ha ganado dos grandes, los más grandes entre los grandes. Masters en el Augusta National, y El Open en St. Andrews.
El humilde trabajador de Iowa, está en el olimpo junto a Bobby Jones, Sam Snead, Ben Hogan, Nicklaus, Gary Player, Tom Watson, Seve , Faldo, Tiger.
Otros mejores que él, se siguen quejando del tiempo, de la mala suerte, de las jorobas del terreno.
Pero Z. Johnson va a seguir ahí, abrasando las banderas, metiendo los putts, esperando al Señor, confiando valiente y esforzado, agradecido a su familia, reverenciando a sus maestros.
David ante Goliat.
lunes, 20 de julio de 2015
CERRANDO LOS OJOS
El cuerpo siempre puede un poco más.
La mente puede aquietarse hasta la libertad y la fluidez.
No es el milímetro imposible lo que persigue el pintor, es otra cosa.
Los árboles viejos y gigantes cambian el curso del viento y crean su propia atmósfera.
El azul del cielo no es azul.
El mar es gris.
Yo soy más, pero no me atrevo.
Las casas abandonadas gritan.
Los perros nos dan lecciones y levantan la pata.
A los pájaros cantores no les gusta exhibirse.
El maestro siempre pronuncia una palabra menos.
La lejanía es violeta, como el alma.
Yo tengo un secreto, y cada vez que lo sueño, me sorprende lo estúpido que soy.
La piedra y el cristal se gustan y se buscan.
Las nubes, siempre las nubes.
Hay que mirarlas en silencio.
Como a las mujeres.
La mente puede aquietarse hasta la libertad y la fluidez.
No es el milímetro imposible lo que persigue el pintor, es otra cosa.
Los árboles viejos y gigantes cambian el curso del viento y crean su propia atmósfera.
El azul del cielo no es azul.
El mar es gris.
Yo soy más, pero no me atrevo.
Las casas abandonadas gritan.
Los perros nos dan lecciones y levantan la pata.
A los pájaros cantores no les gusta exhibirse.
El maestro siempre pronuncia una palabra menos.
La lejanía es violeta, como el alma.
Yo tengo un secreto, y cada vez que lo sueño, me sorprende lo estúpido que soy.
La piedra y el cristal se gustan y se buscan.
Las nubes, siempre las nubes.
Hay que mirarlas en silencio.
Como a las mujeres.
viernes, 17 de julio de 2015
UN TROTAMUNDOS EN EL TOUR
Svein Tuft. Anduvo tres años de vagabundo con una bicicleta, un perro y un carromato con sus escasos enseres. Cruzó desiertos mejicanos y estadounidenses, superficies heladas en Alaska, se defendió de los lobos en noches oscuras y solitarias, en páramos inhóspitos. Todo eso lo hizo al abandonar su casa a los diecisiete años en busca de soledad y fortaleza mental.
Svein era un atleta del alma, pero con esa bicicleta y la única compañía de su perro, fue moldeando sus piernas y su corazón, y llegó a ser un verdadero atleta también del cuerpo.
La primera vez que se oyó hablar de Svein Tuft (Langley, Canadá, 1977) fue en los juegos de Pekín de 2008. Se disputaba junto a la gran muralla la prueba olímpica de ciclismo contrarreloj, y ese desconocido de 31 años ocupaba el primer lugar de la clasificación, por delante de corredores consagrados. Finalmente acabó séptimo, pero su actuación tuvo repercusión mundial, y empezaron a escribir sobre su aventura personal. Poco después de los juegos, gano una medalla de plata en los mundiales contrarreloj, en Varese.
Ahora con 38 años, está corriendo el Tour de Francia, en el equipo Orica, es un tipo duro y admirado que se parte el pecho por sus compañeros de equipo. Fue en 2013 cuando debutó en el tour con 36 años y marcó un récord en el ciclismo moderno como el rookie más veterano.
Durante la temporada de ciclismo profesional, se ha asentado en Andorra, y ahí se siente bien. “ Abro la ventana y sólo veo la montaña y la naturaleza”.
Esta información la podéis ver de forma más completa en un artículo brillante de Fernando Llamas, enviado del periódico Marca, cubriendo en estas fechas la información del tour de Francia. Su artículo se titula : ” El tipo más duro del pelotón"
Svein era un atleta del alma, pero con esa bicicleta y la única compañía de su perro, fue moldeando sus piernas y su corazón, y llegó a ser un verdadero atleta también del cuerpo.
La primera vez que se oyó hablar de Svein Tuft (Langley, Canadá, 1977) fue en los juegos de Pekín de 2008. Se disputaba junto a la gran muralla la prueba olímpica de ciclismo contrarreloj, y ese desconocido de 31 años ocupaba el primer lugar de la clasificación, por delante de corredores consagrados. Finalmente acabó séptimo, pero su actuación tuvo repercusión mundial, y empezaron a escribir sobre su aventura personal. Poco después de los juegos, gano una medalla de plata en los mundiales contrarreloj, en Varese.
Ahora con 38 años, está corriendo el Tour de Francia, en el equipo Orica, es un tipo duro y admirado que se parte el pecho por sus compañeros de equipo. Fue en 2013 cuando debutó en el tour con 36 años y marcó un récord en el ciclismo moderno como el rookie más veterano.
Durante la temporada de ciclismo profesional, se ha asentado en Andorra, y ahí se siente bien. “ Abro la ventana y sólo veo la montaña y la naturaleza”.
Esta información la podéis ver de forma más completa en un artículo brillante de Fernando Llamas, enviado del periódico Marca, cubriendo en estas fechas la información del tour de Francia. Su artículo se titula : ” El tipo más duro del pelotón"
miércoles, 15 de julio de 2015
SORPRESAS COTIDIANAS
Paseo por Madrid, calle General Pardiñas, entro en una libreria de segunda mano, me atiende un librero joven, argentino. He visto en el escaparate “ Conversaciones con Al Pacino”, de Lawrence Grobel. Pregunto el precio, 2€, es un libro bien editado, de tapas duras, con una muy buena foto de Al Pacino en su portada. Lo compro.
Eso es Madrid, encontrarás el restaurante más caro y más absurdo, y un libro que es una joya por menos de lo que cuesta una cerveza en un tugurio.
Sencillamente, hay que quitarse las etiquetas del cerebro.
Eso es Madrid, encontrarás el restaurante más caro y más absurdo, y un libro que es una joya por menos de lo que cuesta una cerveza en un tugurio.
Sencillamente, hay que quitarse las etiquetas del cerebro.
JUVENTUD
En un viaje en tren hacia Sevilla, junto a mi padre, hace ya algunos años, cuando mis hijos estaban todavía en edad escolar, él me preguntó si alguno de ellos seguiría mi vocación artística.
Le respondí que no, y él contestó: “ Menos mal, ninguna familia resiste dos generaciones de artistas”.
Además de que eso no es verdad, y estábamos en el terreno del humor y las risas, luego la vida viene con su corriente y nos desdice a todos.
Reyes está en Bellas Artes, pinta como quien canta, y canta como si hablara. Hace unos vídeos de imágenes y músicas inspiradas, aprendo de ella, aprendo de los que vienen a renovarnos, los tiempos cambian, mi corazón se abre, comprende, se emociona.
Aunque yo sigo en mi caballete pintando rostros y cerros, y la pintura de siempre seguirá por siempre.
Pero qué importa la pintura, veo los ojos de Reyes y me lleno de frescura y de su alegría.
¡La pureza de la juventud incontaminada! , no cambies nunca, Reyes. Sigue en tu sueño que es más real que toda la triste y pesada burocracia de la vida muerta y opaca de los que sólo piensan en ganancias y seguridades.
Escucho mientras escribo a Melody Gardot, ella hace canciones que parecen rescatadas de la eternidad, la belleza sigue expandiéndose, qué falso que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Lo mejor siempre está ahí, tras el último cerro del horizonte.
Le respondí que no, y él contestó: “ Menos mal, ninguna familia resiste dos generaciones de artistas”.
Además de que eso no es verdad, y estábamos en el terreno del humor y las risas, luego la vida viene con su corriente y nos desdice a todos.
Reyes está en Bellas Artes, pinta como quien canta, y canta como si hablara. Hace unos vídeos de imágenes y músicas inspiradas, aprendo de ella, aprendo de los que vienen a renovarnos, los tiempos cambian, mi corazón se abre, comprende, se emociona.
Aunque yo sigo en mi caballete pintando rostros y cerros, y la pintura de siempre seguirá por siempre.
Pero qué importa la pintura, veo los ojos de Reyes y me lleno de frescura y de su alegría.
¡La pureza de la juventud incontaminada! , no cambies nunca, Reyes. Sigue en tu sueño que es más real que toda la triste y pesada burocracia de la vida muerta y opaca de los que sólo piensan en ganancias y seguridades.
Escucho mientras escribo a Melody Gardot, ella hace canciones que parecen rescatadas de la eternidad, la belleza sigue expandiéndose, qué falso que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Lo mejor siempre está ahí, tras el último cerro del horizonte.
viernes, 10 de julio de 2015
LO INNOMBRABLE
Tengo la extraña sensación, cuando aparece la palabra Dios, que entro en un terreno vedado, que como en el antiguo testamento, Dios, Yahvé, es o debería ser el innombrable.
El que pronunciaba la palabra Dios, era castigado con la pena de muerte, tal era el respeto que se tenía a Dios.
Hoy, sencillamente siento que soy ignorante, que no sé, me adentro furtivo en tierra prohibida, empequeñezco lo ilimitado estableciendo fronteras conocidas, queremos hacer un Dios a nuestra medida, y Dios está fuera de toda escala, si buscas dentro de tus propios límites no vas a encontrar más que lo que ya te pertenece, vas a encontrar algo que ya es conocido.
Las palabras zozobran, el dios barbudo y colosal de la capilla Sixtina es bellísimo, pero es un hombre como nosotros.
Es como recorrer un cuarto cerrado a oscuras y encontrar de pronto el interruptor, enciendes la luz y te encuentras con las cuatro paredes que te confinan.
En mi hay una querencia de belleza, de bondad, de inteligencia, una querencia hacia lo total, siento eso en mi corazón, lo intuyo también con el cerebro, pero la luz absoluta es una laguna sin bordes, un espejismo, corta todas las conexiones, te lleva más allá , hasta donde no llegan las palabras, hasta el misterioso silencio sonoro, dejo de pronunciar cualquier vocablo.
Esa necesidad está en mi, existe en el hombre desde las cuevas de Altamira, necesitamos una conexión con la magia, con lo trascendente, con el sueño, con el arte, con la religión.
Pero lo titulan, le ponen nombre, y entonces parece un cuento.
Yo me arrodillo ante el misterio.
No le puedo poner nombre.
No cierro ninguna puerta, abrir una ventana hacia ese misterio es siempre válido, no entierro ninguna cultura, abrazo cualquier tentativa de aproximación hacia lo mejor.
Puedo entrar en el templo y arrodillarme ante el cuerpo de Cristo , sublime Rondanini, la última figura que esculpió Miguel Ángel.
Puedo entrar en la capilla y permanecer en silencio ante los cuadros de Rothko, y cerrar los ojos, y sentir esa luz en la misma oscuridad resplandeciente, la misma reverberación, el mismo misticismo.
La palabra de Buda puede ser revelación.
El científico nos puede hablar de la fusión de los átomos.
Al final arrodíllate, y siente.
Tenemos las palabras pero que no te llenen la boca.
El que pronunciaba la palabra Dios, era castigado con la pena de muerte, tal era el respeto que se tenía a Dios.
Hoy, sencillamente siento que soy ignorante, que no sé, me adentro furtivo en tierra prohibida, empequeñezco lo ilimitado estableciendo fronteras conocidas, queremos hacer un Dios a nuestra medida, y Dios está fuera de toda escala, si buscas dentro de tus propios límites no vas a encontrar más que lo que ya te pertenece, vas a encontrar algo que ya es conocido.
Las palabras zozobran, el dios barbudo y colosal de la capilla Sixtina es bellísimo, pero es un hombre como nosotros.
Es como recorrer un cuarto cerrado a oscuras y encontrar de pronto el interruptor, enciendes la luz y te encuentras con las cuatro paredes que te confinan.
En mi hay una querencia de belleza, de bondad, de inteligencia, una querencia hacia lo total, siento eso en mi corazón, lo intuyo también con el cerebro, pero la luz absoluta es una laguna sin bordes, un espejismo, corta todas las conexiones, te lleva más allá , hasta donde no llegan las palabras, hasta el misterioso silencio sonoro, dejo de pronunciar cualquier vocablo.
Esa necesidad está en mi, existe en el hombre desde las cuevas de Altamira, necesitamos una conexión con la magia, con lo trascendente, con el sueño, con el arte, con la religión.
Pero lo titulan, le ponen nombre, y entonces parece un cuento.
Yo me arrodillo ante el misterio.
No le puedo poner nombre.
No cierro ninguna puerta, abrir una ventana hacia ese misterio es siempre válido, no entierro ninguna cultura, abrazo cualquier tentativa de aproximación hacia lo mejor.
Puedo entrar en el templo y arrodillarme ante el cuerpo de Cristo , sublime Rondanini, la última figura que esculpió Miguel Ángel.
Puedo entrar en la capilla y permanecer en silencio ante los cuadros de Rothko, y cerrar los ojos, y sentir esa luz en la misma oscuridad resplandeciente, la misma reverberación, el mismo misticismo.
La palabra de Buda puede ser revelación.
El científico nos puede hablar de la fusión de los átomos.
Al final arrodíllate, y siente.
Tenemos las palabras pero que no te llenen la boca.
jueves, 9 de julio de 2015
MATAMALA II
El duende se sube al coloso, el gigantesco roble nos ha tendido su brazo roto y Belén trepa hasta su copa.
Allí abarca toda la vista del valle, el horizonte azul perdiéndose en la calima del verano.
Y descubre el secreto del gigantesco árbol, un gran hueco en el mismo centro de su tronco.
Ella lleva tiempo queriendo encontrar respuestas, pero Dios no habla, sus respuestas no están constituidas por las huecas palabras, sus signos son otros, a veces sutiles señales, en otras ocasiones contundentes hechos que agujerean las tierras o la quimérica eternidad de los gigantescos robles.
Es la vida y la muerte que están indisolublemente unidas.
Pero el roble quebrado vuelve a mostrar sus hojas verdes, Belén tiene la respuesta en si, sólo que no se mira en el espejo, a pesar del silencio ella sigue con su alegría imperecedera, está salvada y no lo sabe. Parece, ahí subida, oculta entre el ramaje y el verdor, el gran alma del coloso.
Todo está agrietado, es la esencia de la vida.
OTROS SERES
Hace tiempo que murió Iru, yace en la ladera de la montaña bajo el inmenso pino.
Estos últimos días, he paseado con Max, perro de aguas, y he recordado tanto a Iru.
Max nos acompañaba inseparable en nuestros paseos, se instalaba en la sombra del gigante roble, paciente, si íbamos hacia otro lado él venía, dormía a los pies de la cama. Si le dejábamos en la casa, nos recibía alegre, a nuestra vuelta. Apoyaba su cuerpo contra mis piernas para sentirse lleno de afecto.
Que ternura, no sé, ¿están los ángeles en el corazón de ciertos animales?
En cualquier caso, cuánto se aprende al lado de Iru, de Max, bajo la sombra del gran gigante del valle, el rey de la montaña, que permanece majestuoso aún cuando recientemente un rayo quebró una de sus inmensas ramas.
El silencio de la montaña, el abrasador sol de Julio en Castilla, los prados abrasados, los enebros resistentes y erguidos, los tábanos, la brisa reparadora, la paz de Max, sentado bajo el imponente roble, no hacía falta rezar, lo sagrado reinaba en el valle ardiente.
martes, 30 de junio de 2015
ETERNIDAD
Días en que una corriente de amor te arrolla dulcemente, todo va adquiriendo un sentido, el tiempo de la realización es lento, la roca va adaptando su curva tras años de erosión, el agua va puliendo la piedra, el amor va llegando silenciosamente.
Subía temprano a Madrid, y por la ventana del coche veía a las mujeres maduras con gafas de sol y ropa de hacer ejercicio, quieren mantenerse en forma, envejecer es duro. Ver como se va arrugando nuestro rostro, el cuerpo desprendiéndose, la belleza marchitándose. Todos nos agarramos a la fuerza de la juventud, a la tersura de la carne, queremos perpetuarnos en la belleza.
Y Belén le pregunta al padre Ignacio por el sentido de la vida eterna, y él, aunque es un sacerdote, se queda sorprendido por una pregunta fuera de su contexto ordinario, no están en el templo, están bajo el sol espléndido de Junio, rodeados por los enebros y las colinas amarillas, en la cuenca del Guadarrama.
La vida , Belén, hoy y en la eternidad, es sólo amor, lo demás es humo.
Subía temprano a Madrid, y por la ventana del coche veía a las mujeres maduras con gafas de sol y ropa de hacer ejercicio, quieren mantenerse en forma, envejecer es duro. Ver como se va arrugando nuestro rostro, el cuerpo desprendiéndose, la belleza marchitándose. Todos nos agarramos a la fuerza de la juventud, a la tersura de la carne, queremos perpetuarnos en la belleza.
Y Belén le pregunta al padre Ignacio por el sentido de la vida eterna, y él, aunque es un sacerdote, se queda sorprendido por una pregunta fuera de su contexto ordinario, no están en el templo, están bajo el sol espléndido de Junio, rodeados por los enebros y las colinas amarillas, en la cuenca del Guadarrama.
La vida , Belén, hoy y en la eternidad, es sólo amor, lo demás es humo.
lunes, 29 de junio de 2015
SE ES O NO
Decía Juan ramón: “ En arte se es o no”
Era su forma desnuda de negar jerarquías, el arte no es competencia como el deporte, no hay números uno y dos.
¿ Cómo comparar la humildad de Morandi con la grandilocuencia de Miguel Ángel?
Uno te lleva al silencio, a la quietud y al retiro de la oración, el gigante te lleva al éxtasis y a una plenitud más allá de lo terrenal. Son caminos contrapuestos, los cuerpos musculados, hinchados y retorcidos de Miguel Ángel te hacen cruzar fronteras terrenales hasta que la emoción estalla en un éxtasis, Miguel Ángel retuerce la belleza, la recarga, hasta que Rondanini acaba siendo un suspiro, una vertical de espiritualidad, la piedra despojada, la emoción pura.
Morandi prescinde de la sensualidad, pinta tartamudeando, hace temblar las formas, su color es incoloro, su mundo no es de este mundo.
Morandi se desnuda hasta de su oficio de pintor.
Miguel Angel se erige en inalcanzable, inhumano, capilla Sixtina, mil cuerpos, mil cabezas, mil escorzos imposibles, canteras de mármol, esclavos titánicos, mausoleos prodigiosos ¿ Pero realmente todo esto lo hizo un hombre?
Morandi en su resta parece la abuela jubilada que pinta torpemente los domingos.
Y los dos combaten contra su estupor íntimo, arañan la tierra buscando un más allá.
Uno restando, otro multiplicando, nos llevan hasta lo sagrado, hasta el mismo centro del misterio.
¿ Dónde quedan entonces los números, el 1 y el 2, el 25 y el 100 ?
Se es o no se es, no hay más.
Era su forma desnuda de negar jerarquías, el arte no es competencia como el deporte, no hay números uno y dos.
¿ Cómo comparar la humildad de Morandi con la grandilocuencia de Miguel Ángel?
Uno te lleva al silencio, a la quietud y al retiro de la oración, el gigante te lleva al éxtasis y a una plenitud más allá de lo terrenal. Son caminos contrapuestos, los cuerpos musculados, hinchados y retorcidos de Miguel Ángel te hacen cruzar fronteras terrenales hasta que la emoción estalla en un éxtasis, Miguel Ángel retuerce la belleza, la recarga, hasta que Rondanini acaba siendo un suspiro, una vertical de espiritualidad, la piedra despojada, la emoción pura.
Morandi prescinde de la sensualidad, pinta tartamudeando, hace temblar las formas, su color es incoloro, su mundo no es de este mundo.
Morandi se desnuda hasta de su oficio de pintor.
Miguel Angel se erige en inalcanzable, inhumano, capilla Sixtina, mil cuerpos, mil cabezas, mil escorzos imposibles, canteras de mármol, esclavos titánicos, mausoleos prodigiosos ¿ Pero realmente todo esto lo hizo un hombre?
Morandi en su resta parece la abuela jubilada que pinta torpemente los domingos.
Y los dos combaten contra su estupor íntimo, arañan la tierra buscando un más allá.
Uno restando, otro multiplicando, nos llevan hasta lo sagrado, hasta el mismo centro del misterio.
¿ Dónde quedan entonces los números, el 1 y el 2, el 25 y el 100 ?
Se es o no se es, no hay más.
sábado, 27 de junio de 2015
SOLDADOS
Soldado de la pintura, soldado del amor, soldado del deporte, periodos prolongados de mi vida en la que todo seguía un orden establecido, como si perteneciera a una orden determinada o a un ejército, a un equipo de afilados ciclistas. Esa sensación de obedecer sin rebelarse, de tener una rutina diaria, un orden vital, un objetivo claro, el mismo uniforme todas las mañanas, las mismas botas, la hora de levantarse y de acostarse.
Limpiar los pinceles, desengrasarlos, dejarlos listos para el siguiente día.
Y la vida suele ser productiva en esos periodos de estabilidad, parece que hay un cierto sentido. Como cuando uno avanza en oración por un rosario, repitiendo las mismas letanías.
Quizá haya gente que viva su vida siempre así, otros vemos interrumpidas nuestras trayectorias, y nos rompemos, obligados a reconstruirnos del todo.
La vida deja de ser una linea recta, no sé si es mejor o peor, a veces es preciso enumerar los hechos de una forma aséptica, no juzgar, no opinar, no afiliarse en ningún sentido, ser apátrida, vagabundo, dejar que el agua corriente nos lleve, ver nuestras vivencias como si fueran ajenas, ver el dolor sin pronunciar la palabra, solamente vivir la sensación.
Sé lo que es tener la mirada clavada en una meta y también sé lo que es verse invadido por la sorpresa, por la fuerza vital de lo inesperado, las resurrecciones, el milagro vital, la nueva luz.
No ser por siempre un soldado, no ser eternamente un vagabundo.
Trabajar como un obrero, sentir como un visionario.
Entender a los obedientes, comprender a los rebeldes, poder andar descalzo por la pradera cuesta abajo, calzarse las botas pesadas y emprender de nuevo las subidas.
Mirar las nubes y pintarlas.
Limpiar los pinceles, desengrasarlos, dejarlos listos para el siguiente día.
Y la vida suele ser productiva en esos periodos de estabilidad, parece que hay un cierto sentido. Como cuando uno avanza en oración por un rosario, repitiendo las mismas letanías.
Quizá haya gente que viva su vida siempre así, otros vemos interrumpidas nuestras trayectorias, y nos rompemos, obligados a reconstruirnos del todo.
La vida deja de ser una linea recta, no sé si es mejor o peor, a veces es preciso enumerar los hechos de una forma aséptica, no juzgar, no opinar, no afiliarse en ningún sentido, ser apátrida, vagabundo, dejar que el agua corriente nos lleve, ver nuestras vivencias como si fueran ajenas, ver el dolor sin pronunciar la palabra, solamente vivir la sensación.
Sé lo que es tener la mirada clavada en una meta y también sé lo que es verse invadido por la sorpresa, por la fuerza vital de lo inesperado, las resurrecciones, el milagro vital, la nueva luz.
No ser por siempre un soldado, no ser eternamente un vagabundo.
Trabajar como un obrero, sentir como un visionario.
Entender a los obedientes, comprender a los rebeldes, poder andar descalzo por la pradera cuesta abajo, calzarse las botas pesadas y emprender de nuevo las subidas.
Mirar las nubes y pintarlas.
miércoles, 24 de junio de 2015
LEONARD COHEN
"There is a crack in every thing,
That´s how the light get´s in."
Cuánta paz y belleza es capaz de transmitir el ser que la busca y no la encuentra.
Los dos últimos conciertos en Madrid del Maestro Leonard, fueron milagrosos.
Las canciones de siempre mejor mejor dichas que nunca.
Unos músicos prodigiosos, una calidad en directo sublime.
Una elegancia profunda.
Una verdad pronunciada con humor y gravedad, los contrarios equilibrándose.
Fiesta y rito, celebración y oración.
El creador se arrodilla ante sus propios músicos, les agradece su virtuosismo,
la belleza que le otorgan a sus propias canciones.
El maestro se quita gravemente el sombrero y se gira entonces hacia nosotros,
nos saluda como un anciano venerable de vuelta de todo.
Leonard se inclina ante la inmensa vida, pero sigue de pie, inmortal.
AL REVÉS
¿ Y si fuera al revés ?
¿Y si las cosas que no salen o acaban malogradas fueran por causa de nuestra falta de amor y entusiasmo?
Si dejáramos de protestar por gafes y mala suerte, si dejáramos atrás la cantinela del lamento, si sencillamente un buen día empezáramos a cambiar y a reconocer que las cosas pueden cumplirse cuando nos hemos ofrecido total y apasionadamente. Entonces, ese día, habríamos dado el paso necesario e imprescindible.
Toca la guitarra y canta, anda por las calles, ponte tus gafas oscuras y camina bajo el sol, sientate en una plaza y mira a la gente.
La luz en los árboles, las distintas formas de caminar, los que llevan prisa, los acelerados y los parsimoniosos, los sonrientes y los avinagrados.
La vida es un teatro.
Un milagro.
Existes.
El sinsentido es preguntarte por el sentido de todo.
¿Y si las cosas que no salen o acaban malogradas fueran por causa de nuestra falta de amor y entusiasmo?
Si dejáramos de protestar por gafes y mala suerte, si dejáramos atrás la cantinela del lamento, si sencillamente un buen día empezáramos a cambiar y a reconocer que las cosas pueden cumplirse cuando nos hemos ofrecido total y apasionadamente. Entonces, ese día, habríamos dado el paso necesario e imprescindible.
Toca la guitarra y canta, anda por las calles, ponte tus gafas oscuras y camina bajo el sol, sientate en una plaza y mira a la gente.
La luz en los árboles, las distintas formas de caminar, los que llevan prisa, los acelerados y los parsimoniosos, los sonrientes y los avinagrados.
La vida es un teatro.
Un milagro.
Existes.
El sinsentido es preguntarte por el sentido de todo.
martes, 23 de junio de 2015
ELISA Y LA BELLEZA
Circulamos por autopistas a toda velocidad,
Y cuando llegamos , decimos: No es esto, no es esto.
Y cuando llegamos , decimos: No es esto, no es esto.
Y la vida se va quedando oculta por los senderos adyacentes.
El destino final es una quimera,
Por eso volvemos atrás en los sueños,
Y vemos a nuestra joven madre eterna.
Quizá esa es la verdadera querencia,
Y va cambiando de rostro.
Y subimos por el árbol de nuestra infancia
Para descender ancianos por el tronco de nuestra madurez y nuestra razón ciega.
El tiempo es una aguja que va pinchando las burbujas circulares,
La materia es también una pompa vacía,
Todo tiene su fecha de caducidad,
Ya no soy el mismo,
Puedo elgir aquel rostro luminoso del niño,
Hoy me he visto en el espejo minutos antes de mi muerte.
Es curioso como acabo siempre en los mismos brazos
Cuando regreso por el laberinto de los días,
Y lloro por Elisa
Antes de que ella nos dejara.
Era gorda y fea
Pero sabía amar de verdad.
Y nos estrujaba a los cinco hermanos
Un poco y mucho, hartos de tanta belleza fría
Y tantos brazos pasivos.
Hace mucho que camino por los senderos,
Ahora sonrío entre los destellos de la belleza
Y los brazos gruesos del afecto.
Y siempre vuelvo, rebelde.
Y por la mañana amanezco con los pelos encrespados,
Ya no sé si es más cierto el sueño o la vigilia.
No es esto, no es esto...
No es esto, no es esto...
lunes, 22 de junio de 2015
CURVA PROPIA
Estudios de todo tipo, estudios psicológicos de la comisura de la boca, de la inclinación de nuestros ojos, del encorvamiento de la espalda, del arqueamiento de las piernas, no va a quedar un milímetro de nuestro cuerpo sin que lo analicen exhaustivamente.
Y según esos estudios, podría decir como dijo Miguel Hernandez: “ Yo sé que ver y oír a un triste enfada, cuando se viene y va de la alegría, como de un mar meridiano a una bahía”
La caída de mis ojos, la espalda encorvada, mi voz atenuada. ¡Ah!, sí, ese soy yo, y no pienso estudiar ni hacer caso de todas esas estadísticas falsas, superficiales, que quieren llegar a la postura unificada y perfecta. ¡ Pues claro! Se torea como se es, y cada torero tiene su estilo único, cada cual debe tener su propia voz, y andar a su manera, los meandros naturales de nuestro propia corriente, que no vengan los ingenieros con el cauce rectilíneo, perfecto, arrasador de la individualidad.
Sí, ya sabemos que hay que ir con la espalda recta, sacando pecho, la nariz hacia arriba, la cabeza alta, la sonrisa blanca y la voz firme.
Pero la vida es irregular, no todo es positivo, no todo es ideal, a veces se tartamudea.
Sigamos nuestra propia curva.
Y según esos estudios, podría decir como dijo Miguel Hernandez: “ Yo sé que ver y oír a un triste enfada, cuando se viene y va de la alegría, como de un mar meridiano a una bahía”
La caída de mis ojos, la espalda encorvada, mi voz atenuada. ¡Ah!, sí, ese soy yo, y no pienso estudiar ni hacer caso de todas esas estadísticas falsas, superficiales, que quieren llegar a la postura unificada y perfecta. ¡ Pues claro! Se torea como se es, y cada torero tiene su estilo único, cada cual debe tener su propia voz, y andar a su manera, los meandros naturales de nuestro propia corriente, que no vengan los ingenieros con el cauce rectilíneo, perfecto, arrasador de la individualidad.
Sí, ya sabemos que hay que ir con la espalda recta, sacando pecho, la nariz hacia arriba, la cabeza alta, la sonrisa blanca y la voz firme.
Pero la vida es irregular, no todo es positivo, no todo es ideal, a veces se tartamudea.
Sigamos nuestra propia curva.
martes, 16 de junio de 2015
EN EL INTERNADO. KILLASHEE 2
Aquella primera noche en Killashee, aullaba un lobo negro en mi corazón. Mi compañero de dormitorio, Martin Lavin, olía horrible. En la pequeña silla asignada en la habitación, estaba mi gorra, mi camisa, mi corbata y unos pantalones de franela, la única pequeña alegría que era capaz de sentir, ese tejido gris y cálido, un pantalón elegante al que no estaba acostumbrado.Todavía no tenía la ropa del equipo de fútbol, camiseta verde y pantalón blanco, con las medias verdes y las vueltas blancas. Ni las botas de fútbol de cuero.
Aquella noche el cielo oscuro giraba como en los cuadros de Van Gogh, y todavía no sabía lo que era la soledad, sólo sentía un gigantesco abandono que poblaba el mundo entero.
A la mañana siguiente, nos levantaron temprano, me encontré en los lavabos y en las duchas con mi primo Javi, él no hacía más que llorar y preguntar por su madre, nadie le entendía, yo pensaba que era estúpido lloriquear, no valía para nada, recuerdo el agua helada en nuestros cuerpos ateridos de frío, estos ingleses parecían ignorar lo bueno que era un baño de agua caliente. La monja joven de mirada gélida, me obligaba a darme un segundo lavado. Los irlandeses eran blancos y pecosos, yo era moreno y a ver si pensaba que lavando muchas veces la piel se iba a aclarar. Lo que no entendía ni sabía decir, era por qué no le obligaban a Martin Lavin a lavarse una y mil veces, ese olor era penetrante, quizá Martin estaba en verdad muerto de pena, y olía a cadáver.
No sé por qué los sentimientos no huelen, o quizá sí, y Martin era un adelantado a su tiempo, un profeta que se expresaba como las mofetas, expandiendo su olor. El odio puede que huela a pescado podrido, la maldad a mierda y la bondad a hierba verde y a heno.
Pronto empezaron las pequeñas alegrías, el desayuno era el mejor desayuno que yo jamás había probado. Un pan de molde más tierno que el corazón de una hada buena, una mermelada de frambuesa exuberante, gachas con azúcar y la leche más blanca y cremosa que imaginarte puedas. Había también bizcochos con pasas y azúcar glass, y unas magdalenas tamaño XXL, de chocolate y de vainilla y limón.
Al acabar el desayuno pasamos por la puerta principal, inmensa, elíptica, allí me había dejado el día anterior mi madre, todavía no sé por qué no se despidió.
lunes, 15 de junio de 2015
LAS BOTAS DE FÚTBOL
A los siete años fui abandonado en un internado de Irlanda, claro que esto es humor.
¿Qué si no?Mis padres son gente de bien, querían que aprendiera inglés, y desde luego que lo consiguieron, hablaré inglés como un niño de siete años el resto de mi vida, pero esto no se debería decir, nunca se sabe si uno se verá obligado a emigrar a países de lengua inglesa, entonces aprendería a hablar inglés como un ancianito que es lo que voy a ser de aquí en adelante.
Este prólogo irreverente, es sólo un preludio para hablar de los deportes que son y han sido parte esencial de mi vida. Allí en Dublín, en Killashee, fui realmente feliz, así que mis padres, como casi siempre, acabaron teniendo razón. Yo podría decir como el Maestro Luis Rosales: “Sabiendo que nunca me equivoqué, sino en las cosas que yo más quería”. Por eso tendríamos que ser indulgentes con nosotros mismos, también, claro, con nuestros padres.
Pero el fútbol fue una buena forma de descubrir que la alegría brillaba mucho más que el abandono, corría más que los irlandeses de mi clase, regateaba mejor que ellos, y aunque seguía ignorando como atarme bien las botas, aún con los cordones desabrochados chutaba duro a la escuadra de la portería, tan duro como puede lanzar el balón un niño de siete años. Y en realidad no tenía mucho que ver con la competencia en el campo de hierba verde, es que yo era feliz con el balón, podía botar el balón muchas veces seguidas en el pie y darle con el tacón y fintar con el cuerpo hacia un lado e ir hacia el otro sorteando contrarios, podía acelerar y detenerme pisando el balón y dejando atrás al marcador y casi colarme en la portería contraria. Con una facilidad natural, el que la tiene no la valora, me ha costado mucho tiempo llegar a apreciarla, como también ha llegado el momento de no darle tampoco importancia a mis limitaciones incorregibles, uno es como es.
Aprendí a hacer el nudo de las corbatas, y me las pongo para las bodas y los entierros y también para cualquier acto solemne al que tenga que asistir; hay que amortizar tantos años de aprendizaje.
Así que el fútbol fue para mi, en aquella primera gran tristeza de mi vida, un trampolín hacia la felicidad, un vuelo, un correr y un regate total a la tristeza.
Y sigue siendo así.
Las penas y las penitas pasan, el juego perdura.
Tienen razón los que dicen que no se cambia, que seguimos siendo los mismos siempre, por eso conocemos tan bien a nuestros compañeros de colegio y de pupitre, aunque ganen el premio Nobel, sabemos de que pie cojean, vaya si lo sabemos, no nos la van a dar con queso.
Sigo pensando lo mismo de mi, cuando llega la última hora de la noche, o en las madrugadas cuando planea el pánico de la soledad anterior a cualquier compañía, me sigo viendo como el niño al que le cuesta hacerse el nudo de la corbata, atarse los cordones de los zapatos, y me rodean en un baile sin fin, las cifras alrededor de mi cabeza, las imposibles derivadas, las integrales, las raíces cuadradas interminables, y sudo acelerado y pego un salto en la cama, ¡Ah!, era una pesadilla, hace tiempo dejé el colegio, ya no estoy interno ni estoy solo, ahora hay otras cosas mucho más graves, mucho más, pero no es este el momento de hablar de ellas.
Puedo pintar unos ojos, puedo lanzar una bola de golf allá a lo lejos, a 300m, puedo escalar ligero las pendientes de los puertos todavía, con mi pelo gris, puedo subir a las cumbres y trepar por las peñas para divisar los valles y ver como las águilas planean y contemplar como se funde en el horizonte la tierra con el cielo.
Todo eso que no sirve para nada.
Creo que iba a hablar de deportes, y ha salido otra cosa, un regate, un tiro inútil por la escuadra, un subida más con mi bici negra, un swing de golf al fade, un recuerdo a las corbatas y a los lazos, siempre hay nudos imposibles de desatar, siempre hay un balón cerca para correr.
viernes, 12 de junio de 2015
OTRA DIMENSIÓN
Se pintan ahora algunos rostros sobredimensionados. Es un efectismo, un subrayado, es como gritar creyendo que en el alzamiento de la voz lo que se dice es más verdad, como escribir en letras mayúsculas para enfatizar lo que queremos decir.
¿Varía el contenido sacándolo de su escala natural? Es un recurso que en principio no me convence, sin embargo esos rostros gigantes nos producen una sacudida que nos hace ver la figura humana de otro modo, y eso si me gusta. Esos rostros enormes tienen algo de árbol o de nube, la presencia física se hace naturaleza, como si contempláramos una gran roca, una topografía mirada con lupa.
Y la pintura reina en sus trazos fuertes.
¿Varía el contenido sacándolo de su escala natural? Es un recurso que en principio no me convence, sin embargo esos rostros gigantes nos producen una sacudida que nos hace ver la figura humana de otro modo, y eso si me gusta. Esos rostros enormes tienen algo de árbol o de nube, la presencia física se hace naturaleza, como si contempláramos una gran roca, una topografía mirada con lupa.
Y la pintura reina en sus trazos fuertes.
jueves, 11 de junio de 2015
ANTROPOLOGÍA
W.G.Sebald, en su libro “ Austerlitz", hace una analogía entre los animales nocturnos y sus ojos sorprendentemente grandes, con esa mirada que se encuentra en algunos pintores y filósofos que, por medio de la contemplación o del pensamiento puro, tratan de penetrar la oscuridad que nos rodea.Es verdad que los búhos y las lechuzas y los mapaches tienen esos ojos enormes y lumínicos.
Los atletas trabajan sus cuerpos musculados a base de ir cada vez más lejos alargando el umbral del dolor.
¿Pero los pintores y los filósofos tienen los ojos grandes? ¿Trabajar el alma lleva consigo una transformación exterior y física? ¿ La belleza interior se traduce en belleza corporal?
¡ Ah! Eso si que sería revolucionario, pues veríamos a tantas personas buceando incansablemente en los libros sagrados y de sabiduría y abandonando los quirófanos de los cirujanos estéticos.
Ya decía Oscar Wilde que el pensamiento y la inteligencia acaban siendo una gran frente, una desproporción, pero que la belleza física abría todas las puertas y concentraba todas las miradas.
¡Ah, la belleza, cuántos cautivos, cuánta esclavitud tras la armonía de la forma!
El cuerpo y el poder, conexión directa con la antropología y las luchas de nuestra especie humana.
Atracción oscura del hombre que busca la belleza de la mujer para diseminar sus genes y mejorar la raza, atracción irresistible de la mujer hacia el poder para proteger a su prole.
A medida que la cultura va creciendo, el hombre y la mujer se van independizando de estos mundos profundos y primarios, latentes, la naturaleza tiene sus propias leyes.
La plenitud física de la juventud, el poder del dinero que abre tantas puertas, algunas básicas y tan necesarias, quién puede negar estas fuerzas impulsoras, bellas y puras en su primera raíz.
Y sin embargo Rembrandt pintó la belleza de su madre anciana, entramos ahora en otro territorio que nada tiene que ver con la hermosura del cuerpo ni con el poder del dinero. Rembrandt pinta entonces para si mismo, para explicarse, contempla a su madre, indaga en su propia raíz, es la pintura pura, ajena a cualquier encargo. El pintor no sólo pinta porque necesita vivir y hay un rico comerciante que quiere perpetuarse en un retrato y le paga bien por su pintura. El pintor busca otra cosa, se conecta con otras realidades, nos adentramos en la gran belleza, mucho más amplia, mucho más humana, tan puramente humana que linda con la divinidad, con lo que está más allá, con esa búsqueda de la luz, aún más profunda que la realidad oscura que nos rodea.
Porque el hombre siempre ha necesitado esa conexión con lo trascendente, somos conscientes de nuestra vida y de nuestra muerte, y seguiremos mirando y contemplando.
Aunque el anciano pintor apenas vea, limitado por sus cataratas o su ceguera, aunque el músico genial no pueda escuchar sus sinfonías debido a su sordera, aunque el místico sea expulsado de su propia iglesia, aunque el científico sea tachado de hereje, aunque crean que el poeta está loco y perdió el sentido común.
Aunque no nos crezcan los ojos como a los búhos y a los mapaches.
Seguiremos pintando.
martes, 9 de junio de 2015
EL CANTO DEL PÁJARO
Entre el sueño y la vigilia, entre la realidad y el ideal, entre la tierra y el cielo, no era de noche ni de día.
Todavía en el mundo de los sueños, jugábamos Pedro y yo, allá en Berango, el partido perfecto de tenis. La pelota no era redonda, tenía aristas especiales y aerodinámicas, pasaba de un lado a otro de la red a una velocidad más allá de lo visible, el revés no ofrecía dificultad alguna, y los efectos eran inútiles, la bola siempre salía plana, perfecta, dibujaba los ángulos y los dos corríamos a la velocidad de la luz, incansablemente, sin esfuerzo, el aire no ofrecía resistencia, el sonido no existía.
Fue entonces cuando el plano de la realidad se hizo audible. El canto más sublime de un pájaro desconocido, rompió el sueño. No era un mirlo, ni era la oropéndola amarilla, no, tampoco era el ruiseñor. Era un canto que surgía del centro del mundo, mi ventana abierta de par en par para evitar el calor abrumador de Junio, la brisa entraba y me acariciaba el cuerpo desnudo. No estaba el pájaro en mi jardín, quizá sonaba un poco más allá, en el parque central.
Abrí los ojos, el canto era real, miré el reloj, las cinco y diecisiete minutos de la madrugada, ese momento entre la oscuridad y el alba, entre el silencio total y el comienzo del sonido, la vida originándose. Intenté levantar mi cuerpo adormecido para captar ese canto sin igual, puse la grabadora en marcha, me volví a meter en la cama. Durante una hora esa belleza de canto emergió del silencio total circundante.
Volví a mi duerme vela.
En mi estudio una mujer hierática, posaba para mi, permanecía ahí en silencio y la luz incipiente del amanecer iba dando forma al gran ventanal, iluminaba su pelo y su piel, ella permanecía inaccesible en su ser inmutable y radiante, no sabía si la luz era del nuevo día o emanaba de su figura.
Poco a poco, el silencio fue convirtiéndose en un rumor de tráfico, los coches formaban un sonido marino uniforme.
Volví a mirar el reloj, eran las siete menos cuarto, el pájaro había dejado de cantar.
Intenté dormir cerrando los ojos, el día había amanecido algo nublado después de dos semanas azules.
Ahora sonaba la urraca con su cacareo repetitivo, estaba posada en el ciruelo del jardín.
El rumor del tráfico se había intensificado.
El día volvía a empezar.
Encendí la grabadora para oír el misterioso canto del pájaro.
No se había registrado.
Todavía en el mundo de los sueños, jugábamos Pedro y yo, allá en Berango, el partido perfecto de tenis. La pelota no era redonda, tenía aristas especiales y aerodinámicas, pasaba de un lado a otro de la red a una velocidad más allá de lo visible, el revés no ofrecía dificultad alguna, y los efectos eran inútiles, la bola siempre salía plana, perfecta, dibujaba los ángulos y los dos corríamos a la velocidad de la luz, incansablemente, sin esfuerzo, el aire no ofrecía resistencia, el sonido no existía.
Fue entonces cuando el plano de la realidad se hizo audible. El canto más sublime de un pájaro desconocido, rompió el sueño. No era un mirlo, ni era la oropéndola amarilla, no, tampoco era el ruiseñor. Era un canto que surgía del centro del mundo, mi ventana abierta de par en par para evitar el calor abrumador de Junio, la brisa entraba y me acariciaba el cuerpo desnudo. No estaba el pájaro en mi jardín, quizá sonaba un poco más allá, en el parque central.
Abrí los ojos, el canto era real, miré el reloj, las cinco y diecisiete minutos de la madrugada, ese momento entre la oscuridad y el alba, entre el silencio total y el comienzo del sonido, la vida originándose. Intenté levantar mi cuerpo adormecido para captar ese canto sin igual, puse la grabadora en marcha, me volví a meter en la cama. Durante una hora esa belleza de canto emergió del silencio total circundante.
Volví a mi duerme vela.
En mi estudio una mujer hierática, posaba para mi, permanecía ahí en silencio y la luz incipiente del amanecer iba dando forma al gran ventanal, iluminaba su pelo y su piel, ella permanecía inaccesible en su ser inmutable y radiante, no sabía si la luz era del nuevo día o emanaba de su figura.
Poco a poco, el silencio fue convirtiéndose en un rumor de tráfico, los coches formaban un sonido marino uniforme.
Volví a mirar el reloj, eran las siete menos cuarto, el pájaro había dejado de cantar.
Intenté dormir cerrando los ojos, el día había amanecido algo nublado después de dos semanas azules.
Ahora sonaba la urraca con su cacareo repetitivo, estaba posada en el ciruelo del jardín.
El rumor del tráfico se había intensificado.
El día volvía a empezar.
Encendí la grabadora para oír el misterioso canto del pájaro.
No se había registrado.
ENCRUCIJADAS
Cuando la pintura llega a la encrucijada, cuando el rostro ya fue alcanzado y las manos logradas, cuando la presencia está ahí, pero la totalidad reclama un no sé qué, entonces hay dos maneras. Lanzarse a la especulación en acción, romper los moldes, las normas, dejar que el error nos vaya llevando al encuentro del acierto, si es que se produce, y asistir a ese proceso de embarramiento, a esa fase densa, un purgatorio de colores entremezclados, una tempestad que habrá que atravesar.
O dejar descansar el cuadro, que este nos vaya hablando ahí vuelto contra la pared, y pueden pasar años.
En los cuadros libremente pintados al margen del encargo, esto se puede hacer, la demora sólo atañe al pintor.
Los cuadros de encargo han de forzarse, la entrega nos reclama; es una buena escuela para el pintor. La urgencia presiona y obliga a hallar soluciones.
Y vuelves a la sencillez, es sólo el roce del pincel contra el lienzo, hay que volver a la humildad del primer paso.
A veces la pintura no es una cumbre, es sólo un caminar.
O dejar descansar el cuadro, que este nos vaya hablando ahí vuelto contra la pared, y pueden pasar años.
En los cuadros libremente pintados al margen del encargo, esto se puede hacer, la demora sólo atañe al pintor.
Los cuadros de encargo han de forzarse, la entrega nos reclama; es una buena escuela para el pintor. La urgencia presiona y obliga a hallar soluciones.
Y vuelves a la sencillez, es sólo el roce del pincel contra el lienzo, hay que volver a la humildad del primer paso.
A veces la pintura no es una cumbre, es sólo un caminar.
lunes, 8 de junio de 2015
VUELO
Todos vamos con los ojos entornados atisbando las lejanías, no sabemos si la próxima curva es a derechas o a izquierdas. Parece que con los ojos muy abiertos y la mirada perdida sólo van los que se hinchan en la ganancia, y esos suelen decir cosas delirantes pues el triunfo ciega y te hace creer que sabes lo que no sabes, que conseguiste algo que en verdad es inalcanzable.
Nada hay tan luminoso como la derrota pues te abre las cerraduras misteriosas del universo. Te empujaron hacia esa puerta y entras de cabeza en el laberinto sin suelo firme, crees que caes al vacío, pero en verdad has emprendido el vuelo.
Nada hay tan luminoso como la derrota pues te abre las cerraduras misteriosas del universo. Te empujaron hacia esa puerta y entras de cabeza en el laberinto sin suelo firme, crees que caes al vacío, pero en verdad has emprendido el vuelo.
sábado, 6 de junio de 2015
SIN PALABRAS
Sin agujeros en el corazón,
la vida sigue su curso,
parece que ya dije lo que tenía que decir,
parece que todavía no exploré todos los recovecos de algunos colores,
el alma del pintor insaciable, la pintura aguarda su momento.
Y el temple desmayado del torero que sólo torea para si mismo,
y ya no espera aplausos,
y sale a la pradera en la luna llena, el toro, bajo las estrellas,
y la muleta para sentir como la muerte balancea la cadera que se rompe en el natural largo y cadencioso,
y la vida fluye negra palpitante de sangre invisible,
y la faena cumbre que nadie verá,
sin crimen,
perdida en la inmensidad de la noche.
Y el cuadro que seguirá en el estudio,
laberintos de rostros y de cielos en la superficie del lino,
el pintor sabe que ha de seguir pintando.
Amando.
Mientras los pájaros cruzan los cielos,
Y los mendigos hablan solos,
Y el ermitaño ora en silencio,
Y el joven atraviesa las noches,
Y los ancianos aguardan temerosos,
Y los cuerpos de los amantes se entrelazan
Y los matrimonios se separan
Y el escritor enmudece.
la vida sigue su curso,
parece que ya dije lo que tenía que decir,
parece que todavía no exploré todos los recovecos de algunos colores,
el alma del pintor insaciable, la pintura aguarda su momento.
Y el temple desmayado del torero que sólo torea para si mismo,
y ya no espera aplausos,
y sale a la pradera en la luna llena, el toro, bajo las estrellas,
y la muleta para sentir como la muerte balancea la cadera que se rompe en el natural largo y cadencioso,
y la vida fluye negra palpitante de sangre invisible,
y la faena cumbre que nadie verá,
sin crimen,
perdida en la inmensidad de la noche.
Y el cuadro que seguirá en el estudio,
laberintos de rostros y de cielos en la superficie del lino,
el pintor sabe que ha de seguir pintando.
Amando.
Mientras los pájaros cruzan los cielos,
Y los mendigos hablan solos,
Y el ermitaño ora en silencio,
Y el joven atraviesa las noches,
Y los ancianos aguardan temerosos,
Y los cuerpos de los amantes se entrelazan
Y los matrimonios se separan
Y el escritor enmudece.
martes, 2 de junio de 2015
ENTRE DOS LUCES
Por esos trigales inmensos bajo la luna llena
atisbando entre las espigas a los corzos,
duendes esquivos,
viendo llegar la noche y la luz del nuevo día.
atisbando entre las espigas a los corzos,
duendes esquivos,
viendo llegar la noche y la luz del nuevo día.
NUBES CAMBIANTES
En algún momento hay que decidir dejar al niño que llora en la cuna, sino se pasa uno la vida pendiente de los quejidos y esclavizado por la voluntad caprichosa del bebé. Lo irracional también nos puede dominar, podemos vivir bajo el yugo de lo que no entendemos.
Cada vez que llora el niño corremos a atenderlo, cada vez que reviene ese mundo anterior a nuestra madurez, creemos que la verdad está ahí, en ese paraíso previo a nuestra independencia intelectual. Y la verdad no está en ninguna parte, la verdad se mueve a cada momento, exige un estado de apertura, una humildad, estar alerta hacia lo que sucede, las nubes cambian a cada instante.
Lo irracional nos hace creernos indefensos, lo racional nos hace creídos, petulantes, nos inmoviliza en los mandamientos, en los axiomas y en las creencias.
Así que huyo de las brujas que nos leen las manos y nos hacen creer que todo está escrito y estamos dominados por las fuerzas oscuras y evito también a los fariseos que todo lo saben, que se creen sabios y formulan sus órdenes inflexibles basadas en la experiencia milenaria.
Para el camino incierto no es poca cosa la linterna del cerebro y la corriente del corazón.
Cada vez que llora el niño corremos a atenderlo, cada vez que reviene ese mundo anterior a nuestra madurez, creemos que la verdad está ahí, en ese paraíso previo a nuestra independencia intelectual. Y la verdad no está en ninguna parte, la verdad se mueve a cada momento, exige un estado de apertura, una humildad, estar alerta hacia lo que sucede, las nubes cambian a cada instante.
Lo irracional nos hace creernos indefensos, lo racional nos hace creídos, petulantes, nos inmoviliza en los mandamientos, en los axiomas y en las creencias.
Así que huyo de las brujas que nos leen las manos y nos hacen creer que todo está escrito y estamos dominados por las fuerzas oscuras y evito también a los fariseos que todo lo saben, que se creen sabios y formulan sus órdenes inflexibles basadas en la experiencia milenaria.
Para el camino incierto no es poca cosa la linterna del cerebro y la corriente del corazón.
lunes, 25 de mayo de 2015
LA ESTELA
“Morimos a los 27, nos entierran a los 75”, Mark Twain dijo esta frase célebre, tristes palabras, vamos perdiendo las ilusiones y acabamos sin el verdadero impulso vital. La juventud no es otra cosa que ganas de vivir, y para vivir de verdad hay que creer y crear, no ser espectadores de los demás, sino creadores de nosotros mismos.
No hablo de materializar los sueños, ojalá fuera eso así, pero sí de perseguirlos, de lucharlos, de creer en ellos, de entregarse apasionadamente a lo que somos. Es mejor siempre jugar un partido de fútbol que verlo en televisión, es mejor montar en bici a 15 Km/hra que ver ganar al gran campeón a 50 km de velocidad.
Modestia y humildad, acción a diario, la inspiración siempre llega en movimiento.
Y saber mirar, y escuchar atentamente, incluso para ser espectadores de las obras ajenas hay que participar en ellas. Tenía un amigo apasionado que cuando iba al cine y en la pantalla estaban a punto de asesinar al protagonista a traición, pegaba un salto de su butaca y gritaba-“ ¡Cuidado, que va por la espalda!”- Para él, el cine no era un espectáculo de entretenimiento, era un trozo de vida.
Las creaciones de los demás nos enriquecen si pedaleamos activos y no vamos en el tándem trasero dejando que el esfuerzo lo haga sólo el que lleva el manillar.
Y no hay recetas, ni fórmulas magistrales, levántate del sillón y sal al sol o la lluvia. Has escuchado que mojarse es horroroso, quizá no sea cierto, los charcos son también hermosos.
Quién sabe.
Incluso a los que ya dejaron de creer les regala la vida un nuevo sueño.
Y si estás triste sal a comprarte una cacerola, o los cordones de un zapato.
No te creas las noticias del telediario, ni lo que ponen los periódicos, ni lo que dicen los psicólogos, que no te intimiden los sermones.
Volverán las oscuras golondrinas, dijo Bequer, y Oscar Wilde escribió de la buena golondrina que atendió, incluso por encima de su propia vida, las peticiones del Príncipe feliz.
Los vencejos no aparecen en la literatura, ni son pájaros sagrados por quitar a Cristo la corona de espinas como se supone que hicieron las golondrinas en la cruz del Calvario. Pero observa como hacen círculos en el cielo azul, negros y olvidados, igualmente bellos.
Todo se está moviendo.
No te quedes parado.
Mira hacia atrás y verás que en los grandes aciertos estaba ya la sombra del error. Y en los fallos planeó por los bordes el deslumbramiento del acierto fugaz. Todo está unido, nada se detiene, hasta las paradas tienen su movimiento, son los pasos los que crean la magia y en cualquier momento aparece; tampoco te detengas ahí, crea tu propia estela.
No soy un hombre sabio, no soy sacerdote de nada, escribo por propio impulso, escribo las palabras que yo necesito oír.
No hablo de materializar los sueños, ojalá fuera eso así, pero sí de perseguirlos, de lucharlos, de creer en ellos, de entregarse apasionadamente a lo que somos. Es mejor siempre jugar un partido de fútbol que verlo en televisión, es mejor montar en bici a 15 Km/hra que ver ganar al gran campeón a 50 km de velocidad.
Modestia y humildad, acción a diario, la inspiración siempre llega en movimiento.
Y saber mirar, y escuchar atentamente, incluso para ser espectadores de las obras ajenas hay que participar en ellas. Tenía un amigo apasionado que cuando iba al cine y en la pantalla estaban a punto de asesinar al protagonista a traición, pegaba un salto de su butaca y gritaba-“ ¡Cuidado, que va por la espalda!”- Para él, el cine no era un espectáculo de entretenimiento, era un trozo de vida.
Las creaciones de los demás nos enriquecen si pedaleamos activos y no vamos en el tándem trasero dejando que el esfuerzo lo haga sólo el que lleva el manillar.
Y no hay recetas, ni fórmulas magistrales, levántate del sillón y sal al sol o la lluvia. Has escuchado que mojarse es horroroso, quizá no sea cierto, los charcos son también hermosos.
Quién sabe.
Incluso a los que ya dejaron de creer les regala la vida un nuevo sueño.
Y si estás triste sal a comprarte una cacerola, o los cordones de un zapato.
No te creas las noticias del telediario, ni lo que ponen los periódicos, ni lo que dicen los psicólogos, que no te intimiden los sermones.
Volverán las oscuras golondrinas, dijo Bequer, y Oscar Wilde escribió de la buena golondrina que atendió, incluso por encima de su propia vida, las peticiones del Príncipe feliz.
Los vencejos no aparecen en la literatura, ni son pájaros sagrados por quitar a Cristo la corona de espinas como se supone que hicieron las golondrinas en la cruz del Calvario. Pero observa como hacen círculos en el cielo azul, negros y olvidados, igualmente bellos.
Todo se está moviendo.
No te quedes parado.
Mira hacia atrás y verás que en los grandes aciertos estaba ya la sombra del error. Y en los fallos planeó por los bordes el deslumbramiento del acierto fugaz. Todo está unido, nada se detiene, hasta las paradas tienen su movimiento, son los pasos los que crean la magia y en cualquier momento aparece; tampoco te detengas ahí, crea tu propia estela.
No soy un hombre sabio, no soy sacerdote de nada, escribo por propio impulso, escribo las palabras que yo necesito oír.
domingo, 24 de mayo de 2015
FÚTBOL QUE NO ES FÚTBOL
Le voy a dar un giro a estos escritos y por un día voy a hablar de la actualidad, a descender de los mundos eternos.
Estos presidentes de fútbol, son personajes siniestros, engreídos, representan muy bien el papel asignado de los valores establecidos, quiero decir de la ausencia de valores. Sólo sirve ganar de cualquier manera y a cualquier precio.
Florentino Perez ya echó a Vicente Del Bosque, y luego el tiempo puso a cada uno en su sitio.
Ahora va a echar del R. Madrid a Ancelotti, un Señor del fútbol, un hombre elegante que sabe perder y sabe ganar, y que ha enaltecido la historia del R.Madrid y nos había hecho olvidar la siniestra histeria del antiguo entrenador que era un broncas de mal estilo.
Ancelotti , eso sí, se irá del Madrid con una décima copa de Europa en su corazón.
Y dejando frases inteligentes como: “ El fútbol es lo más importante de lo menos importante de la vida”.Y lo dice sin poner cara de filósofo o de intelectual.
El careto inexpresivo del actual presidente es el rostro de la hipocresía, de la irresponsabilidad personal, la culpa siempre la tiene el otro, el triunfo es mío, la derrota ajena.
Dan ganas de borrarse, pero ya lo dijo Galeano, se puede cambiar de mujer, de partido político e incluso de religión, pero jamás de equipo de fútbol.
Es curioso cómo llegan a la cúspide personas grises, frías, traidores sin escrúpulos que rompen contratos y ni siquiera tienen la elegancia de dar la cara y ofrecer un poco de humanidad en este mundo injusto en el que la suerte tiene un peso mucho más decisivo que el trabajo, la lealtad y la hombría de bien.
AUPA Ancelotti.
Estos presidentes de fútbol, son personajes siniestros, engreídos, representan muy bien el papel asignado de los valores establecidos, quiero decir de la ausencia de valores. Sólo sirve ganar de cualquier manera y a cualquier precio.
Florentino Perez ya echó a Vicente Del Bosque, y luego el tiempo puso a cada uno en su sitio.
Ahora va a echar del R. Madrid a Ancelotti, un Señor del fútbol, un hombre elegante que sabe perder y sabe ganar, y que ha enaltecido la historia del R.Madrid y nos había hecho olvidar la siniestra histeria del antiguo entrenador que era un broncas de mal estilo.
Ancelotti , eso sí, se irá del Madrid con una décima copa de Europa en su corazón.
Y dejando frases inteligentes como: “ El fútbol es lo más importante de lo menos importante de la vida”.Y lo dice sin poner cara de filósofo o de intelectual.
El careto inexpresivo del actual presidente es el rostro de la hipocresía, de la irresponsabilidad personal, la culpa siempre la tiene el otro, el triunfo es mío, la derrota ajena.
Dan ganas de borrarse, pero ya lo dijo Galeano, se puede cambiar de mujer, de partido político e incluso de religión, pero jamás de equipo de fútbol.
Es curioso cómo llegan a la cúspide personas grises, frías, traidores sin escrúpulos que rompen contratos y ni siquiera tienen la elegancia de dar la cara y ofrecer un poco de humanidad en este mundo injusto en el que la suerte tiene un peso mucho más decisivo que el trabajo, la lealtad y la hombría de bien.
AUPA Ancelotti.
viernes, 22 de mayo de 2015
GUERREROS PACÍFICOS
La pincelada perfecta, el toque mágico, la expresión exacta. ¡Ah! esa persecución es apasionada, te deja seco, chupado como un ciclista al final del tour. En el arte también existen los estupefacientes, los potenciadores del sentimiento, la búsqueda de ese estado de lucidez total, crear embriagado en permanente estado de gracia.
Pero es una batalla perdida, antes hay que tirar los pinceles, cerrar el estudio, huir hacia la vida y empaparse de ella, quitarse la tontería artística: ¡La hay y es inmensa!
Mete dos pintores en un cuarto y no caben los egos.
Hay pintores que han avanzado en la jerarquía profesional a base de trucos, de brillantez, pero es una pintura fría y programada, académica y sin riesgo. ¿Dónde quedó la aventura? ¿Dónde la indagación y la búsqueda del milagro vital? Pintan para obtener sobresalientes, y ahí se definen, no han dejado de ser estudiantes aplicados y puritanos, todo es tan cerebral y metódico, tan pulcro, colorean y rellenan en busca del diploma y la verdad se les fue por otro lado.
Por ello la pintura es sabiduría, no es la droga la que te lleva a la luz radiante y visionaria, ni el éxito profesional, ni la exposición oficial la que te consagra. Sólo es bendecido el que vivió en verdad. El que prefirió su pequeñez al disfraz con alzas. Hay ejemplos esclarecedores, Morandi hizo grande su torpeza y humildad, Giacometti arañaba el papel hasta llegar a la nada, y quién podría decir que sus cuadros no están llenos del toque mágico, del estado de gracia aunque esos autores vivieran su proceso creativo como caídas libres hacia abismos insondables.
La tontería quedó hace tiempo atrás. Puedo admirar la habilidad de un pintor, pero si no hay emoción, me doy la vuelta.
Un día cualquiera, después de tanto, puedes encontrar en tus manos el toque mágico. Entonces vale hasta un pincel viejo, pintar con los dedos o con un periódico tirado en el estudio, sabes que eso es un don y que igual que ha venido, se va.
Y ya no importa.
La ventana del estudio alumbra, un día si y otro también.
Quién dijo que iba a ser fácil.
Las montañas se conquistan superando pendientes escarpadas.
Es duro tener que ganarse la vida y a la vez rendir tributo a la belleza.
¡ Ah ! sí, guerreros pacíficos, heridos avanzamos, la belleza es tan dulce y no admite traición.
Pero es una batalla perdida, antes hay que tirar los pinceles, cerrar el estudio, huir hacia la vida y empaparse de ella, quitarse la tontería artística: ¡La hay y es inmensa!
Mete dos pintores en un cuarto y no caben los egos.
Hay pintores que han avanzado en la jerarquía profesional a base de trucos, de brillantez, pero es una pintura fría y programada, académica y sin riesgo. ¿Dónde quedó la aventura? ¿Dónde la indagación y la búsqueda del milagro vital? Pintan para obtener sobresalientes, y ahí se definen, no han dejado de ser estudiantes aplicados y puritanos, todo es tan cerebral y metódico, tan pulcro, colorean y rellenan en busca del diploma y la verdad se les fue por otro lado.
Por ello la pintura es sabiduría, no es la droga la que te lleva a la luz radiante y visionaria, ni el éxito profesional, ni la exposición oficial la que te consagra. Sólo es bendecido el que vivió en verdad. El que prefirió su pequeñez al disfraz con alzas. Hay ejemplos esclarecedores, Morandi hizo grande su torpeza y humildad, Giacometti arañaba el papel hasta llegar a la nada, y quién podría decir que sus cuadros no están llenos del toque mágico, del estado de gracia aunque esos autores vivieran su proceso creativo como caídas libres hacia abismos insondables.
La tontería quedó hace tiempo atrás. Puedo admirar la habilidad de un pintor, pero si no hay emoción, me doy la vuelta.
Un día cualquiera, después de tanto, puedes encontrar en tus manos el toque mágico. Entonces vale hasta un pincel viejo, pintar con los dedos o con un periódico tirado en el estudio, sabes que eso es un don y que igual que ha venido, se va.
Y ya no importa.
La ventana del estudio alumbra, un día si y otro también.
Quién dijo que iba a ser fácil.
Las montañas se conquistan superando pendientes escarpadas.
Es duro tener que ganarse la vida y a la vez rendir tributo a la belleza.
¡ Ah ! sí, guerreros pacíficos, heridos avanzamos, la belleza es tan dulce y no admite traición.
jueves, 21 de mayo de 2015
LA OLA PERFECTA DE MUNDAKA
Sobran preguntas,
¿Qué sentido tiene pintar?
¿A quién le importa lo que pintas, lo que escribes?
Vamos a ser sencillos: ¿ A quién le importas tú ?
Hay una contundencia en los hechos.
Cuando mueras, que a nadie le pese tu ausencia y los que junto a ti vivieron quieran llevarte dentro, como un beso de apoyo, como un abrazo de aceptación.
Mi mesa de trabajo es una montaña de papeles, cartas de bancos, impuestos municipales, avisos de correos, alguna multa, todo ese peso, todo ese lastre.
En eso viven y vivimos, pero eso no es la vida.
La vida está en lo otro, en la gaviota blanca que sobrevoló mi cabeza,
en la ola perfecta de Mundaka.
En la mano que acarició anoche mi espalda.
¿Qué sentido tiene pintar?
¿A quién le importa lo que pintas, lo que escribes?
Vamos a ser sencillos: ¿ A quién le importas tú ?
Hay una contundencia en los hechos.
Cuando mueras, que a nadie le pese tu ausencia y los que junto a ti vivieron quieran llevarte dentro, como un beso de apoyo, como un abrazo de aceptación.
Mi mesa de trabajo es una montaña de papeles, cartas de bancos, impuestos municipales, avisos de correos, alguna multa, todo ese peso, todo ese lastre.
En eso viven y vivimos, pero eso no es la vida.
La vida está en lo otro, en la gaviota blanca que sobrevoló mi cabeza,
en la ola perfecta de Mundaka.
En la mano que acarició anoche mi espalda.
martes, 19 de mayo de 2015
LOS INVISIBLES
Servía las mesas del bar, era ya tarde y estábamos pocos en el local, así que salió fuera a fumarse un pitillo. El pelo corto en la nuca y disparado encima de la frente como si hubiera metido los dedos en un enchufe, a la manera de un dibujo animado. Los rasgos muy finos, la delgadez acusada, los pantalones vaqueros desarrapados, una mujer -chico, me recordó a Hillary Swank en "Boys Don´t Cry”. Cuánta ternura bajo el disfraz. ¡Cuántas historias de afirmación personal!: -Aquí estoy yo-, eso decía tímidamente en su forma radical de presentarse.
La manera de moverse, de hablar, de mirar y de vestirse, la necesidad de pertenecer a una tribu o de rechazarla, la rebeldía o la sumisa obediencia, cuanto tiempo se gana y se pierde a la vez hasta que uno llega a si mismo, y ya no importa el subrayado, sino sólo la verdad silenciosa, la belleza, la sencillez de saber que todos somos vulnerables.
Pero en cualquier caso esto de vivir es un viaje y a mi me gustan todas las etapas.
La juventud es creativa.
Aunque debería decir, si soy honesto, que prefiero a los jóvenes rebeldes. O como me dijo Pedro ayer, él, deportista de élite, a los guerreros pacíficos.
Aprendo de mis hijos.
Los quiero tanto. Lo mejor viene siempre por detrás.
Y me encanta mirar a los invisibles, esa gente a la que nadie quiere ver, como a Brandon Teena, ese ser con el cuerpo equivocado que sólo buscaba amor y encontró odio asesino.
Yo soy, tú eres, yo creo, tú crees, tira todo eso a la basura, y mira sólo si eres capaz de amar.
La manera de moverse, de hablar, de mirar y de vestirse, la necesidad de pertenecer a una tribu o de rechazarla, la rebeldía o la sumisa obediencia, cuanto tiempo se gana y se pierde a la vez hasta que uno llega a si mismo, y ya no importa el subrayado, sino sólo la verdad silenciosa, la belleza, la sencillez de saber que todos somos vulnerables.
Pero en cualquier caso esto de vivir es un viaje y a mi me gustan todas las etapas.
La juventud es creativa.
Aunque debería decir, si soy honesto, que prefiero a los jóvenes rebeldes. O como me dijo Pedro ayer, él, deportista de élite, a los guerreros pacíficos.
Aprendo de mis hijos.
Los quiero tanto. Lo mejor viene siempre por detrás.
Y me encanta mirar a los invisibles, esa gente a la que nadie quiere ver, como a Brandon Teena, ese ser con el cuerpo equivocado que sólo buscaba amor y encontró odio asesino.
Yo soy, tú eres, yo creo, tú crees, tira todo eso a la basura, y mira sólo si eres capaz de amar.
JOHN LEE HOOKER
John Lee Hooker murió hace algunos años y sin embargo se sigue editando su voz en estrenos de otras músicas. Tan pronto aparece en música electrónica como en música disco. ¡Él, que era un blues man, vaya ironía! Van Morrison hizo unos dúos con él inolvidables. Un crítico musical dijo de ese dúo que Lee Hooker, entonces ya anciano, seguía la voz de Van Morrison como un púgil sonado. A mi me parecía lo contrario, el gran Van Morrison se empequeñecía en amaneramientos ante la gigante sencillez del cantante negro.
J.L.Hooker cantaba natural, como quien habla, su voz era de antes de cualquier tiempo y cualquier moda, por eso sigue viva, por eso sigue apareciendo en cualquier género.
Es como esas estrellas que vemos en el cielo nocturno y que siguen brillando pero dejaron de existir hace ya mucho tiempo.
Me gusta reconocerlo en Cross Roads, en ese cruce de caminos, con su guitarra y su vozarrón, su carcajada, sus calcetines humorísticos, riéndose de las santidades y los diablos, meando encima de la muerte, triunfando vitalmente, pisoteando el éxito, Boom, Boom, Change, Change, dame la mano, hermano, vamos a seguir haciendo risas.
J.L.Hooker cantaba natural, como quien habla, su voz era de antes de cualquier tiempo y cualquier moda, por eso sigue viva, por eso sigue apareciendo en cualquier género.
Es como esas estrellas que vemos en el cielo nocturno y que siguen brillando pero dejaron de existir hace ya mucho tiempo.
Me gusta reconocerlo en Cross Roads, en ese cruce de caminos, con su guitarra y su vozarrón, su carcajada, sus calcetines humorísticos, riéndose de las santidades y los diablos, meando encima de la muerte, triunfando vitalmente, pisoteando el éxito, Boom, Boom, Change, Change, dame la mano, hermano, vamos a seguir haciendo risas.
domingo, 17 de mayo de 2015
EL PARAÍSO
Es milagroso lo bien que nos llevamos Belén y yo,
a ella le gusta bajar las cuestas
a mi subirlas,
ella prefiere el jolgorio y la muchedumbre,
yo me encuentro en la paz de los escarpados solitarios.
Ella es espontánea y suelta las cosas según suceden
yo las digo dos años tarde.
Ella es alegre, yo melancólico sin ninguna razón.
Sin embargo cuando cruzamos las manos
me sorprende el parecido que tienen,
ya no sé cual son las suyas,
cual las mías.
Pertenecemos los dos a ese rincón soleado del planeta,
donde la gente se tumba en la hierba sombreada por los magnolios,
y todos permanecen en ese estado anterior a cualquier ambición,
y las peonzas siguen girando
y las canicas recogen los rayos del sol
y todos los caminos conducen al primer y último paraíso.
a ella le gusta bajar las cuestas
a mi subirlas,
ella prefiere el jolgorio y la muchedumbre,
yo me encuentro en la paz de los escarpados solitarios.
Ella es espontánea y suelta las cosas según suceden
yo las digo dos años tarde.
Ella es alegre, yo melancólico sin ninguna razón.
Sin embargo cuando cruzamos las manos
me sorprende el parecido que tienen,
ya no sé cual son las suyas,
cual las mías.
Pertenecemos los dos a ese rincón soleado del planeta,
donde la gente se tumba en la hierba sombreada por los magnolios,
y todos permanecen en ese estado anterior a cualquier ambición,
y las peonzas siguen girando
y las canicas recogen los rayos del sol
y todos los caminos conducen al primer y último paraíso.
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