Hay algo en el pintor de labriego, de jardinero, de hombre que se mancha las manos y las uñas con la tierra, con los pigmentos. Algo también del silencio prolongado, horas que se pasan en el campo o en el estudio. Y aprendes a estar contigo mismo. No tiene la pintura la pulcritud de la escritura, pero el cuadro tiene una pureza que no tiene el libro. Y tiene que ver con el misterio, con la revelación, con ese lenguaje en el que están excluidas las palabras.
Yo no podría vivir sin pintura. Y a veces , como mi misma sangre, me doy la vuelta para no verla.
Y la escritura, esa si que ayuda a vivir, es un exorcismo, una limpieza diaria, una reafirmación.
Entre el silencio y las palabras voy del agua a la orilla y del río al cerro alto.
sábado, 15 de noviembre de 2014
viernes, 14 de noviembre de 2014
RESSENDI
Creo que era en una feria de anticuarios. Allí, en el puesto de uno de ellos, apoyado en el suelo entre muebles , alfombras y otros objetos, un cuadro de un torero. Me atrajo con el poder de un imán. Era la cabeza de un picador, estaba pintada con pasión, con una fuerza total, pero el dibujo era de hierro. Los bordes de la cabeza se fundían, rotos, en el fondo, el rostro era escultórico, pero el volumen surgía desde dentro, la pincelada vigorosa iba entramando la forma de la cara en capas superpuestas, ásperas, mates, materia pura. Tenía el aire goyesco entremezclado con la templanza de Velazquez. Pregunté el precio y el nombre del pintor: Baldomero Romero Ressendi.
Esa cabeza me persigue a través del tiempo y ahora reviene para recordarme lo mejor.
Saqué esa foto que conservo bien guardada y hoy muestro aquí.
Presencia pura, pintura sin nombre, aunque la oficialidad vaya por otros caminos.
Volver a los Maestros...
jueves, 13 de noviembre de 2014
MARGINALES
En épocas de penuria económica, se aparta lo artístico como innecesario. Y cuando pasa el tiempo y vemos esos periodos de crisis con perspectiva, nos damos cuenta de que el arte siempre estaba ahí como impulso. Aunque sus hacedores pasaran frío y hambre, ellos siguieron creando canciones, pintando, escribiendo, con su vocación y su humilde heroísmo. Ellos estaban ahí, en ese otro margen, alumbrando profecías y resurrecciones.
miércoles, 12 de noviembre de 2014
ESO
Qué es lo que se busca pintando, qué es eso que te hace perderte por nuevas sendas, qué es eso que no encuentras en otras pinturas y te hace crear la propia?
La exuberancia de los virtuosos distrae, la manera despojada acerca al temblor del misterio, pero pierde la elegancia de la forma.
El milagro de la vida está ahí, en la inefable luz, en la levedad de la sombra, en el movimiento y la fugacidad de todo lo animado. Penetrar en silencio durante horas y contemplar en acción es pintar y rezar. Dejar que el propio movimiento del pincel nos lleve al encuentro de eso.
Y eso no tiene palabras.
Casi diría también que no tiene color y que la forma se desintegra para que el ánima aparezca, para que la estela se haga visible en la fusión de los contrarios.
Más que querer, más que ansiar un resultado, hay que dejar que suceda. Empezar a pintar hasta saber que uno ha preparado las condiciones para que eso nos visite, y al notar esa presencia, tener la humildad de dejar los pinceles. Puede suceder inesperadamente en el fulgor impetuoso del inicio. O al cabo de un año, capa tras capa, cuando la pintura es ya una piel con su geografía y su relieve.
La pintura no es un manual, es una sabiduría.
La exuberancia de los virtuosos distrae, la manera despojada acerca al temblor del misterio, pero pierde la elegancia de la forma.
El milagro de la vida está ahí, en la inefable luz, en la levedad de la sombra, en el movimiento y la fugacidad de todo lo animado. Penetrar en silencio durante horas y contemplar en acción es pintar y rezar. Dejar que el propio movimiento del pincel nos lleve al encuentro de eso.
Y eso no tiene palabras.
Casi diría también que no tiene color y que la forma se desintegra para que el ánima aparezca, para que la estela se haga visible en la fusión de los contrarios.
Más que querer, más que ansiar un resultado, hay que dejar que suceda. Empezar a pintar hasta saber que uno ha preparado las condiciones para que eso nos visite, y al notar esa presencia, tener la humildad de dejar los pinceles. Puede suceder inesperadamente en el fulgor impetuoso del inicio. O al cabo de un año, capa tras capa, cuando la pintura es ya una piel con su geografía y su relieve.
La pintura no es un manual, es una sabiduría.
martes, 11 de noviembre de 2014
BELEN
Hay almas grandes, corazones que sienten más, ojos que penetran hasta los interiores, y viven con sus ropas sencillas y sin logros resonantes. Viven silenciosos, iluminando con sonrisas, soportando las injusticias sin quejas ni lamentos, ocultando con su ímpetu vital cualquier sensación de pánico o de incertidumbre.
No se dan importancia porque creen de verdad que no son importantes, caminan con la sencillez, sin disfraz ni uniforme, sostienen el mundo, aunque jamás aparecerán en ningún titular de periódico, ambicionan como los niños, sin pretensiones, aunque lo ambicionan todo. Jamás podrían vivir engañando o disimulando o fingiendo, sólo saben vivir de verdad, pues de lo contrario se marchitarían.
Parecen vulnerables y delicados. Pero no los pongas a prueba, pues son inquebrantables, aunque lloren y padezcan. Honestos, puros. Suelen tener poco dinero. Son compasivos y abiertos. Aman. Con pasión, a uno solo. También a los cielos y a los mares. No estoy fantaseando, ni inventando.
Todo esto, y más , cabe en un solo nombre de felicidad: Belén.
No se dan importancia porque creen de verdad que no son importantes, caminan con la sencillez, sin disfraz ni uniforme, sostienen el mundo, aunque jamás aparecerán en ningún titular de periódico, ambicionan como los niños, sin pretensiones, aunque lo ambicionan todo. Jamás podrían vivir engañando o disimulando o fingiendo, sólo saben vivir de verdad, pues de lo contrario se marchitarían.
Parecen vulnerables y delicados. Pero no los pongas a prueba, pues son inquebrantables, aunque lloren y padezcan. Honestos, puros. Suelen tener poco dinero. Son compasivos y abiertos. Aman. Con pasión, a uno solo. También a los cielos y a los mares. No estoy fantaseando, ni inventando.
Todo esto, y más , cabe en un solo nombre de felicidad: Belén.
TIERRA SAGRADA
Caminaba Oscar Wilde, custodiado por dos policías, con la cabeza baja y las manos esposadas. Era la comitiva que le llevaba desde la cárcel hasta el tribunal de Quiebras. Y entre toda esa muchedumbre silenciosa que rodeaba el largo pasillo, un señor esperaba la llegada del gran escritor, ahora hundido en la desgracia y la vergüenza. Al llegar a su lado, le hizo una reverencia quitándose el sombrero gravemente.
"Donde hay dolor, hay tierra sagrada debajo"
"En el fondo de mi corazón he guardado ese tesoro como una deuda secreta que nunca podré pagar. Con espíritu y amor semejantes, los santos se arrodillaban para lavar los pies de los pobres o besar las mejillas de los leprosos". Así escribió Oscar Wilde , recordando el gesto de su amigo.
En la cárcel compuso Oscar Wilde "De Profundis"." El Retrato de Dorian Gray" nació del mismo corazón, que esa carta final llena de dolor y amor, esa EPISTOLA IN CARCERE ET VINCULIS.
" El odio ciega a la gente. El amor puede leer en la estrella más lejana", escribió , él , desde su celda. Muchos creen que Oscar Wilde es un escritor de frases brillantes de salón. Basta con leer "El PRINCIPE FELIZ" para comprender hasta que punto el gran talento de Wilde procedía también de un alma profunda y grande.
"Donde hay dolor, hay tierra sagrada debajo"
"En el fondo de mi corazón he guardado ese tesoro como una deuda secreta que nunca podré pagar. Con espíritu y amor semejantes, los santos se arrodillaban para lavar los pies de los pobres o besar las mejillas de los leprosos". Así escribió Oscar Wilde , recordando el gesto de su amigo.
En la cárcel compuso Oscar Wilde "De Profundis"." El Retrato de Dorian Gray" nació del mismo corazón, que esa carta final llena de dolor y amor, esa EPISTOLA IN CARCERE ET VINCULIS.
" El odio ciega a la gente. El amor puede leer en la estrella más lejana", escribió , él , desde su celda. Muchos creen que Oscar Wilde es un escritor de frases brillantes de salón. Basta con leer "El PRINCIPE FELIZ" para comprender hasta que punto el gran talento de Wilde procedía también de un alma profunda y grande.
lunes, 10 de noviembre de 2014
VIDA SUBTERRANEA
Vino a conocer mi casa, probablemente fue una decepción. Aún así, decidió seguir para adelante en su decisión. En contra de su propia voluntad. Había una fuerza interna imparable.
Pasaron los años. Y la racionalidad se hizo irracional. Fue entonces cuando ya no pudo seguir hacia adelante.
Pasaron los años. Y la racionalidad se hizo irracional. Fue entonces cuando ya no pudo seguir hacia adelante.
martes, 4 de noviembre de 2014
ESCUCHA
La tierra muda su manto,
cambia de color,
el mármol se quiebra,
el bosque danza,
si te callas,
puede que escuches
la sin palabra de Dios.
cambia de color,
el mármol se quiebra,
el bosque danza,
si te callas,
puede que escuches
la sin palabra de Dios.
ANONIMO
Leon Tolstói escuchó contar en su infancia, que el trozo de tierra donde se plantan árboles, se convierte en un lugar de felicidad. Ya muy anciano recordó esta promesa, y quiso que su tumba se cavara en la tierra, bajo los árboles que, él mismo, había plantado.
Allí en su casa de Yásnaia Poliana, en un paraje apartado y solitario del bosque, cumpliendo su última voluntad, fue enterrado Tolstoi.
Es un lugar de peregrinaje al que se llega por un estrecho sendero. Su tumba es un rectángulo de tierra amontonada, bajo la sombra de aquellos árboles, hoy altísimos, que él mismo plantó. No hay cruz ni epitafio ni lápida. La tumba anónima de un hombre. Como si fuera un soldado desconocido o un vagabundo. La tumba se engrandece en su silencio, la palabra de Dios toma la forma del susurro del viento, acariciando la sepultura de tierra, y ascendiendo, entre los árboles, hasta el cielo azul de Yásnaia Poliana.
Los grandes hombres no necesitan mausoleos.
(La hermandad infinita de nuestros grandes maestros, todos aprendemos de todos, leyendo a Stefan Zweig, Memorias de un Europeo).
Allí en su casa de Yásnaia Poliana, en un paraje apartado y solitario del bosque, cumpliendo su última voluntad, fue enterrado Tolstoi.
Es un lugar de peregrinaje al que se llega por un estrecho sendero. Su tumba es un rectángulo de tierra amontonada, bajo la sombra de aquellos árboles, hoy altísimos, que él mismo plantó. No hay cruz ni epitafio ni lápida. La tumba anónima de un hombre. Como si fuera un soldado desconocido o un vagabundo. La tumba se engrandece en su silencio, la palabra de Dios toma la forma del susurro del viento, acariciando la sepultura de tierra, y ascendiendo, entre los árboles, hasta el cielo azul de Yásnaia Poliana.
Los grandes hombres no necesitan mausoleos.
(La hermandad infinita de nuestros grandes maestros, todos aprendemos de todos, leyendo a Stefan Zweig, Memorias de un Europeo).
lunes, 3 de noviembre de 2014
GENESIS
Sebastiao Salgado se pasó una década sacando fotos del hambre, la enfermedad y la muerte en Africa.
Y cada una de esas fotos del terror, estaban impregnadas de misterio y belleza, igual daba que fueran montoneras de cadáveres, niños raquíticos, cuerpos esqueléticos con ojos ciegos. Su ojo de artista inmenso seguía componiendo con el automatismo del cirujano, que no se marea ante la sangre.
Sin embargo su alma enfermó. Se quedó seco.
Volvió a su tierra y reforestó, junto a su mujer, una selva entera. Cada árbol plantado era un paso más hacia su sanación.
Fue la naturaleza virgen la que le curó.
De ahí nació su nueva serie fotográfica: Génesis.
Y cada una de esas fotos del terror, estaban impregnadas de misterio y belleza, igual daba que fueran montoneras de cadáveres, niños raquíticos, cuerpos esqueléticos con ojos ciegos. Su ojo de artista inmenso seguía componiendo con el automatismo del cirujano, que no se marea ante la sangre.
Sin embargo su alma enfermó. Se quedó seco.
Volvió a su tierra y reforestó, junto a su mujer, una selva entera. Cada árbol plantado era un paso más hacia su sanación.
Fue la naturaleza virgen la que le curó.
De ahí nació su nueva serie fotográfica: Génesis.
jueves, 30 de octubre de 2014
PIEDRA SOLA
La gran piedra había pertenecido al Cerro Negro, una montaña de La Pampa. Era la última roca, la que se recortaba contra el cielo en lo alto de la cumbre. En una tormenta salvaje, un rayo resquebrajó la roca. Fue así como se desprendió, y descendió rodando por toda la montaña, y siguió hasta quedar de pie, erguida y solitaria, en la inmensa explanada de La Pampa, justo a la orilla del camino. Tenía once metros de altura. Bajo la gigantesca peña, los pastores se sentaban en la sombra, y se protegían del sol, mientras cuidaban el ganado. Los caminantes, hacían allí su parada, las mujeres encendían la lumbre para cocinar sus guisos. La vida acontecía alrededor de aquel gigante. La roca había pasado de ser paisaje, a ser útil.
Se lo escuché contar al gran Atahualpa Yupanqui.
Se lo escuché contar al gran Atahualpa Yupanqui.
miércoles, 29 de octubre de 2014
LOS NUEVOS FARISEOS
El arte moderno, y en este, incluyo a artistas , críticos y galeristas, y finalmente a los consumidores y compradores de ese arte, no admite cualquier obra que roce lo amable, lo bien intencionado, lo luminoso o alegre. Parece que todo en la vida es oscuro y perverso, triste y trágico, violento e intrincado. Lo mismo da que hablemos de cine o pintura, de literatura o de música, de teatro o de danza.
Es indudable que el dolor forma parte de la vida, eso es tan inapelable como la muerte, pero en la luz también se hace presente el misterio insondable, en la alegría puede haber más profundidad que en el más oscuro de los barrancos. Lo que ocurre es que los artistas que han llegado a esa plenitud radiante, son los que cruzaron todas las fronteras, incluso las propias, esos que están más allá de cualquier límite. Y hablo de Velazquez, de Mozart, de Fidias, del último Miguel Angel. De algún cuadro de Music, del anciano Leonard Cohen, de Tom Waits, cuando deja de disimular y canta con el corazón, de Louis Amstrong, de Charles Chaplin, de Kurosawa...
Yo estoy harto de ver bodrios tremendistas, de ver arañazos enfáticos, de ver tanta mierda artificial.
Y cuando miras todas esas obras colgadas en los salones de los millonarios, te ríes de la estupidez convencional que pretende ser muy avanzada y moderna.
¡Cuánta tontería en los altares fariseos!
Es indudable que el dolor forma parte de la vida, eso es tan inapelable como la muerte, pero en la luz también se hace presente el misterio insondable, en la alegría puede haber más profundidad que en el más oscuro de los barrancos. Lo que ocurre es que los artistas que han llegado a esa plenitud radiante, son los que cruzaron todas las fronteras, incluso las propias, esos que están más allá de cualquier límite. Y hablo de Velazquez, de Mozart, de Fidias, del último Miguel Angel. De algún cuadro de Music, del anciano Leonard Cohen, de Tom Waits, cuando deja de disimular y canta con el corazón, de Louis Amstrong, de Charles Chaplin, de Kurosawa...
Yo estoy harto de ver bodrios tremendistas, de ver arañazos enfáticos, de ver tanta mierda artificial.
Y cuando miras todas esas obras colgadas en los salones de los millonarios, te ríes de la estupidez convencional que pretende ser muy avanzada y moderna.
¡Cuánta tontería en los altares fariseos!
martes, 28 de octubre de 2014
LA LISTA PERDIDA
El triunfo ciega
El oro envanece
Los títulos hinchan
Las medallas pesan
Los disfraces confunden
La envidia empequeñece
La opulencia lastra
La dependencia aniña
El engaño envilece
El egoismo encadena a perpetuidad
El odio destruye
La cobardía frena
El ayer retrasa
La violencia sentencia
La maldad enferma
lunes, 27 de octubre de 2014
PINTANDO
La búsqueda auténtica, el no quedarse en lo conocido, renunciar a la seguridad, ah! eso es tan escaso. Es enfrentarse a la posibilidad del fracaso... No se puede convertir la pintura en un truco, en una academia, en una suerte de identidades y fórmulas que acaban en amaneramientos, en la cárcel de la firma, en el señuelo de la identidad.
El estilo, tiene que ser una actitud, es la resolución íntima de transmitir certeramente, de que cada pincelada esté impulsada por llegar a la verdad que tenemos ante nuestros ojos.
De esa actitud insobornable surgen los cuadros inesperadamente más bellos, pues la belleza es una consecuencia, y nada tiene que ver con lo bonito o con lo conveniente o con lo deseado.
El estilo, tiene que ser una actitud, es la resolución íntima de transmitir certeramente, de que cada pincelada esté impulsada por llegar a la verdad que tenemos ante nuestros ojos.
De esa actitud insobornable surgen los cuadros inesperadamente más bellos, pues la belleza es una consecuencia, y nada tiene que ver con lo bonito o con lo conveniente o con lo deseado.
sábado, 25 de octubre de 2014
UN GRAN RETRATO
Compré en el rastro un curioso libro de memorias. Me gustó el título: " Erratas de un pintor desconocido". En las últimas páginas de esa extraña biografía, junto a un retrato de toque salvaje y delirante, el propio autorretrato pintado y escrito del anciano pintor. Transcribo:
" El cráneo reluce, destaca entre los pocos pelos blancos que me quedan, la frente está atravesada de hendiduras que se cruzan, de surcos , de sietes; los ojos han perdido brillo y bajo ellos la fina piel se ha quebrado. En las comisuras de los labios hay dos ganchos que descuelgan la boca hacia abajo, la barbilla es una curva flácida. Y del cuello, delgado, sobresalen los pellejos.
Me miro ya con indiferencia, la decrepitud no me importa, apenas queda rastro del hombre joven que fui. Veo mi rostro cadavérico, y como en un árbol viejo, hay una cierta nobleza.
Queda poco. El alma ha aprendido, ya no opongo resistencia, he vivido el ascenso y la caída; quiero decir que he vivido de verdad, y si tuviera que pintarme el retrato definitivo, quizá eligiera este rostro terminal, este rostro afilado que, aún en vida, apunta hacia la muerte."
" El cráneo reluce, destaca entre los pocos pelos blancos que me quedan, la frente está atravesada de hendiduras que se cruzan, de surcos , de sietes; los ojos han perdido brillo y bajo ellos la fina piel se ha quebrado. En las comisuras de los labios hay dos ganchos que descuelgan la boca hacia abajo, la barbilla es una curva flácida. Y del cuello, delgado, sobresalen los pellejos.
Me miro ya con indiferencia, la decrepitud no me importa, apenas queda rastro del hombre joven que fui. Veo mi rostro cadavérico, y como en un árbol viejo, hay una cierta nobleza.
Queda poco. El alma ha aprendido, ya no opongo resistencia, he vivido el ascenso y la caída; quiero decir que he vivido de verdad, y si tuviera que pintarme el retrato definitivo, quizá eligiera este rostro terminal, este rostro afilado que, aún en vida, apunta hacia la muerte."
viernes, 24 de octubre de 2014
RESPLANDOR
Es la oración de la mañana, un ritual diario, doy gracias por existir, por todo lo recibido,
y en el saco entran la alegría y el dolor.
La cornada no duele, es un frío condensado, es después, mientras cicatriza, cuando empieza el sufrimiento. El cuerpo va siempre por detrás, la belleza también deja secuelas.
Decir, sencillamente, que soy limitado, que, yo solo, no tengo fuerzas ni entendimiento para sobrellevar tanto milagro incomprensible. Que me dejo llevar por tu mano invisible, que en ti confío, y sé, que en muchos momentos, te negaré:-" Por dónde me llevas, Señor?"-
¡ Que corta se hace la alegría !. Lo bueno es merecido, lo malo impuesto.
Es nuestra pequeña lógica, nuestra diminuta capacidad de ver globalmente, siempre separamos, siempre dividimos, siempre clamando contra el cielo.
Me encontré con un hombre de ojos blancos, y le quise alumbrar con mi candil. Y él me dijo, con su dulce voz, que no distinguía la luz de la sombra, que en su vida ya sólo había resplandor.
y en el saco entran la alegría y el dolor.
La cornada no duele, es un frío condensado, es después, mientras cicatriza, cuando empieza el sufrimiento. El cuerpo va siempre por detrás, la belleza también deja secuelas.
Decir, sencillamente, que soy limitado, que, yo solo, no tengo fuerzas ni entendimiento para sobrellevar tanto milagro incomprensible. Que me dejo llevar por tu mano invisible, que en ti confío, y sé, que en muchos momentos, te negaré:-" Por dónde me llevas, Señor?"-
¡ Que corta se hace la alegría !. Lo bueno es merecido, lo malo impuesto.
Es nuestra pequeña lógica, nuestra diminuta capacidad de ver globalmente, siempre separamos, siempre dividimos, siempre clamando contra el cielo.
Me encontré con un hombre de ojos blancos, y le quise alumbrar con mi candil. Y él me dijo, con su dulce voz, que no distinguía la luz de la sombra, que en su vida ya sólo había resplandor.
jueves, 23 de octubre de 2014
YA
Va siendo necesario mostrar en este blog una nueva pintura.
Las letras se van amontonando, tapándose unas a otras.
Ya.
Las letras se van amontonando, tapándose unas a otras.
Ya.
El ESTADO DE GRACIA
En la travesía de pintar, el encuentro suele ser azaroso, el estado de gracia exige una predisposición, pero uno tiene la sensación de que el cuadro fue una mezcla de conquista y de regalo, un hallazgo que nos fue brindado. Ocurre lo mismo con lo mejor y lo peor que nos sucede en la vida: Nos sentimos juguetes del destino. No elegimos nuestro cuerpo, ni nuestra familia, todo eso nos fue dado. Lo podemos manejar en nuestra pequeña medida, pero, en lo esencial, somos receptores más que hacedores.
Por eso el hombre es un ser tan desvalido, "tan dejado en el mundo", decía Saint- Exupéry.
Hay que saber recibir con las manos abiertas, y en las horas de búsqueda, seguir andando, pintar sencillo, aunque el universo sea complejo, inaprensible, inabarcable.
Por eso el hombre es un ser tan desvalido, "tan dejado en el mundo", decía Saint- Exupéry.
Hay que saber recibir con las manos abiertas, y en las horas de búsqueda, seguir andando, pintar sencillo, aunque el universo sea complejo, inaprensible, inabarcable.
EL PODER DE LA PINTURA
Un pintor que escribe sabe que en la pintura hay silencio: es un advenimiento, una revelación.
La pintura está tan lejos de la charlatanería! tan lejos de la elocuencia!
Por eso, en la verdadera pintura reina el misterio y la poesía.
Y es a través de la materia y de la sensualidad como se llega a señalar lo inexpresable.
Desliando los cuerpos hasta llegar al alma.
Y lo que agota son los restos del naufragio, la pintura adherida a los pinceles, a la paleta, los papeles de periódico llenos del aceite desbordante, lo graso va quedando en el estudio.
Hay que arañar la superficie del lienzo hasta que aparezca eso, y sólo acariciar cuando empieza a surgir, para que la mano del hombre no se note, no estorbe, para que lo humano no oculte la aparición.
Que lo que quede en el cuadro sea una huella, belleza despojada de sus secuelas.
Entonces la imagen es un poder.
La pintura está tan lejos de la charlatanería! tan lejos de la elocuencia!
Por eso, en la verdadera pintura reina el misterio y la poesía.
Y es a través de la materia y de la sensualidad como se llega a señalar lo inexpresable.
Desliando los cuerpos hasta llegar al alma.
Y lo que agota son los restos del naufragio, la pintura adherida a los pinceles, a la paleta, los papeles de periódico llenos del aceite desbordante, lo graso va quedando en el estudio.
Hay que arañar la superficie del lienzo hasta que aparezca eso, y sólo acariciar cuando empieza a surgir, para que la mano del hombre no se note, no estorbe, para que lo humano no oculte la aparición.
Que lo que quede en el cuadro sea una huella, belleza despojada de sus secuelas.
Entonces la imagen es un poder.
miércoles, 22 de octubre de 2014
SIN NOMBRE
En la embriaguez del desamparo
en la esquina oscura
en la pisada impar.
Dónde tu fuerza en los destierros?
Dónde tu sabiduría cuando paseabas sin eco?
Dónde la ternura cuando los niños volvían solos?
Dónde la lógica cuando el guión se retorció tanto?
Dímelo tú, listo,
puedes quedarte con todas tus frases hechas,
yo, sólo puedo contestarte que no sé,
no sé, no sé.
Tan dejados en estas tierras sin nombre,
que no me den recetas,
que no sobrevaloren lo estrictamente humano,
que no me hablen de la voluntad.
Podrías orar sin esperar respuestas.
Podrías abrir los ojos sin esperar la luz.
Podrías dejarte llevar.
Podrías aprender a verlo sin ver.
UN VIEJO INDECENTE
Estaba borracho el viejo, y dejó escritas, en las paredes de las cajas de cartón, estas palabras:
"un intelectual es un hombre que dice una cosa simple de un modo complicado; un artista es un hombre que dice una cosa complicada de un modo simple"
"grifos que gotean, pedos de pasión, neumáticos deshinchados...son más tristes todos que la muerte."
"la relación sexual es darle patadas en el culo a la muerte mientras cantas"
"en las trincheras no hay ángeles"
" prefiero oír hablar de un vagabundo de hoy que de un dios griego muerto"
"la diferencia entre arte y vida es que el arte es más soportable"
"casi todos nacen genios y los entierran tontos"
* El viejo indecente es Bukowski.
"un intelectual es un hombre que dice una cosa simple de un modo complicado; un artista es un hombre que dice una cosa complicada de un modo simple"
"grifos que gotean, pedos de pasión, neumáticos deshinchados...son más tristes todos que la muerte."
"la relación sexual es darle patadas en el culo a la muerte mientras cantas"
"en las trincheras no hay ángeles"
" prefiero oír hablar de un vagabundo de hoy que de un dios griego muerto"
"la diferencia entre arte y vida es que el arte es más soportable"
"casi todos nacen genios y los entierran tontos"
* El viejo indecente es Bukowski.
TAN CERCA
Pintar por nada, pintar por ver si aparece eso.
Ser un pintor al que le pagan sus cuadros, pero no estar a la venta.
Ser un escritor que no existe.
Dar un paso hacia atrás y poder ver y sentir que todo está tan cerca, que nos podemos tocar, que sólo existe el instante.
Y dejar de ser un número borrado en una estampida que delira ciega hacia no se sabe qué objetivo lejano, inalcanzable y falso.
Ser un pintor al que le pagan sus cuadros, pero no estar a la venta.
Ser un escritor que no existe.
Dar un paso hacia atrás y poder ver y sentir que todo está tan cerca, que nos podemos tocar, que sólo existe el instante.
Y dejar de ser un número borrado en una estampida que delira ciega hacia no se sabe qué objetivo lejano, inalcanzable y falso.
martes, 21 de octubre de 2014
ELLA NO ES DE AQUI
Permanece en su silla de ruedas, siempre frente a la ventana, y apenas habla. Ya no me coge el móvil cuando le llamo. Me dice que todo lo que tiene que decir es triste y está impregnado de dolor.
Siempre fue rebelde, añora tanto a sus niños, a todos los que enseñaba a leer y a escribir. Nunca estuvo integrada con los mayores. -"Incapaz de compartir la degradación se los adultos, ha preferido vivir en la escuela, rodeada de niños"- Eso escribí de ella en un retrato escrito hace ya muchos años.
Vivía a su manera, de aquí para allá, casi siempre más allá. " Ella no es de aquí" y es cierto, de dónde eres María?
Añoro su forma de señalar el destino de los demás, su forma suave de indicar, de apuntar siempre en la dirección exacta. Tras hablar con ella, salíamos reafirmados, más nosotros mismos.
Cuánto debemos a nuestros maestros! Esa es la verdadera revolución, la de la educación. Ahí está el germen del cambio. Y sin embargo es triste que los maestros apenas ganan para vivir... Esa es la valoración que damos a la enseñanza en este país zafio y áspero.
Me gustaría esperar el milagro, calentarte un poco el alma, María, ver de nuevo en tus ojos la ilusión. Pero sé que seguirás en silencio, es tu nueva forma de generosidad, ya no eres tú, no quieres manchar el mundo ni con tu ira ni con tu sufrimiento estéril. Ya solo esperas la hora de salir de la cárcel del cuerpo, la hora de la liberación, la hora de tu paz.
Siempre fue rebelde, añora tanto a sus niños, a todos los que enseñaba a leer y a escribir. Nunca estuvo integrada con los mayores. -"Incapaz de compartir la degradación se los adultos, ha preferido vivir en la escuela, rodeada de niños"- Eso escribí de ella en un retrato escrito hace ya muchos años.
Vivía a su manera, de aquí para allá, casi siempre más allá. " Ella no es de aquí" y es cierto, de dónde eres María?
Añoro su forma de señalar el destino de los demás, su forma suave de indicar, de apuntar siempre en la dirección exacta. Tras hablar con ella, salíamos reafirmados, más nosotros mismos.
Cuánto debemos a nuestros maestros! Esa es la verdadera revolución, la de la educación. Ahí está el germen del cambio. Y sin embargo es triste que los maestros apenas ganan para vivir... Esa es la valoración que damos a la enseñanza en este país zafio y áspero.
Me gustaría esperar el milagro, calentarte un poco el alma, María, ver de nuevo en tus ojos la ilusión. Pero sé que seguirás en silencio, es tu nueva forma de generosidad, ya no eres tú, no quieres manchar el mundo ni con tu ira ni con tu sufrimiento estéril. Ya solo esperas la hora de salir de la cárcel del cuerpo, la hora de la liberación, la hora de tu paz.
lunes, 20 de octubre de 2014
HEROES ANTIGUOS
Los nacidos de un dios o una diosa y de una persona humana eran los héroes de la mitología antigua. Personajes trágicos, pues eran menos que dioses pero más que seres humanos, ahí en esa tierra de nadie, se movían Hércules y Aquiles y Eneas.
Eso somos todos, una mezcla de dioses y seres terrenales, todos expulsados del paraíso, con las raíces del corazón enroscadas en la arcilla y las raíces del alma volando por los cielos.
sábado, 18 de octubre de 2014
FERNANDO HIGUERAS POR LUIS ROSALES
Hace mucho tiempo escribí un retrato de Fernando Higueras. Eran cuatro o cinco cuartillas, y yo creí que me había salido bien. Lo he buscado varias veces y ya no lo encuentro, es igual, alguien escribió sobre Fernando de forma inigualable, ahora lo veremos...
Fernando era Arquitecto, compañero y amigo de mi Padre, ellos se tenían mutua admiración. Yo también era compañero y amigo de Juan Higueras, pintor, hijo de Fernando. Dos generaciones unidas en profesión y amistad.
Fernando me pasó un libro de su obra arquitectónica, allí había escritos de ilustres que hablaban sobre Fernando. Pero el escrito de Luis Rosales era definitivo. El si que era un grande. Me quito el sombrero y transcribo:
" Querido fernando:
Lo primero es vivir y hay que vivir gastándose. Quien más ama, más se gasta. A pesar de ello hay que ser generoso y entregar más de lo que tienes. Quiero decir que hay que entregar nuestras fronteras personales. Esto es amar y lo demás amarse. Y tú, Fernando, has amado mucho y has entregado más de lo que tienes. Por eso eres como eres, y como nunca dejarás de hacerlo, los amigos sólo podemos contenerte un poquito para que no avances demasiado deprisa, en tu proceso de dilapidación. Quizá podríamos darte un poco de cansancio y tal vez fuera suficiente, un poco de cansancio nada más.
Con un abrazo de
Luis Rosales.
Madrid, 16 Julio 1979."
Fernando era Arquitecto, compañero y amigo de mi Padre, ellos se tenían mutua admiración. Yo también era compañero y amigo de Juan Higueras, pintor, hijo de Fernando. Dos generaciones unidas en profesión y amistad.
Fernando me pasó un libro de su obra arquitectónica, allí había escritos de ilustres que hablaban sobre Fernando. Pero el escrito de Luis Rosales era definitivo. El si que era un grande. Me quito el sombrero y transcribo:
" Querido fernando:
Lo primero es vivir y hay que vivir gastándose. Quien más ama, más se gasta. A pesar de ello hay que ser generoso y entregar más de lo que tienes. Quiero decir que hay que entregar nuestras fronteras personales. Esto es amar y lo demás amarse. Y tú, Fernando, has amado mucho y has entregado más de lo que tienes. Por eso eres como eres, y como nunca dejarás de hacerlo, los amigos sólo podemos contenerte un poquito para que no avances demasiado deprisa, en tu proceso de dilapidación. Quizá podríamos darte un poco de cansancio y tal vez fuera suficiente, un poco de cansancio nada más.
Con un abrazo de
Luis Rosales.
Madrid, 16 Julio 1979."
AFINIDADES
Las afinidades subterráneas existen, las situaciones mágicas también, los hechos encadenados que nos llevan al lugar exacto, al paisaje del alma, a la mujer soñada.
FH era un arquitecto exuberante, aclamado y discutido, tocaba la guitarra como el mejor, dibujaba con linea maestra, tenía una colección de pintura emocionante, elegida por su ojo vidente y profético. Sorolla, Vazquez Diaz, Antonio Lopez, Lucio Muñoz.
Vino un día al Estudio para ver mi pintura, y se desbordaba, era una erupción aclamativa: -" Estos retratos que tú haces no los hace nadie ni en España, ni en Europa... ni en estados Unidos...-"
Después de sus exageraciones apasionadas, ya dentro de mi casa, vio un pequeño apunte al óleo:
"- ¿ De quién es ese cuadro?-"
Ese es un apunte que pinté cerca de Sepúlveda, Fernando, es una tierra mágica con la luz más bella que yo jamás he visto...Le contesté.
"- Pues ese es el mejor cuadro que hay en esta casa, parece un Music-"
Lo descolgué de la pared y se lo regalé.: Si te gusta es tuyo.
" - No! Yo vendré un día a esta casa con un fajo inmenso de billetes y te pagaré lo que vale ese cuadro!!!-"
Yo tímidamente, lo apoyé en el suelo y seguimos mirando otras pinturas.
Al cabo de unos 10 minutos, empezó a mirar obsesivamente el apunte de las tierras de Sepúlveda, ahí seguía en el suelo, donde yo lo había dejado.
Y él casi gritando me dijo : -"pero insiste un poco, hombre, insiste -"
Y se llevó ese cuadro a su casa.
Poco después fui a la feria de arte de Arco, y entre tanta vacuidad, fui atraído por una pintura terrosa, casi abstracta, un paisaje espiritual, tocado con una levedad especial, era casi nada y era todo. Miré la reseña del autor y leí: Zoran Music. Y pensé que era un hermano mayor que sentía el paisaje desde el mismo corazón.
FH era un arquitecto exuberante, aclamado y discutido, tocaba la guitarra como el mejor, dibujaba con linea maestra, tenía una colección de pintura emocionante, elegida por su ojo vidente y profético. Sorolla, Vazquez Diaz, Antonio Lopez, Lucio Muñoz.
Vino un día al Estudio para ver mi pintura, y se desbordaba, era una erupción aclamativa: -" Estos retratos que tú haces no los hace nadie ni en España, ni en Europa... ni en estados Unidos...-"
Después de sus exageraciones apasionadas, ya dentro de mi casa, vio un pequeño apunte al óleo:
"- ¿ De quién es ese cuadro?-"
Ese es un apunte que pinté cerca de Sepúlveda, Fernando, es una tierra mágica con la luz más bella que yo jamás he visto...Le contesté.
"- Pues ese es el mejor cuadro que hay en esta casa, parece un Music-"
Lo descolgué de la pared y se lo regalé.: Si te gusta es tuyo.
" - No! Yo vendré un día a esta casa con un fajo inmenso de billetes y te pagaré lo que vale ese cuadro!!!-"
Yo tímidamente, lo apoyé en el suelo y seguimos mirando otras pinturas.
Al cabo de unos 10 minutos, empezó a mirar obsesivamente el apunte de las tierras de Sepúlveda, ahí seguía en el suelo, donde yo lo había dejado.
Y él casi gritando me dijo : -"pero insiste un poco, hombre, insiste -"
Y se llevó ese cuadro a su casa.
Poco después fui a la feria de arte de Arco, y entre tanta vacuidad, fui atraído por una pintura terrosa, casi abstracta, un paisaje espiritual, tocado con una levedad especial, era casi nada y era todo. Miré la reseña del autor y leí: Zoran Music. Y pensé que era un hermano mayor que sentía el paisaje desde el mismo corazón.
viernes, 17 de octubre de 2014
SEÑALES
Que la pintura es un gesto, que la escritura es un signo, que la personalidad es movimiento, que mi amigo se fue, que el árbol crece y tú no lo ves, que lo que hago no importa pero es vida, que necesito rezar, que lo que dicen los sabios ya me lo sé, que la curva del camino es ciega, que no creo en los decálogos, que no me obliguen, que siempre se llega disconforme.
UN GUARDA
Tenía el rostro huesudo, el pelo lacio, los ojos grises, el único rasgo de su sensualidad en la boca carnosa. Hablaba pausado y movía las manos como si bailara flamenco a ritmo lento. Había trabajado cuidando caballos, había sido basurero, jardinero, y finalmente encontró su lugar de guarda en una finca de Guadalajara. Subía y bajaba los barrancos y los cerros tan ligero como los corzos, se sabía los movimientos de los animales, sus pistas, yo le llamaba hermano lobo porque había en él algo salvaje. No le interesaba nada más que la vida, no podía vivir encerrado en una oficina, no tenía ni una sola debilidad comercial. Ni la ropa, ni los coches, ni actividades culturales, ni deportes. Sólo tenía ojos para los árboles, los ríos, los cielos. Sus verdaderos amigos eran su caballo negro y su setter laverack. En el campo era invisible, era del color del tomillo, aparecía ante ti como surgido de ninguna parte, silencioso como el lobo.
Había estudiado ingeniería de montes, pero nunca quiso ejercer. Tuvo una historia de amor que acabó y nunca quiso volver a esa dependencia, era un pájaro solitario, pero no había en él ni atisbo de amargura.
Ahora cuando vuelvo a La Barranquera, entro a las cuadras y acaricio a Rayo, su caballo negro. Es lo único que me cuesta entender. Se fue un día sin avisar, se fue con su morral y con Lagun, su setter blanco manchado de canela. Y dejó allí a Rayo. A veces pienso que ese lobo no tenía ya corazón, pero la gente tan libre es así. No sé qué cerros estará subiendo, bajo qué árboles dormirá, todas sus pertenencias cabían en ese morral de cuero gastado. Yo le echo de menos y le mando desde aquí mi recuerdo y mi abrazo, pero el nunca tendrá un ordenador ni entrará jamás en el blog de un maldito pintor.
Había estudiado ingeniería de montes, pero nunca quiso ejercer. Tuvo una historia de amor que acabó y nunca quiso volver a esa dependencia, era un pájaro solitario, pero no había en él ni atisbo de amargura.
Ahora cuando vuelvo a La Barranquera, entro a las cuadras y acaricio a Rayo, su caballo negro. Es lo único que me cuesta entender. Se fue un día sin avisar, se fue con su morral y con Lagun, su setter blanco manchado de canela. Y dejó allí a Rayo. A veces pienso que ese lobo no tenía ya corazón, pero la gente tan libre es así. No sé qué cerros estará subiendo, bajo qué árboles dormirá, todas sus pertenencias cabían en ese morral de cuero gastado. Yo le echo de menos y le mando desde aquí mi recuerdo y mi abrazo, pero el nunca tendrá un ordenador ni entrará jamás en el blog de un maldito pintor.
miércoles, 15 de octubre de 2014
LUGARES INVISIBLES
¿Dónde está el corazón que ama? El que se alegra hasta hacernos llorar, el que pesa y desciende hasta los zapatos en las pérdidas y en el dolor. ¿ En que lugar del cuerpo, en el pecho, en el estómago?
¿Dónde se encuentra el alma y el amor y el odio?
¿ Qué color , tamaño y forma tienen?
¿ Y Dios?
No hablo del Dios de La Capilla Sixtina, sino de esa otra luz que está ahí dentro de nosotros y nos hace levantarnos y resucitar para volver a la vida.
Esa luz que uno se encuentra cuando creía que todo ya había acabado, que uno ya no podía perder nada más, que en la oscuridad no había ni noción de forma alguna, ya ningún camino, ya ninguna esperanza, ya todo arrasado.
Me gustaría pintar esos lugares, por ahí anda quizá la verdadera pintura abstracta, esos tránsitos vertiginosos de la luz y las sombras, ese lenguaje sin palabras, ni formas, donde el color es trascendido y la materia no pesa.
¿Dónde se encuentra el alma y el amor y el odio?
¿ Qué color , tamaño y forma tienen?
¿ Y Dios?
No hablo del Dios de La Capilla Sixtina, sino de esa otra luz que está ahí dentro de nosotros y nos hace levantarnos y resucitar para volver a la vida.
Esa luz que uno se encuentra cuando creía que todo ya había acabado, que uno ya no podía perder nada más, que en la oscuridad no había ni noción de forma alguna, ya ningún camino, ya ninguna esperanza, ya todo arrasado.
Me gustaría pintar esos lugares, por ahí anda quizá la verdadera pintura abstracta, esos tránsitos vertiginosos de la luz y las sombras, ese lenguaje sin palabras, ni formas, donde el color es trascendido y la materia no pesa.
martes, 14 de octubre de 2014
ROPA VIEJA
No sólo para pintar uso ropa vieja, vuelvo siempre a esa ropa gastada que es ya como una segunda piel.
Todo necesita enlazarse con uno, es el tiempo el que va creando las historias, las necesidades, las dependencias. Y eso es hermoso, aunque luego duela el corazón con las pérdidas.
Todo necesita enlazarse con uno, es el tiempo el que va creando las historias, las necesidades, las dependencias. Y eso es hermoso, aunque luego duela el corazón con las pérdidas.
domingo, 12 de octubre de 2014
FLUIR
" Lento en las respuestas, ocurrente años después", así se definió Pablo Neruda, en un autorretrato múltiple, poliédrico y total, sería muy largo de copiar aquí.
Y eso nos toca a todos. ¡Quien tuviera la espontaneidad de responder al momento, de sentir al momento, de reír ya, de dejar que el llanto estalle!
Pero hay un miedo a ser lo que uno es, un miedo a salirse del papel que los demás nos asignaron. ¡Miedo! Que daño hace el miedo, y la horrible cuadrícula. Vivir es contradecirse, sentir una cosa y la contraria, hace frío hoy y mañana sentiremos calor, todos los colores valen. ¡Abrirse sin límites! El ojo izquierdo está un poco más caído que el derecho, la raya frontal del pelo es irregular, la nariz no es recta, la vida transcurre en curva, se va y se vuelve, no tendríamos que asustarnos de nada. Ni siquiera de la enfermedad, ni tampoco de la muerte.
Hay que hacer estiramientos para vivir fluidamente, el agarrotamiento es tan dañino...
Ser nube, ser vapor, no hacerse pesado para nada y para nadie.
viernes, 10 de octubre de 2014
TRANSITOS
En algún momento reviene el pasado abismal, la delgadez de vivir sin una sola reserva. Cuando la piel se adhiere a la calavera y el alma asoma en los ojos desvalidos y sin embargo puros. Y ese estado de alerta total en el que la lucidez es insoportable y saltas entre la vida y la muerte anhelando ser acogido en la levedad del cielo.
Ya se agrietó el firmamento inundando mi cara de luz, y mis pómulos se suavizaron.
Y es paseando en paz cuando te encuentras con los amigos y te miran como si hubieras vuelto del otro lado.
Y te dicen:-" Que buena caras tienes, Tío, que guapo estás"-...
Y tú te alejas suavemente y te sientes sin peso.
Con las raíces en vuelo, sin una sola certeza y el incierto destino.
Ya se agrietó el firmamento inundando mi cara de luz, y mis pómulos se suavizaron.
Y es paseando en paz cuando te encuentras con los amigos y te miran como si hubieras vuelto del otro lado.
Y te dicen:-" Que buena caras tienes, Tío, que guapo estás"-...
Y tú te alejas suavemente y te sientes sin peso.
Con las raíces en vuelo, sin una sola certeza y el incierto destino.
lunes, 6 de octubre de 2014
MY BLUEBERRY NIGHTS
Reyes y yo tenemos nuestra película. No es necesariamente la favorita, es nuestra por que la vemos de vez en cuando.
Es una película de Wong Kar Wai, y está interpretada por Jude Law y la cantante Norah Jones. También participan David Strathairn y Rachel Weisz.
Con una estética cercana al videoclip, con una banda musical extraordinaria, ( Norah Jones, Cat Power, Ry Cooder, Otis Redding, Mavis Staples, Amos Lee, Cassandra Wilson) y una belleza de fotogramas dificilmente superable. Una película nocturna, de amores rotos, de llaves olvidadas, de viajes iniciáticos, de búsquedas personales, de como juega el azar con nuestros destinos y de como podemos hacer frente a las distintas cartas que nos sirve la vida. De besos que abren historias y de besos que las cierran. Y quizá el beso filmado más estético de la historia del cine.
Las farolas de la noche, los trenes urbanos mezclando su maquinaria estrepitosa con la la música, la lluvia... Natalie Portman en un papel corto y deslumbrante, la curvilínea suavidad de su vientre y de sus muslos contorneándose en un primer plano, la sensualidad de Rachel Weisz en los bordes insufribles del deseo, el alcoholismo y la desmesura junto al policía desesperado y abandonado (David Strahairn). Jude Law en un papel elegante de encuentros y pérdidas, de intuiciones persistentes, Norah Jones, como eje central que une todas las historias paralelas, con la dulzura de su voz y su boca de fresa.
Pastel de arándanos y de manzana, sexo sin una sola escena de cama, sensualidad desbordante, sensibilidad total para una película que, Reyes , de nuevo, me volverá a pedir que veamos juntos.
Es una película de Wong Kar Wai, y está interpretada por Jude Law y la cantante Norah Jones. También participan David Strathairn y Rachel Weisz.
Con una estética cercana al videoclip, con una banda musical extraordinaria, ( Norah Jones, Cat Power, Ry Cooder, Otis Redding, Mavis Staples, Amos Lee, Cassandra Wilson) y una belleza de fotogramas dificilmente superable. Una película nocturna, de amores rotos, de llaves olvidadas, de viajes iniciáticos, de búsquedas personales, de como juega el azar con nuestros destinos y de como podemos hacer frente a las distintas cartas que nos sirve la vida. De besos que abren historias y de besos que las cierran. Y quizá el beso filmado más estético de la historia del cine.
Las farolas de la noche, los trenes urbanos mezclando su maquinaria estrepitosa con la la música, la lluvia... Natalie Portman en un papel corto y deslumbrante, la curvilínea suavidad de su vientre y de sus muslos contorneándose en un primer plano, la sensualidad de Rachel Weisz en los bordes insufribles del deseo, el alcoholismo y la desmesura junto al policía desesperado y abandonado (David Strahairn). Jude Law en un papel elegante de encuentros y pérdidas, de intuiciones persistentes, Norah Jones, como eje central que une todas las historias paralelas, con la dulzura de su voz y su boca de fresa.
Pastel de arándanos y de manzana, sexo sin una sola escena de cama, sensualidad desbordante, sensibilidad total para una película que, Reyes , de nuevo, me volverá a pedir que veamos juntos.
SUGAR MAN, MALIK BENDJELLOUL.
Fue mi hermana Carchín, como tantas otras veces, la que me avisó: Tienes que ver una película increíble, una historia sorprendente, a ti te va a encantar...
Hace un par de años que la vi, ya es un clásico, y se convirtió en un gran éxito. Fue premiada, en 2012, con un oscar al mejor documental largo. Forma parte de la vida de tantos, y como todas las obras maestras, puede ser admirada por todos los públicos, por el adolescente y el joven, el anciano y el sabio, el culto y el que sólo busca entretenimiento, cada cual cogerá de esa fábula sobre la vida, lo que a él le toque en las entrañas.
Estoy hablando de Sugar Man. Esto fue lo que escribí nada mas verla.
SEARCHING FOR SUGAR MAN
Es un documental sobre la vida de un músico, Sixto Rodriguez, que cantaba sus canciones en garitos marginales de Detroit a finales de los 60, principios de los 70. Le publicaron dos discos, Cold Fact (1970) y Coming For Reality (1971). No tuvo apenas repercusión en Estados unidos y desapareció de los circuitos musicales en poco tiempo. Nada más se supo de él o de su música. Sin embargo, a finales de los 70, se convirtió en un músico de culto en Sur Africa, vendiendo miles de discos. Dos fans sur africanos, inician la búsqueda de ese misterioso músico del que nadie sabe nada, creyendo incluso que murió hace tiempo.
Searching for Sugar Man es la historia de un ángel de los suburbios, una metáfora tan necesaria sobre la falsedad del éxito y el fracaso, una historia que supera a cualquier ficción, donde los obreros hablan sobre el arte y el espíritu humano muertos de risa y sin pretensión ninguna, con una fuerza y una verdad avasalladora, lejana de la frecuente pedantería o el esnobismo de los intelectuales y los artistas. Hay momentos de una belleza arrebatadora, ese hombre de negro, quijotesco y digno, paseando torpemente por los arrabales de Detroit nevados con sus canciones sublimes envueltas en la atmósfera, donde el misterio de la vida se revela sin palabras y parece que podemos rozar las claves, esas que a diario parecen cerradas y sin llave. Hay mucho amor silencioso en esas imágenes inspiradas, amor que no hace ruido y parece invisible pero inunda la pantalla y te hace partícipe de algo profundo y sencillo. Qué emoción imprevista cuando aparece Sixto Rodriguez, y abre la ventana de su humilde casa, el hombre está vivo y nos mira: Y cómo nos mira a través de sus negras gafas! Con que dulzura, con que tristeza alegre, que sonrisa tan llena de melancolía, que aceptación de la vida tan hermosa, tan carente de reproches o de quejas inútiles! Nunca se vio tan claro que el sabio no necesita de la elocuencia y el misterio palpita siempre en el silencio.
Es además sorprendente que esta obra maestra sea la primera película de Malik Bendjelloul. En su primera obra ha filmado un milagro.
MALIK BENDJELLOUL
Es difícil empezar tan alto. Siempre pensé que él, lo tenía muy difícil, pues cuando comienzas filmando una obra maestra, las expectativas se disparan y el nivel de exigencia puede paralizar. Pero nunca nos llegará su segunda obra, no será posible, pues este director de 34 años se suicidó tiempo después de realizar Sugar Man.
Es impresionante ver a Malik en las entrevistas que concedió: delgado en extremo, apasionado, expresivo, gestual... Desbordante de sensibilidad; ese ser lleno de vida, de ideas, de talento, decidió irse para dejar atrás la terrible depresión.
Es difícil vivir con una sensibilidad extrema. Él, que llenó de esperanza a tantas personas, no consiguió obtenerla para si mismo. Yo sólo me quito el sombrero y me descubro, gracias Malik, antes de irte nos diste tanto...
El que siembra esperanza es por que la buscó antes con ahínco, el que tiene talento para crear otros mundos es por que necesita otras bellezas, otra justicia y otros territorios que no se encuentran en este mundo.
Quizá Malik Bendjelloul haya encontrado ya su planeta exacto y esté, por fin, en el territorio de la belleza inmaculada...
Hace un par de años que la vi, ya es un clásico, y se convirtió en un gran éxito. Fue premiada, en 2012, con un oscar al mejor documental largo. Forma parte de la vida de tantos, y como todas las obras maestras, puede ser admirada por todos los públicos, por el adolescente y el joven, el anciano y el sabio, el culto y el que sólo busca entretenimiento, cada cual cogerá de esa fábula sobre la vida, lo que a él le toque en las entrañas.
Estoy hablando de Sugar Man. Esto fue lo que escribí nada mas verla.
SEARCHING FOR SUGAR MAN
Es un documental sobre la vida de un músico, Sixto Rodriguez, que cantaba sus canciones en garitos marginales de Detroit a finales de los 60, principios de los 70. Le publicaron dos discos, Cold Fact (1970) y Coming For Reality (1971). No tuvo apenas repercusión en Estados unidos y desapareció de los circuitos musicales en poco tiempo. Nada más se supo de él o de su música. Sin embargo, a finales de los 70, se convirtió en un músico de culto en Sur Africa, vendiendo miles de discos. Dos fans sur africanos, inician la búsqueda de ese misterioso músico del que nadie sabe nada, creyendo incluso que murió hace tiempo.
Searching for Sugar Man es la historia de un ángel de los suburbios, una metáfora tan necesaria sobre la falsedad del éxito y el fracaso, una historia que supera a cualquier ficción, donde los obreros hablan sobre el arte y el espíritu humano muertos de risa y sin pretensión ninguna, con una fuerza y una verdad avasalladora, lejana de la frecuente pedantería o el esnobismo de los intelectuales y los artistas. Hay momentos de una belleza arrebatadora, ese hombre de negro, quijotesco y digno, paseando torpemente por los arrabales de Detroit nevados con sus canciones sublimes envueltas en la atmósfera, donde el misterio de la vida se revela sin palabras y parece que podemos rozar las claves, esas que a diario parecen cerradas y sin llave. Hay mucho amor silencioso en esas imágenes inspiradas, amor que no hace ruido y parece invisible pero inunda la pantalla y te hace partícipe de algo profundo y sencillo. Qué emoción imprevista cuando aparece Sixto Rodriguez, y abre la ventana de su humilde casa, el hombre está vivo y nos mira: Y cómo nos mira a través de sus negras gafas! Con que dulzura, con que tristeza alegre, que sonrisa tan llena de melancolía, que aceptación de la vida tan hermosa, tan carente de reproches o de quejas inútiles! Nunca se vio tan claro que el sabio no necesita de la elocuencia y el misterio palpita siempre en el silencio.
Es además sorprendente que esta obra maestra sea la primera película de Malik Bendjelloul. En su primera obra ha filmado un milagro.
MALIK BENDJELLOUL
Es difícil empezar tan alto. Siempre pensé que él, lo tenía muy difícil, pues cuando comienzas filmando una obra maestra, las expectativas se disparan y el nivel de exigencia puede paralizar. Pero nunca nos llegará su segunda obra, no será posible, pues este director de 34 años se suicidó tiempo después de realizar Sugar Man.
Es impresionante ver a Malik en las entrevistas que concedió: delgado en extremo, apasionado, expresivo, gestual... Desbordante de sensibilidad; ese ser lleno de vida, de ideas, de talento, decidió irse para dejar atrás la terrible depresión.
Es difícil vivir con una sensibilidad extrema. Él, que llenó de esperanza a tantas personas, no consiguió obtenerla para si mismo. Yo sólo me quito el sombrero y me descubro, gracias Malik, antes de irte nos diste tanto...
El que siembra esperanza es por que la buscó antes con ahínco, el que tiene talento para crear otros mundos es por que necesita otras bellezas, otra justicia y otros territorios que no se encuentran en este mundo.
Quizá Malik Bendjelloul haya encontrado ya su planeta exacto y esté, por fin, en el territorio de la belleza inmaculada...
jueves, 2 de octubre de 2014
100 METROS
El atleta que se dispone a correr los 100m en velocidad sabe que de nada sirve su historial, son esos 100m los que cuentan: lo que él sea capaz de hacer, esa será su realidad. Si se trata de la final en unos juegos olímpicos esa va a ser su historia. Esos 8 segundos marcarán su vida.
Para afrontar esa presión se necesita una preparación especial, no sólo física sino psíquica.
Tener un cuerpo superdotado. Y mucho sacrificio y mucha vocación.
Y quizá tener claro que, digan lo que digan las crónicas de tus competiciones, la vida, la verdadera vida, no es la medalla, el triunfo o la derrota. La verdadera vida corre trepidante por otra pista, y esa no es la de atletismo.
Pero eso es difícil de asumir para una persona que dedica el 90% de su tiempo a entrenar, y que casi toda su actividad gira en torno a su capacidad de competir. Poner todos los huevos en el mismo cesto, ese es el dicho popular, algo que nadie debería hacer según la ortodoxia y el sentido común.
Por cada Usain Bolt, bello, longilineo, superdotado, risueño, feliz y despreocupado incluso en los momentos de máxima presión, único, hay mil atletas que se quedaron por el camino y que tuvieron que abandonar y no con una sonrisa en la cara precisamente.
Cualquier vocación te hace llegar a tus propios límites, y mas allá, el que no esté dispuesto a volver a cruzar otra vez sus propias fronteras, abandonará, quedará preso de si mismo.
En ese proceso yo admiro al que llega a su propio paraíso, y quizá no sea el triunfo que todos esperaban; el paraíso quizá acabe siendo la sabiduría de conocerse, la lucidez de volver al origen. Y el origen es correr o dibujar o tocar el violín con la alegría del que empezaba, el inmenso placer de romper con la zancada el viento, de escuchar el propio acorde, la magia de ver surgir del propio lienzo la fuerza del árbol, la levedad del cielo y el color de la tierra.
El paraíso es siempre la ilusión del niño. Del niño eterno aunque se tengan cien años. 100 metros de felicidad, esa es la única realidad. El resultado, las crónicas, el puesto ocupado, eso ya es el pasado, eso ya es la muerte, la verdadera vida es la zancada feliz que da el hijo del viento.
Para afrontar esa presión se necesita una preparación especial, no sólo física sino psíquica.
Tener un cuerpo superdotado. Y mucho sacrificio y mucha vocación.
Y quizá tener claro que, digan lo que digan las crónicas de tus competiciones, la vida, la verdadera vida, no es la medalla, el triunfo o la derrota. La verdadera vida corre trepidante por otra pista, y esa no es la de atletismo.
Pero eso es difícil de asumir para una persona que dedica el 90% de su tiempo a entrenar, y que casi toda su actividad gira en torno a su capacidad de competir. Poner todos los huevos en el mismo cesto, ese es el dicho popular, algo que nadie debería hacer según la ortodoxia y el sentido común.
Por cada Usain Bolt, bello, longilineo, superdotado, risueño, feliz y despreocupado incluso en los momentos de máxima presión, único, hay mil atletas que se quedaron por el camino y que tuvieron que abandonar y no con una sonrisa en la cara precisamente.
Cualquier vocación te hace llegar a tus propios límites, y mas allá, el que no esté dispuesto a volver a cruzar otra vez sus propias fronteras, abandonará, quedará preso de si mismo.
En ese proceso yo admiro al que llega a su propio paraíso, y quizá no sea el triunfo que todos esperaban; el paraíso quizá acabe siendo la sabiduría de conocerse, la lucidez de volver al origen. Y el origen es correr o dibujar o tocar el violín con la alegría del que empezaba, el inmenso placer de romper con la zancada el viento, de escuchar el propio acorde, la magia de ver surgir del propio lienzo la fuerza del árbol, la levedad del cielo y el color de la tierra.
El paraíso es siempre la ilusión del niño. Del niño eterno aunque se tengan cien años. 100 metros de felicidad, esa es la única realidad. El resultado, las crónicas, el puesto ocupado, eso ya es el pasado, eso ya es la muerte, la verdadera vida es la zancada feliz que da el hijo del viento.
lunes, 29 de septiembre de 2014
CLAUSTRO
A los pintores que hacemos retratos nos dan resuelto el asunto de qué es lo que queremos pintar.
En la pintura de encargo pintas al ser humano que posa en tu estudio, y el cuadro irá a la casa particular o a la institución que encargó ese óleo. Y hay unos plazos que se deberían cumplir, unas entregas en tiempo y hora.
Es en la pintura que surge libremente, donde se da ese misterio de la llamada. La llamada de un paisaje, de un rostro, un perro, un árbol, de las nubes, los cielos, las aguas, las rocas; la belleza ronda por todos lados, acumulándose en el débito del pintor, en lo sin hacer, en el rincón abandonado del corazón abarrotado, abrumado. Y la carga va aumentando, y el pintor es lento, perezoso, temeroso... y a veces, muchas veces, la llamada no tiene respuesta, el gesto de la mano permanece quieto. La soberbia de la inacción es la parálisis peor de todas. Uno ya sabe que el viaje es largo y que no hay que llenar el mundo de objetos vulgares, ya hay suficiente mierda por doquier.
Sólo cuadros inspirados! Imágenes que perduren en el corazón a través de las épocas y los tiempos que van pasando. En cada lienzo pintado, gritan subterráneos todos los que aun esperan su turno, esos rostros que gritan para ver la luz, los azules cielos que permanecen oscuros en las entrañas del pintor. Son todas esas imágenes que estallan en la recurrente migraña del pintor con talento, del pintor lento, del pintor rebelde, del pintor que se mira a si mismo con estupefacción, y se pregunta por qué cuesta tanto ponerse a crear y obedecer esas llamadas continuas de la gran belleza. El pintor que es reclamado por el convento de clausura de las cuatro paredes de su estudio para laborar humildemente y dar salida a toda esa carga acumulada...
Y vuelves a pintar... pues crees y confías... Ah! , ahora sí... Y la belleza recibida es abordable, acogedora, envolvente. Y las pinceladas emergentes se abren desde el claustro abierto del estudio hacia la bóveda universal.
No es ahora el momento de hablar de la obra terminada... ¿ Qué es eso?
Sólo una flecha lanzada, un dedo que señala, un corazón enamorado.
En la pintura de encargo pintas al ser humano que posa en tu estudio, y el cuadro irá a la casa particular o a la institución que encargó ese óleo. Y hay unos plazos que se deberían cumplir, unas entregas en tiempo y hora.
Es en la pintura que surge libremente, donde se da ese misterio de la llamada. La llamada de un paisaje, de un rostro, un perro, un árbol, de las nubes, los cielos, las aguas, las rocas; la belleza ronda por todos lados, acumulándose en el débito del pintor, en lo sin hacer, en el rincón abandonado del corazón abarrotado, abrumado. Y la carga va aumentando, y el pintor es lento, perezoso, temeroso... y a veces, muchas veces, la llamada no tiene respuesta, el gesto de la mano permanece quieto. La soberbia de la inacción es la parálisis peor de todas. Uno ya sabe que el viaje es largo y que no hay que llenar el mundo de objetos vulgares, ya hay suficiente mierda por doquier.
Sólo cuadros inspirados! Imágenes que perduren en el corazón a través de las épocas y los tiempos que van pasando. En cada lienzo pintado, gritan subterráneos todos los que aun esperan su turno, esos rostros que gritan para ver la luz, los azules cielos que permanecen oscuros en las entrañas del pintor. Son todas esas imágenes que estallan en la recurrente migraña del pintor con talento, del pintor lento, del pintor rebelde, del pintor que se mira a si mismo con estupefacción, y se pregunta por qué cuesta tanto ponerse a crear y obedecer esas llamadas continuas de la gran belleza. El pintor que es reclamado por el convento de clausura de las cuatro paredes de su estudio para laborar humildemente y dar salida a toda esa carga acumulada...
Y vuelves a pintar... pues crees y confías... Ah! , ahora sí... Y la belleza recibida es abordable, acogedora, envolvente. Y las pinceladas emergentes se abren desde el claustro abierto del estudio hacia la bóveda universal.
No es ahora el momento de hablar de la obra terminada... ¿ Qué es eso?
Sólo una flecha lanzada, un dedo que señala, un corazón enamorado.
domingo, 28 de septiembre de 2014
LA CIUDADELA DE LOS MILAGROS
Con las primeras luces del amanecer, los muros de arena de La Ciudadela aparecían dorados por la luz del sol. En su interior, una explanada diáfana y limpia, sólo se oía el rumor del mar cercano, y la suave brisa acariciando las paredes agrietadas. Hacia el norte, la cordillera de montañas se difuminaba en la bruma del desierto.
Desde muy temprano empezaba a llegar la gente, casi todos en busca del milagro. Allí, en esa ciudad encantada, vivía un sanador, un hombre que había curado a cientos de personas. Nadie sabía su oficio ni su procedencia, tampoco su edad.
Cuando fui a verle, en busca del milagro, me escuchó sin límite de tiempo y esperó a que llegara el silencio. Fue entonces cuando me cogió la mano, y me dijo que él no estaba para los milagros. Que para eso estaba su perro sanador, ahí sentado a su lado, y que si yo creía, bastaba con acariciar al perro y la sanación podría suceder...
Me habló de las cosas que eran importantes, apenas tres o cuatro frases que nunca olvidaré.
He intentado escribir esas palabras miles de veces, pero aunque las palabras son las mismas... cada vez que las leo, las acabo borrando, porque siento que sucede una especie de profanación.
Al despedirme del sabio, él me abrazó como si me conociera de toda la vida.
Miré a su perro, cobrizo, con una piel lisa, parecía una escultura de bronce. Puse mi mano sobre su lomo y después acaricié su cabeza.
Pero ya no me acordaba de los milagros.
Fue sólo un asunto de ternura.
Desde muy temprano empezaba a llegar la gente, casi todos en busca del milagro. Allí, en esa ciudad encantada, vivía un sanador, un hombre que había curado a cientos de personas. Nadie sabía su oficio ni su procedencia, tampoco su edad.
Cuando fui a verle, en busca del milagro, me escuchó sin límite de tiempo y esperó a que llegara el silencio. Fue entonces cuando me cogió la mano, y me dijo que él no estaba para los milagros. Que para eso estaba su perro sanador, ahí sentado a su lado, y que si yo creía, bastaba con acariciar al perro y la sanación podría suceder...
Me habló de las cosas que eran importantes, apenas tres o cuatro frases que nunca olvidaré.
He intentado escribir esas palabras miles de veces, pero aunque las palabras son las mismas... cada vez que las leo, las acabo borrando, porque siento que sucede una especie de profanación.
Al despedirme del sabio, él me abrazó como si me conociera de toda la vida.
Miré a su perro, cobrizo, con una piel lisa, parecía una escultura de bronce. Puse mi mano sobre su lomo y después acaricié su cabeza.
Pero ya no me acordaba de los milagros.
Fue sólo un asunto de ternura.
jueves, 25 de septiembre de 2014
PAZ
Todos sabemos a que Tierra pertenecemos. A veces Tarzán es recogido por los monos o Mowgli por los lobos. Pero ellos seguirán siendo humanos, humanos a los que se les ha dado una segunda naturaleza salvaje y aprenderán a sobrevivir con otro código, pero su verdadera naturaleza seguirá de por vida con ellos y algún día volverán a su patria civilizada.
Hay una lealtad que está enraizada en lo más hondo, mas honda que la sangre, la raza o los credos.
El bondadoso deberá abrazar su bondad, el dulce su dulzura y el héroe su misión trágica. El músico deberá colgarse a su guitarra y lanzar a ciegas su canción. En algún momento del camino todos los pacíficos se sentirán desheredados y derrotados, pero está en su propia constitución seguir adelante, fieles, ya sin la ingenuidad ni las fantasías de metas acogedoras o a la espera del público entusiasta que rompa en el aplauso. La recompensa es callada: bondad para el bueno, belleza para el hacedor de notas, salvación íntima para el que, quizá , muera para esta vida.
El lobo, tarde o temprano se tropezará con su propia violencia, con la sangre, no sólo la de las víctimas, sino con la suya propia. Ahí ya no hay conciencia, solo dominación y sometimiento, el agresivo siempre encontrara uno con los colmillos más afilados. Y con la vergüenza de ser vulnerable.
Bienaventurados los que suben hasta el Cerro Roto y pueden reír y llorar sabiendo que ellos no hirieron a nadie. Subirse a la peña agrietada para mirar en paz.
Hay una lealtad que está enraizada en lo más hondo, mas honda que la sangre, la raza o los credos.
El bondadoso deberá abrazar su bondad, el dulce su dulzura y el héroe su misión trágica. El músico deberá colgarse a su guitarra y lanzar a ciegas su canción. En algún momento del camino todos los pacíficos se sentirán desheredados y derrotados, pero está en su propia constitución seguir adelante, fieles, ya sin la ingenuidad ni las fantasías de metas acogedoras o a la espera del público entusiasta que rompa en el aplauso. La recompensa es callada: bondad para el bueno, belleza para el hacedor de notas, salvación íntima para el que, quizá , muera para esta vida.
El lobo, tarde o temprano se tropezará con su propia violencia, con la sangre, no sólo la de las víctimas, sino con la suya propia. Ahí ya no hay conciencia, solo dominación y sometimiento, el agresivo siempre encontrara uno con los colmillos más afilados. Y con la vergüenza de ser vulnerable.
Bienaventurados los que suben hasta el Cerro Roto y pueden reír y llorar sabiendo que ellos no hirieron a nadie. Subirse a la peña agrietada para mirar en paz.
martes, 23 de septiembre de 2014
IDA Y VUELTA
El paso con la mirada inspirada,
La belleza en todo, la sonrisa permanente.
Ya nada hiere:
Las promesas incumplidas
Los juramentos ultrajados
Las calumnias y las mentiras
Los ídolos caídos
Los profundos pliegues del desencanto.
Todo eso está ahí fuera,
En algún lugar remoto
O aquí mismo, en mi propio rostro.
Sigo caminando imperturbable.
Es cuando retorno a oscuras:
Ese es el momento en el que salen de sus escombreras
Mis propias deserciones,
El coágulo de lo sin hacer,
Mi rebelión sin nombre,
Mi parálisis interior,
Mi descreimiento.
Hace mucho tiempo que dejé de ser víctima,
Tampoco quisiera ser verdugo.
Tiré esos papeles asignados a la basura.
Apoyado en el bastón de mi ilusión,
Veo a los murciélagos volar.
Sigo sin edad,
Eso sigue ahí.
Los ojos no tienen arrugas,
Y si veo demasiado entorno la mirada.
Son los miserables detalles los que distorsionan.
Todo está en movimiento y los bordes se difuminan.
Aprendes a enfocar lo oscuro
Y a desenfocar lo que brilla.
Ya puedo pintar de noche o de día.
La pintura de encargo para vivir por fuera.
La pintura de inspiración para seguir viviendo por dentro.
La belleza en todo, la sonrisa permanente.
Ya nada hiere:
Las promesas incumplidas
Los juramentos ultrajados
Las calumnias y las mentiras
Los ídolos caídos
Los profundos pliegues del desencanto.
Todo eso está ahí fuera,
En algún lugar remoto
O aquí mismo, en mi propio rostro.
Sigo caminando imperturbable.
Es cuando retorno a oscuras:
Ese es el momento en el que salen de sus escombreras
Mis propias deserciones,
El coágulo de lo sin hacer,
Mi rebelión sin nombre,
Mi parálisis interior,
Mi descreimiento.
Hace mucho tiempo que dejé de ser víctima,
Tampoco quisiera ser verdugo.
Tiré esos papeles asignados a la basura.
Apoyado en el bastón de mi ilusión,
Veo a los murciélagos volar.
Sigo sin edad,
Eso sigue ahí.
Los ojos no tienen arrugas,
Y si veo demasiado entorno la mirada.
Son los miserables detalles los que distorsionan.
Todo está en movimiento y los bordes se difuminan.
Aprendes a enfocar lo oscuro
Y a desenfocar lo que brilla.
Ya puedo pintar de noche o de día.
La pintura de encargo para vivir por fuera.
La pintura de inspiración para seguir viviendo por dentro.
lunes, 22 de septiembre de 2014
UN DIA CUALQUIERA
Me levanté temprano con la primera luz, hice mi escrito diario, leí la noticia del descalabro del mundo, dediqué mi tiempo después a la cotidiana lucha por mantener mi pequeño espacio protegido. Se cruzaron conmigo los quehaceres de dos de mis hijos, de nuevo están en casa, su refugio, mi humilde guarida.
Los cuadros en el Estudio avanzan y retroceden. La trementina invade todas las estancias. Y la música.
Me acompaña el hombre de negro, y me va contando que el mundo se ha ido, pero él sigue cantando, a pesar de las malas noticias y los llantos. Y salió de su celda y ya no piensa como los hombres del pasado a pesar de que canta la misma canción de siempre. Su voz es grave y profunda pero, por fin, le salió la alada canción leve. " You Got Me Singing".
No es el mundo el que se ha ido, es él, enjuto, el que se ha desprendido de tantas cosas, y nos ofrenda sus canciones. La voz de ultra tumba se funde y se interpone con los coros celestiales.
En algún momento fue árido amar, ya no lo es.
Los cuadros en el Estudio avanzan y retroceden. La trementina invade todas las estancias. Y la música.
Me acompaña el hombre de negro, y me va contando que el mundo se ha ido, pero él sigue cantando, a pesar de las malas noticias y los llantos. Y salió de su celda y ya no piensa como los hombres del pasado a pesar de que canta la misma canción de siempre. Su voz es grave y profunda pero, por fin, le salió la alada canción leve. " You Got Me Singing".
No es el mundo el que se ha ido, es él, enjuto, el que se ha desprendido de tantas cosas, y nos ofrenda sus canciones. La voz de ultra tumba se funde y se interpone con los coros celestiales.
En algún momento fue árido amar, ya no lo es.
Y QUÉ...
No voy a cruzar esa frontera hasta que sea bien venido.
No voy a mover el pincel
hasta que la pintura me visite
y meza mi mano.
La voluntad es para los esforzados.
La gracia es para los elegidos
y sólo ellos saben qué travesía la antecede.
Pinté una cara en la tela
y no acababa de lograr su presencia.
Así que puse papel secante para aligerar.
Al desprender el papel del lienzo lo que buscaba estaba ahí sellado.
Lo imprevisto aparece por otro lado.
Valen los hallazgos, los presentes,
lo que no pretende.
Es así el misterio.
El milagro sucede y tú has de estar preparado y atento.
Me quito el sombrero
y la chaqueta
y la corbata
y los brillantes zapatos.
Y abro las manos en silencio.
Y que sepas que entonces ya no importa.
Era entre tú y yo
aunque ya no estemos ni tú ni yo.
No voy a mover el pincel
hasta que la pintura me visite
y meza mi mano.
La voluntad es para los esforzados.
La gracia es para los elegidos
y sólo ellos saben qué travesía la antecede.
Pinté una cara en la tela
y no acababa de lograr su presencia.
Así que puse papel secante para aligerar.
Al desprender el papel del lienzo lo que buscaba estaba ahí sellado.
Lo imprevisto aparece por otro lado.
Valen los hallazgos, los presentes,
lo que no pretende.
Es así el misterio.
El milagro sucede y tú has de estar preparado y atento.
Me quito el sombrero
y la chaqueta
y la corbata
y los brillantes zapatos.
Y abro las manos en silencio.
Y que sepas que entonces ya no importa.
Era entre tú y yo
aunque ya no estemos ni tú ni yo.
viernes, 19 de septiembre de 2014
RESISTENTE
El silencio al atardecer en el Cerro de Layos.
Las caminatas con Pedro y Diego por nuestro río, y el vuelo vertical de la chocha entre el tupido bosque de los juncos y los álamos blancos.
Reyes cantando.
Reyes cantando.
El fondo gris plomo y mate del lienzo, la cuna que yo preparo para recibir a la pintura.
Los Maestros que me enseñaron sin que yo me diera cuenta, sin un grito, sin una amenaza, ahí permanecen dentro de mi como los apóstoles, como los profetas que vieron.
El día en que se acabó la fiesta.
El cerro de los cojos, de los iluminados, del llanto y el grito y la risa.
Las páginas en las que me encontré.
Mis hermanos vivos , esos que la gente da por muertos.
Mi curva de paz.
Mi rampa de lanzamiento.
Mi cueva de luz.
Mi bosque poblado.
Mi esquina.
Ellas que me hicieron crecer.
Yo que me resisto a morir.
jueves, 18 de septiembre de 2014
LAZY BASTARD
El gran Leonard Cohen, cumple 80 años y nos sigue dictando lecciones. El dice: "La raíz de mis canciones es popular, y yo no pretendo reinventar la rueda".
El agua del manantial es para todos, no sólo para unos pocos.
El siempre fue grande, paro ahora está en un lugar más allá, se diría que sus canciones fueron escritas para su voz actual, grave, más susurrante y profunda que nunca, esa voz que llega directa hasta el silencio íntimo de cada cual. Lento por fuera, galopando sin pausa por dentro. Que regalo, que lujo, vaya ofrenda traída desde las oscuridades de la tierra!
EL habla consigo mismo y en una suerte de monólogo y oración, se llama a si mismo: Lazy bastard, pero ya anciano, se muestra más productivo que nunca. Dos discos casi seguidos: OLD IDEAS, y ahora como regalo de sus 80 años : POPULAR PROBLEMS.
" THERE IS A CRACK IN EVERYTHING
THAT'S HOW THE LIGHT GETS IN"
Mejor no decir nada más.
Le he pintado este retrato.
De vez en cuando le doy la vuelta y lo miro en mi estudio.
miércoles, 17 de septiembre de 2014
EL BISONTE DE ALTAMIRA
Muchas veces pienso que no es el momento de la pintura. El talento está ahora diseñando motores de avión, cohetes espaciales, satélites, bólidos de fórmula 1. O películas eternas, Luces en la ciudad, Dersu Uzala, Billy Elliot, Quiero Bailar. He apuntado tres películas, las primeras que se me han ocurrido. El cine es imagen, es literatura, es interpretación, es música, y el director dirige esa sinfonía que nos llega a los espectadores en forma de arte total. Quién no ha llorado de emoción, quién no ha sido desbordado por el júbilo o por la tristeza, quien no se ha visto inmerso en la belleza en una sala de cine, a oscuras, transportado a otros mundos...
O sentado frente a un ventanal en un aeropuerto observar como despega un avión y como va subiendo hasta perderse allá lejos en el cielo.
Pero viendo las grandes ferias de arte, es difícil sentir que la belleza está ahí presente. Parece más bien un negocio estúpido, hinchado, pretencioso. Muy alejado de la cultura popular, muy alejado de la vida cotidiana, algo reservado para unos iniciados que pintan o esculpen para otros iniciados que dirigen las galerías de arte. Y todos mirando por encima del hombro.
Que lejos la verdad de las cuevas de Altamira, cuando la pintura estaba ligada al misterio, al origen, a la magia y a la religión. Que lejos Fidias, y Miguel Angel, cuando el arte estaba ligado al encargo, a la necesidad real de la exaltación de la vida y de trascender la muerte. El panteón de los Medicis, los retratos de Piero de La Francesca, los frescos de Massacio. Nuestro gran Velazquez, El museo del Prado, la sensación de que entramos en la gran roca española, un territorio sagrado ya fuera del tiempo.
Y sin embargo hay que seguir pintando, incluso en esta época, con el bisonte de las cuevas de Altamira en nuestro corazón de pintores.
O sentado frente a un ventanal en un aeropuerto observar como despega un avión y como va subiendo hasta perderse allá lejos en el cielo.
Pero viendo las grandes ferias de arte, es difícil sentir que la belleza está ahí presente. Parece más bien un negocio estúpido, hinchado, pretencioso. Muy alejado de la cultura popular, muy alejado de la vida cotidiana, algo reservado para unos iniciados que pintan o esculpen para otros iniciados que dirigen las galerías de arte. Y todos mirando por encima del hombro.
Que lejos la verdad de las cuevas de Altamira, cuando la pintura estaba ligada al misterio, al origen, a la magia y a la religión. Que lejos Fidias, y Miguel Angel, cuando el arte estaba ligado al encargo, a la necesidad real de la exaltación de la vida y de trascender la muerte. El panteón de los Medicis, los retratos de Piero de La Francesca, los frescos de Massacio. Nuestro gran Velazquez, El museo del Prado, la sensación de que entramos en la gran roca española, un territorio sagrado ya fuera del tiempo.
Y sin embargo hay que seguir pintando, incluso en esta época, con el bisonte de las cuevas de Altamira en nuestro corazón de pintores.
martes, 16 de septiembre de 2014
LABERINTOS
La inseguridad nos hace flexibles, la seguridad nos hace fanáticos, la incertidumbre adelgaza, lo conocido engorda, el que se pierde encuentra, el que sigue obediente la marca de los pasos llega a lugar ajeno, me sigo acordando de aquel hombre con el pelo blanco y los ojos azules que abría las manos al cielo y sentía en sus pies la caricia del pasto seco, y observaba el laberinto transitado por las hormigas.
DE PIE
Hay imágenes imborrables que reaparecen inesperadamente, retornan, ahí siguen con nosotros.
Y palabras que vuelven como un eco.
No son el pasado, son presente y futuro.
El tiempo no es lineal, tiene su cadencia misteriosa.
Y , en un segundo fugaz, vemos a vista de pájaro, que todo lo vivido es un don.
Que para estar de pie, basta con levantarse.
Y palabras que vuelven como un eco.
No son el pasado, son presente y futuro.
El tiempo no es lineal, tiene su cadencia misteriosa.
Y , en un segundo fugaz, vemos a vista de pájaro, que todo lo vivido es un don.
Que para estar de pie, basta con levantarse.
viernes, 12 de septiembre de 2014
RETRATO DE GIACOMETTI POR JAMES LORD.
James Lord es un escritor puro, en él no hay rastro de pedantería ni intelectualismo, describe con naturalidad, observa con sensibilidad sin pretender ser sublime. Nos cuenta su asombro ante el proceso misterioso de la creación y retrata con linea maestra al artista, al creador. Leí hace tiempo una biografía que hizo de Balthus y me pareció de una exactitud insólita.
Sus libros tienen la inocencia del que contempla un espectáculo con la mirada del testigo, son los propios hechos los que van constituyendo el prodigio, el milagro, la leyenda. El escritor narra lo sucedido sin opinar, sin juzgar.
Así es también su " Retrato de Giacometti". James Lord nos relata las 18 sesiones en las que posó como modelo para el escultor Giacometti. De cada sesión queda el documento en imagen fotográfica de lo pintado ese día , y así podemos ser también observadores de la evolución del retrato.
Son 18 capítulos: uno para cada sesión.
Así que nos convierte en espectadores de 18 retratos y no necesariamente el mejor es el último.
Asistimos a la tragedia del artista que siente la impotencia íntima de crear, en este caso con pintura, el milagro de la vida, el retrato total del ser humano, del ser más cercano. Cada sesión es un proceso de aniquilación y resurrección. El artista habla en voz alta, muestra su intensidad, su ilimitada ambición que choca ante el juicio despiadado sobre si mismo, o sería más exacto decir, sobre su propia incapacidad como pintor. El artista ve mucho más que lo que es capaz de expresar. Pero está la fe, el presentimiento de que la gran obra está a punto de suceder, el cazador acecha a su presa. Y cada disparo es un acierto o un fallo, quién lo sabe?
Lo que en verdad impresiona es la autenticidad de todo el proceso. ¿ Locura, genialidad, enfermedad, videncia? El resultado acaba siendo insignificante, es el viaje hacia el conocimiento, hacia la luz, hacia la esencia y el misterio lo verdaderamente importante. Los rayados trágicos, la espiral enmarañada de sus trazos, la presencia humana que aparece y se esfuma en cada sesión, esa senda iniciática y única, ese crear el mundo a cada momento y esa hecatombe diaria, nos convierte a todos, de la mano de James Lord, en testigos alucinados de dos retratos prodigiosos creándose en paralelo. Giacometti retratando a James Lord. James Lord retratando a Giacometti.
Sus libros tienen la inocencia del que contempla un espectáculo con la mirada del testigo, son los propios hechos los que van constituyendo el prodigio, el milagro, la leyenda. El escritor narra lo sucedido sin opinar, sin juzgar.
Así es también su " Retrato de Giacometti". James Lord nos relata las 18 sesiones en las que posó como modelo para el escultor Giacometti. De cada sesión queda el documento en imagen fotográfica de lo pintado ese día , y así podemos ser también observadores de la evolución del retrato.
Son 18 capítulos: uno para cada sesión.
Así que nos convierte en espectadores de 18 retratos y no necesariamente el mejor es el último.
Asistimos a la tragedia del artista que siente la impotencia íntima de crear, en este caso con pintura, el milagro de la vida, el retrato total del ser humano, del ser más cercano. Cada sesión es un proceso de aniquilación y resurrección. El artista habla en voz alta, muestra su intensidad, su ilimitada ambición que choca ante el juicio despiadado sobre si mismo, o sería más exacto decir, sobre su propia incapacidad como pintor. El artista ve mucho más que lo que es capaz de expresar. Pero está la fe, el presentimiento de que la gran obra está a punto de suceder, el cazador acecha a su presa. Y cada disparo es un acierto o un fallo, quién lo sabe?
Lo que en verdad impresiona es la autenticidad de todo el proceso. ¿ Locura, genialidad, enfermedad, videncia? El resultado acaba siendo insignificante, es el viaje hacia el conocimiento, hacia la luz, hacia la esencia y el misterio lo verdaderamente importante. Los rayados trágicos, la espiral enmarañada de sus trazos, la presencia humana que aparece y se esfuma en cada sesión, esa senda iniciática y única, ese crear el mundo a cada momento y esa hecatombe diaria, nos convierte a todos, de la mano de James Lord, en testigos alucinados de dos retratos prodigiosos creándose en paralelo. Giacometti retratando a James Lord. James Lord retratando a Giacometti.
jueves, 11 de septiembre de 2014
ALBERTO GARCIA ALIX
¿Dejar sólo lo mejor, o entregar sin censura todo lo que va saliendo?
Paseo por exposiciones y veo egos hinchados, el halago hace perder, también a los mejores, la referencia íntima, algo necesario siempre: esa suerte de pudor que no es represión, sino búsqueda profunda.
El arte moderno bordea continuamente, y las más de las veces cae de lleno en la auto terapia, en la auto complacencia. Todo es muy interesante. Hasta un yonqui clavándose una jeringuilla, o un tío meando en un retrete.
Alberto García Alix es un artista que extrae la belleza del lado oscuro. Y camina mirando el cielo roto por los cables, buscando una luz difusa que acaba siendo luminaria estelar. Agradezco su legado, y sin embargo, me sobran sus fotos más externas, diría que más bien enturbian la visión global de su obra.
Tiene un mundo propio, además de una raíz literaria original y evocadora en los títulos que va poniendo al pie de sus fotografías. Las fotos de su barrio, esos finales sin salida de calles muertas, los edificios nocturnos con la ventana encendida, los retratos en los que no hay academia ni nada parece predeterminado, y en alguno de ellos todo se conjunta para que aparezca la gran obra, el milagro de la luz, de la emoción, de la expresividad.
Lo mejor aparece en su obra a pesar de si mismo, la belleza consigue regatear las peores intenciones, el talento es un don : está ahí presente, pero él subraya el rostro de la mueca, la provocación, el delirio del estupefaciente, el efectismo tremendista, el mensaje sórdido de chico malo que se caga en la inocencia.
Hay una imagen, no recuerdo el nombre, de un patio deshabitado... todo es silencio, lo abismal aparece sin alaridos, la soledad total, la delicadeza del ramaje vegetal, el milagro de la luz y la sombra. Hay más autorretrato, tragedia y belleza en esa imagen, que en tantos otros teatrales y forzados. Se puede ser moderno y clásico, él lo consigue cuando se retira un poco...
Paseo por exposiciones y veo egos hinchados, el halago hace perder, también a los mejores, la referencia íntima, algo necesario siempre: esa suerte de pudor que no es represión, sino búsqueda profunda.
El arte moderno bordea continuamente, y las más de las veces cae de lleno en la auto terapia, en la auto complacencia. Todo es muy interesante. Hasta un yonqui clavándose una jeringuilla, o un tío meando en un retrete.
Alberto García Alix es un artista que extrae la belleza del lado oscuro. Y camina mirando el cielo roto por los cables, buscando una luz difusa que acaba siendo luminaria estelar. Agradezco su legado, y sin embargo, me sobran sus fotos más externas, diría que más bien enturbian la visión global de su obra.
Tiene un mundo propio, además de una raíz literaria original y evocadora en los títulos que va poniendo al pie de sus fotografías. Las fotos de su barrio, esos finales sin salida de calles muertas, los edificios nocturnos con la ventana encendida, los retratos en los que no hay academia ni nada parece predeterminado, y en alguno de ellos todo se conjunta para que aparezca la gran obra, el milagro de la luz, de la emoción, de la expresividad.
Lo mejor aparece en su obra a pesar de si mismo, la belleza consigue regatear las peores intenciones, el talento es un don : está ahí presente, pero él subraya el rostro de la mueca, la provocación, el delirio del estupefaciente, el efectismo tremendista, el mensaje sórdido de chico malo que se caga en la inocencia.
Hay una imagen, no recuerdo el nombre, de un patio deshabitado... todo es silencio, lo abismal aparece sin alaridos, la soledad total, la delicadeza del ramaje vegetal, el milagro de la luz y la sombra. Hay más autorretrato, tragedia y belleza en esa imagen, que en tantos otros teatrales y forzados. Se puede ser moderno y clásico, él lo consigue cuando se retira un poco...
martes, 9 de septiembre de 2014
EL ANDARIEGO
Alberto era jardinero, bajo de estatura, robusto, vigoroso, con unas patillas de bandolero, los ojos del color de los alcaravanes y un pelo abundante y ondulado. Estaba casado con Felisa, y vivían en lo alto del cerro, en La Cárcava, en mitad del campo, cerca del convento de Las Carmelitas.
Felisa limpiaba las casas y también cocinaba, era tuerta, tenía un ojo azul y el otro blanco; ella hablaba mucho y él poco.
Felisa murió, se acababan de jubilar los dos.
Desde ese día, Alberto, salía todavía de noche, y caminaba por las cunetas de las carreteras de Madrid, recorría la carretera de Castilla, la M-40, hacía círculos interminables andando hasta la noche, hasta llegar a su solitaria casa, en el límite de su agotamiento.
Así le vi un día, la mirada perdida al frente, caminando imparable, más delgado, con el vigor de siempre, me dijo que le daba igual el sol que la lluvia, el calor o el frío, la paz estaba ahí en la punta de sus zapatos, pero a cada paso se alejaba. Y que caminaba por asfalto, porque el ruido de los coches le impedía escuchar el inmenso silencio de su soledad.
Felisa limpiaba las casas y también cocinaba, era tuerta, tenía un ojo azul y el otro blanco; ella hablaba mucho y él poco.
Felisa murió, se acababan de jubilar los dos.
Desde ese día, Alberto, salía todavía de noche, y caminaba por las cunetas de las carreteras de Madrid, recorría la carretera de Castilla, la M-40, hacía círculos interminables andando hasta la noche, hasta llegar a su solitaria casa, en el límite de su agotamiento.
Así le vi un día, la mirada perdida al frente, caminando imparable, más delgado, con el vigor de siempre, me dijo que le daba igual el sol que la lluvia, el calor o el frío, la paz estaba ahí en la punta de sus zapatos, pero a cada paso se alejaba. Y que caminaba por asfalto, porque el ruido de los coches le impedía escuchar el inmenso silencio de su soledad.
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