Entre el sueño y la vigilia, entre la realidad y el ideal, entre la tierra y el cielo, no era de noche ni de día.
Todavía en el mundo de los sueños, jugábamos Pedro y yo, allá en Berango, el partido perfecto de tenis. La pelota no era redonda, tenía aristas especiales y aerodinámicas, pasaba de un lado a otro de la red a una velocidad más allá de lo visible, el revés no ofrecía dificultad alguna, y los efectos eran inútiles, la bola siempre salía plana, perfecta, dibujaba los ángulos y los dos corríamos a la velocidad de la luz, incansablemente, sin esfuerzo, el aire no ofrecía resistencia, el sonido no existía.
Fue entonces cuando el plano de la realidad se hizo audible. El canto más sublime de un pájaro desconocido, rompió el sueño. No era un mirlo, ni era la oropéndola amarilla, no, tampoco era el ruiseñor. Era un canto que surgía del centro del mundo, mi ventana abierta de par en par para evitar el calor abrumador de Junio, la brisa entraba y me acariciaba el cuerpo desnudo. No estaba el pájaro en mi jardín, quizá sonaba un poco más allá, en el parque central.
Abrí los ojos, el canto era real, miré el reloj, las cinco y diecisiete minutos de la madrugada, ese momento entre la oscuridad y el alba, entre el silencio total y el comienzo del sonido, la vida originándose. Intenté levantar mi cuerpo adormecido para captar ese canto sin igual, puse la grabadora en marcha, me volví a meter en la cama. Durante una hora esa belleza de canto emergió del silencio total circundante.
Volví a mi duerme vela.
En mi estudio una mujer hierática, posaba para mi, permanecía ahí en silencio y la luz incipiente del amanecer iba dando forma al gran ventanal, iluminaba su pelo y su piel, ella permanecía inaccesible en su ser inmutable y radiante, no sabía si la luz era del nuevo día o emanaba de su figura.
Poco a poco, el silencio fue convirtiéndose en un rumor de tráfico, los coches formaban un sonido marino uniforme.
Volví a mirar el reloj, eran las siete menos cuarto, el pájaro había dejado de cantar.
Intenté dormir cerrando los ojos, el día había amanecido algo nublado después de dos semanas azules.
Ahora sonaba la urraca con su cacareo repetitivo, estaba posada en el ciruelo del jardín.
El rumor del tráfico se había intensificado.
El día volvía a empezar.
Encendí la grabadora para oír el misterioso canto del pájaro.
No se había registrado.
martes, 9 de junio de 2015
ENCRUCIJADAS
Cuando la pintura llega a la encrucijada, cuando el rostro ya fue alcanzado y las manos logradas, cuando la presencia está ahí, pero la totalidad reclama un no sé qué, entonces hay dos maneras. Lanzarse a la especulación en acción, romper los moldes, las normas, dejar que el error nos vaya llevando al encuentro del acierto, si es que se produce, y asistir a ese proceso de embarramiento, a esa fase densa, un purgatorio de colores entremezclados, una tempestad que habrá que atravesar.
O dejar descansar el cuadro, que este nos vaya hablando ahí vuelto contra la pared, y pueden pasar años.
En los cuadros libremente pintados al margen del encargo, esto se puede hacer, la demora sólo atañe al pintor.
Los cuadros de encargo han de forzarse, la entrega nos reclama; es una buena escuela para el pintor. La urgencia presiona y obliga a hallar soluciones.
Y vuelves a la sencillez, es sólo el roce del pincel contra el lienzo, hay que volver a la humildad del primer paso.
A veces la pintura no es una cumbre, es sólo un caminar.
O dejar descansar el cuadro, que este nos vaya hablando ahí vuelto contra la pared, y pueden pasar años.
En los cuadros libremente pintados al margen del encargo, esto se puede hacer, la demora sólo atañe al pintor.
Los cuadros de encargo han de forzarse, la entrega nos reclama; es una buena escuela para el pintor. La urgencia presiona y obliga a hallar soluciones.
Y vuelves a la sencillez, es sólo el roce del pincel contra el lienzo, hay que volver a la humildad del primer paso.
A veces la pintura no es una cumbre, es sólo un caminar.
lunes, 8 de junio de 2015
VUELO
Todos vamos con los ojos entornados atisbando las lejanías, no sabemos si la próxima curva es a derechas o a izquierdas. Parece que con los ojos muy abiertos y la mirada perdida sólo van los que se hinchan en la ganancia, y esos suelen decir cosas delirantes pues el triunfo ciega y te hace creer que sabes lo que no sabes, que conseguiste algo que en verdad es inalcanzable.
Nada hay tan luminoso como la derrota pues te abre las cerraduras misteriosas del universo. Te empujaron hacia esa puerta y entras de cabeza en el laberinto sin suelo firme, crees que caes al vacío, pero en verdad has emprendido el vuelo.
Nada hay tan luminoso como la derrota pues te abre las cerraduras misteriosas del universo. Te empujaron hacia esa puerta y entras de cabeza en el laberinto sin suelo firme, crees que caes al vacío, pero en verdad has emprendido el vuelo.
sábado, 6 de junio de 2015
SIN PALABRAS
Sin agujeros en el corazón,
la vida sigue su curso,
parece que ya dije lo que tenía que decir,
parece que todavía no exploré todos los recovecos de algunos colores,
el alma del pintor insaciable, la pintura aguarda su momento.
Y el temple desmayado del torero que sólo torea para si mismo,
y ya no espera aplausos,
y sale a la pradera en la luna llena, el toro, bajo las estrellas,
y la muleta para sentir como la muerte balancea la cadera que se rompe en el natural largo y cadencioso,
y la vida fluye negra palpitante de sangre invisible,
y la faena cumbre que nadie verá,
sin crimen,
perdida en la inmensidad de la noche.
Y el cuadro que seguirá en el estudio,
laberintos de rostros y de cielos en la superficie del lino,
el pintor sabe que ha de seguir pintando.
Amando.
Mientras los pájaros cruzan los cielos,
Y los mendigos hablan solos,
Y el ermitaño ora en silencio,
Y el joven atraviesa las noches,
Y los ancianos aguardan temerosos,
Y los cuerpos de los amantes se entrelazan
Y los matrimonios se separan
Y el escritor enmudece.
la vida sigue su curso,
parece que ya dije lo que tenía que decir,
parece que todavía no exploré todos los recovecos de algunos colores,
el alma del pintor insaciable, la pintura aguarda su momento.
Y el temple desmayado del torero que sólo torea para si mismo,
y ya no espera aplausos,
y sale a la pradera en la luna llena, el toro, bajo las estrellas,
y la muleta para sentir como la muerte balancea la cadera que se rompe en el natural largo y cadencioso,
y la vida fluye negra palpitante de sangre invisible,
y la faena cumbre que nadie verá,
sin crimen,
perdida en la inmensidad de la noche.
Y el cuadro que seguirá en el estudio,
laberintos de rostros y de cielos en la superficie del lino,
el pintor sabe que ha de seguir pintando.
Amando.
Mientras los pájaros cruzan los cielos,
Y los mendigos hablan solos,
Y el ermitaño ora en silencio,
Y el joven atraviesa las noches,
Y los ancianos aguardan temerosos,
Y los cuerpos de los amantes se entrelazan
Y los matrimonios se separan
Y el escritor enmudece.
martes, 2 de junio de 2015
ENTRE DOS LUCES
Por esos trigales inmensos bajo la luna llena
atisbando entre las espigas a los corzos,
duendes esquivos,
viendo llegar la noche y la luz del nuevo día.
atisbando entre las espigas a los corzos,
duendes esquivos,
viendo llegar la noche y la luz del nuevo día.
NUBES CAMBIANTES
En algún momento hay que decidir dejar al niño que llora en la cuna, sino se pasa uno la vida pendiente de los quejidos y esclavizado por la voluntad caprichosa del bebé. Lo irracional también nos puede dominar, podemos vivir bajo el yugo de lo que no entendemos.
Cada vez que llora el niño corremos a atenderlo, cada vez que reviene ese mundo anterior a nuestra madurez, creemos que la verdad está ahí, en ese paraíso previo a nuestra independencia intelectual. Y la verdad no está en ninguna parte, la verdad se mueve a cada momento, exige un estado de apertura, una humildad, estar alerta hacia lo que sucede, las nubes cambian a cada instante.
Lo irracional nos hace creernos indefensos, lo racional nos hace creídos, petulantes, nos inmoviliza en los mandamientos, en los axiomas y en las creencias.
Así que huyo de las brujas que nos leen las manos y nos hacen creer que todo está escrito y estamos dominados por las fuerzas oscuras y evito también a los fariseos que todo lo saben, que se creen sabios y formulan sus órdenes inflexibles basadas en la experiencia milenaria.
Para el camino incierto no es poca cosa la linterna del cerebro y la corriente del corazón.
Cada vez que llora el niño corremos a atenderlo, cada vez que reviene ese mundo anterior a nuestra madurez, creemos que la verdad está ahí, en ese paraíso previo a nuestra independencia intelectual. Y la verdad no está en ninguna parte, la verdad se mueve a cada momento, exige un estado de apertura, una humildad, estar alerta hacia lo que sucede, las nubes cambian a cada instante.
Lo irracional nos hace creernos indefensos, lo racional nos hace creídos, petulantes, nos inmoviliza en los mandamientos, en los axiomas y en las creencias.
Así que huyo de las brujas que nos leen las manos y nos hacen creer que todo está escrito y estamos dominados por las fuerzas oscuras y evito también a los fariseos que todo lo saben, que se creen sabios y formulan sus órdenes inflexibles basadas en la experiencia milenaria.
Para el camino incierto no es poca cosa la linterna del cerebro y la corriente del corazón.
lunes, 25 de mayo de 2015
LA ESTELA
“Morimos a los 27, nos entierran a los 75”, Mark Twain dijo esta frase célebre, tristes palabras, vamos perdiendo las ilusiones y acabamos sin el verdadero impulso vital. La juventud no es otra cosa que ganas de vivir, y para vivir de verdad hay que creer y crear, no ser espectadores de los demás, sino creadores de nosotros mismos.
No hablo de materializar los sueños, ojalá fuera eso así, pero sí de perseguirlos, de lucharlos, de creer en ellos, de entregarse apasionadamente a lo que somos. Es mejor siempre jugar un partido de fútbol que verlo en televisión, es mejor montar en bici a 15 Km/hra que ver ganar al gran campeón a 50 km de velocidad.
Modestia y humildad, acción a diario, la inspiración siempre llega en movimiento.
Y saber mirar, y escuchar atentamente, incluso para ser espectadores de las obras ajenas hay que participar en ellas. Tenía un amigo apasionado que cuando iba al cine y en la pantalla estaban a punto de asesinar al protagonista a traición, pegaba un salto de su butaca y gritaba-“ ¡Cuidado, que va por la espalda!”- Para él, el cine no era un espectáculo de entretenimiento, era un trozo de vida.
Las creaciones de los demás nos enriquecen si pedaleamos activos y no vamos en el tándem trasero dejando que el esfuerzo lo haga sólo el que lleva el manillar.
Y no hay recetas, ni fórmulas magistrales, levántate del sillón y sal al sol o la lluvia. Has escuchado que mojarse es horroroso, quizá no sea cierto, los charcos son también hermosos.
Quién sabe.
Incluso a los que ya dejaron de creer les regala la vida un nuevo sueño.
Y si estás triste sal a comprarte una cacerola, o los cordones de un zapato.
No te creas las noticias del telediario, ni lo que ponen los periódicos, ni lo que dicen los psicólogos, que no te intimiden los sermones.
Volverán las oscuras golondrinas, dijo Bequer, y Oscar Wilde escribió de la buena golondrina que atendió, incluso por encima de su propia vida, las peticiones del Príncipe feliz.
Los vencejos no aparecen en la literatura, ni son pájaros sagrados por quitar a Cristo la corona de espinas como se supone que hicieron las golondrinas en la cruz del Calvario. Pero observa como hacen círculos en el cielo azul, negros y olvidados, igualmente bellos.
Todo se está moviendo.
No te quedes parado.
Mira hacia atrás y verás que en los grandes aciertos estaba ya la sombra del error. Y en los fallos planeó por los bordes el deslumbramiento del acierto fugaz. Todo está unido, nada se detiene, hasta las paradas tienen su movimiento, son los pasos los que crean la magia y en cualquier momento aparece; tampoco te detengas ahí, crea tu propia estela.
No soy un hombre sabio, no soy sacerdote de nada, escribo por propio impulso, escribo las palabras que yo necesito oír.
No hablo de materializar los sueños, ojalá fuera eso así, pero sí de perseguirlos, de lucharlos, de creer en ellos, de entregarse apasionadamente a lo que somos. Es mejor siempre jugar un partido de fútbol que verlo en televisión, es mejor montar en bici a 15 Km/hra que ver ganar al gran campeón a 50 km de velocidad.
Modestia y humildad, acción a diario, la inspiración siempre llega en movimiento.
Y saber mirar, y escuchar atentamente, incluso para ser espectadores de las obras ajenas hay que participar en ellas. Tenía un amigo apasionado que cuando iba al cine y en la pantalla estaban a punto de asesinar al protagonista a traición, pegaba un salto de su butaca y gritaba-“ ¡Cuidado, que va por la espalda!”- Para él, el cine no era un espectáculo de entretenimiento, era un trozo de vida.
Las creaciones de los demás nos enriquecen si pedaleamos activos y no vamos en el tándem trasero dejando que el esfuerzo lo haga sólo el que lleva el manillar.
Y no hay recetas, ni fórmulas magistrales, levántate del sillón y sal al sol o la lluvia. Has escuchado que mojarse es horroroso, quizá no sea cierto, los charcos son también hermosos.
Quién sabe.
Incluso a los que ya dejaron de creer les regala la vida un nuevo sueño.
Y si estás triste sal a comprarte una cacerola, o los cordones de un zapato.
No te creas las noticias del telediario, ni lo que ponen los periódicos, ni lo que dicen los psicólogos, que no te intimiden los sermones.
Volverán las oscuras golondrinas, dijo Bequer, y Oscar Wilde escribió de la buena golondrina que atendió, incluso por encima de su propia vida, las peticiones del Príncipe feliz.
Los vencejos no aparecen en la literatura, ni son pájaros sagrados por quitar a Cristo la corona de espinas como se supone que hicieron las golondrinas en la cruz del Calvario. Pero observa como hacen círculos en el cielo azul, negros y olvidados, igualmente bellos.
Todo se está moviendo.
No te quedes parado.
Mira hacia atrás y verás que en los grandes aciertos estaba ya la sombra del error. Y en los fallos planeó por los bordes el deslumbramiento del acierto fugaz. Todo está unido, nada se detiene, hasta las paradas tienen su movimiento, son los pasos los que crean la magia y en cualquier momento aparece; tampoco te detengas ahí, crea tu propia estela.
No soy un hombre sabio, no soy sacerdote de nada, escribo por propio impulso, escribo las palabras que yo necesito oír.
domingo, 24 de mayo de 2015
FÚTBOL QUE NO ES FÚTBOL
Le voy a dar un giro a estos escritos y por un día voy a hablar de la actualidad, a descender de los mundos eternos.
Estos presidentes de fútbol, son personajes siniestros, engreídos, representan muy bien el papel asignado de los valores establecidos, quiero decir de la ausencia de valores. Sólo sirve ganar de cualquier manera y a cualquier precio.
Florentino Perez ya echó a Vicente Del Bosque, y luego el tiempo puso a cada uno en su sitio.
Ahora va a echar del R. Madrid a Ancelotti, un Señor del fútbol, un hombre elegante que sabe perder y sabe ganar, y que ha enaltecido la historia del R.Madrid y nos había hecho olvidar la siniestra histeria del antiguo entrenador que era un broncas de mal estilo.
Ancelotti , eso sí, se irá del Madrid con una décima copa de Europa en su corazón.
Y dejando frases inteligentes como: “ El fútbol es lo más importante de lo menos importante de la vida”.Y lo dice sin poner cara de filósofo o de intelectual.
El careto inexpresivo del actual presidente es el rostro de la hipocresía, de la irresponsabilidad personal, la culpa siempre la tiene el otro, el triunfo es mío, la derrota ajena.
Dan ganas de borrarse, pero ya lo dijo Galeano, se puede cambiar de mujer, de partido político e incluso de religión, pero jamás de equipo de fútbol.
Es curioso cómo llegan a la cúspide personas grises, frías, traidores sin escrúpulos que rompen contratos y ni siquiera tienen la elegancia de dar la cara y ofrecer un poco de humanidad en este mundo injusto en el que la suerte tiene un peso mucho más decisivo que el trabajo, la lealtad y la hombría de bien.
AUPA Ancelotti.
Estos presidentes de fútbol, son personajes siniestros, engreídos, representan muy bien el papel asignado de los valores establecidos, quiero decir de la ausencia de valores. Sólo sirve ganar de cualquier manera y a cualquier precio.
Florentino Perez ya echó a Vicente Del Bosque, y luego el tiempo puso a cada uno en su sitio.
Ahora va a echar del R. Madrid a Ancelotti, un Señor del fútbol, un hombre elegante que sabe perder y sabe ganar, y que ha enaltecido la historia del R.Madrid y nos había hecho olvidar la siniestra histeria del antiguo entrenador que era un broncas de mal estilo.
Ancelotti , eso sí, se irá del Madrid con una décima copa de Europa en su corazón.
Y dejando frases inteligentes como: “ El fútbol es lo más importante de lo menos importante de la vida”.Y lo dice sin poner cara de filósofo o de intelectual.
El careto inexpresivo del actual presidente es el rostro de la hipocresía, de la irresponsabilidad personal, la culpa siempre la tiene el otro, el triunfo es mío, la derrota ajena.
Dan ganas de borrarse, pero ya lo dijo Galeano, se puede cambiar de mujer, de partido político e incluso de religión, pero jamás de equipo de fútbol.
Es curioso cómo llegan a la cúspide personas grises, frías, traidores sin escrúpulos que rompen contratos y ni siquiera tienen la elegancia de dar la cara y ofrecer un poco de humanidad en este mundo injusto en el que la suerte tiene un peso mucho más decisivo que el trabajo, la lealtad y la hombría de bien.
AUPA Ancelotti.
viernes, 22 de mayo de 2015
GUERREROS PACÍFICOS
La pincelada perfecta, el toque mágico, la expresión exacta. ¡Ah! esa persecución es apasionada, te deja seco, chupado como un ciclista al final del tour. En el arte también existen los estupefacientes, los potenciadores del sentimiento, la búsqueda de ese estado de lucidez total, crear embriagado en permanente estado de gracia.
Pero es una batalla perdida, antes hay que tirar los pinceles, cerrar el estudio, huir hacia la vida y empaparse de ella, quitarse la tontería artística: ¡La hay y es inmensa!
Mete dos pintores en un cuarto y no caben los egos.
Hay pintores que han avanzado en la jerarquía profesional a base de trucos, de brillantez, pero es una pintura fría y programada, académica y sin riesgo. ¿Dónde quedó la aventura? ¿Dónde la indagación y la búsqueda del milagro vital? Pintan para obtener sobresalientes, y ahí se definen, no han dejado de ser estudiantes aplicados y puritanos, todo es tan cerebral y metódico, tan pulcro, colorean y rellenan en busca del diploma y la verdad se les fue por otro lado.
Por ello la pintura es sabiduría, no es la droga la que te lleva a la luz radiante y visionaria, ni el éxito profesional, ni la exposición oficial la que te consagra. Sólo es bendecido el que vivió en verdad. El que prefirió su pequeñez al disfraz con alzas. Hay ejemplos esclarecedores, Morandi hizo grande su torpeza y humildad, Giacometti arañaba el papel hasta llegar a la nada, y quién podría decir que sus cuadros no están llenos del toque mágico, del estado de gracia aunque esos autores vivieran su proceso creativo como caídas libres hacia abismos insondables.
La tontería quedó hace tiempo atrás. Puedo admirar la habilidad de un pintor, pero si no hay emoción, me doy la vuelta.
Un día cualquiera, después de tanto, puedes encontrar en tus manos el toque mágico. Entonces vale hasta un pincel viejo, pintar con los dedos o con un periódico tirado en el estudio, sabes que eso es un don y que igual que ha venido, se va.
Y ya no importa.
La ventana del estudio alumbra, un día si y otro también.
Quién dijo que iba a ser fácil.
Las montañas se conquistan superando pendientes escarpadas.
Es duro tener que ganarse la vida y a la vez rendir tributo a la belleza.
¡ Ah ! sí, guerreros pacíficos, heridos avanzamos, la belleza es tan dulce y no admite traición.
Pero es una batalla perdida, antes hay que tirar los pinceles, cerrar el estudio, huir hacia la vida y empaparse de ella, quitarse la tontería artística: ¡La hay y es inmensa!
Mete dos pintores en un cuarto y no caben los egos.
Hay pintores que han avanzado en la jerarquía profesional a base de trucos, de brillantez, pero es una pintura fría y programada, académica y sin riesgo. ¿Dónde quedó la aventura? ¿Dónde la indagación y la búsqueda del milagro vital? Pintan para obtener sobresalientes, y ahí se definen, no han dejado de ser estudiantes aplicados y puritanos, todo es tan cerebral y metódico, tan pulcro, colorean y rellenan en busca del diploma y la verdad se les fue por otro lado.
Por ello la pintura es sabiduría, no es la droga la que te lleva a la luz radiante y visionaria, ni el éxito profesional, ni la exposición oficial la que te consagra. Sólo es bendecido el que vivió en verdad. El que prefirió su pequeñez al disfraz con alzas. Hay ejemplos esclarecedores, Morandi hizo grande su torpeza y humildad, Giacometti arañaba el papel hasta llegar a la nada, y quién podría decir que sus cuadros no están llenos del toque mágico, del estado de gracia aunque esos autores vivieran su proceso creativo como caídas libres hacia abismos insondables.
La tontería quedó hace tiempo atrás. Puedo admirar la habilidad de un pintor, pero si no hay emoción, me doy la vuelta.
Un día cualquiera, después de tanto, puedes encontrar en tus manos el toque mágico. Entonces vale hasta un pincel viejo, pintar con los dedos o con un periódico tirado en el estudio, sabes que eso es un don y que igual que ha venido, se va.
Y ya no importa.
La ventana del estudio alumbra, un día si y otro también.
Quién dijo que iba a ser fácil.
Las montañas se conquistan superando pendientes escarpadas.
Es duro tener que ganarse la vida y a la vez rendir tributo a la belleza.
¡ Ah ! sí, guerreros pacíficos, heridos avanzamos, la belleza es tan dulce y no admite traición.
jueves, 21 de mayo de 2015
LA OLA PERFECTA DE MUNDAKA
Sobran preguntas,
¿Qué sentido tiene pintar?
¿A quién le importa lo que pintas, lo que escribes?
Vamos a ser sencillos: ¿ A quién le importas tú ?
Hay una contundencia en los hechos.
Cuando mueras, que a nadie le pese tu ausencia y los que junto a ti vivieron quieran llevarte dentro, como un beso de apoyo, como un abrazo de aceptación.
Mi mesa de trabajo es una montaña de papeles, cartas de bancos, impuestos municipales, avisos de correos, alguna multa, todo ese peso, todo ese lastre.
En eso viven y vivimos, pero eso no es la vida.
La vida está en lo otro, en la gaviota blanca que sobrevoló mi cabeza,
en la ola perfecta de Mundaka.
En la mano que acarició anoche mi espalda.
¿Qué sentido tiene pintar?
¿A quién le importa lo que pintas, lo que escribes?
Vamos a ser sencillos: ¿ A quién le importas tú ?
Hay una contundencia en los hechos.
Cuando mueras, que a nadie le pese tu ausencia y los que junto a ti vivieron quieran llevarte dentro, como un beso de apoyo, como un abrazo de aceptación.
Mi mesa de trabajo es una montaña de papeles, cartas de bancos, impuestos municipales, avisos de correos, alguna multa, todo ese peso, todo ese lastre.
En eso viven y vivimos, pero eso no es la vida.
La vida está en lo otro, en la gaviota blanca que sobrevoló mi cabeza,
en la ola perfecta de Mundaka.
En la mano que acarició anoche mi espalda.
martes, 19 de mayo de 2015
LOS INVISIBLES
Servía las mesas del bar, era ya tarde y estábamos pocos en el local, así que salió fuera a fumarse un pitillo. El pelo corto en la nuca y disparado encima de la frente como si hubiera metido los dedos en un enchufe, a la manera de un dibujo animado. Los rasgos muy finos, la delgadez acusada, los pantalones vaqueros desarrapados, una mujer -chico, me recordó a Hillary Swank en "Boys Don´t Cry”. Cuánta ternura bajo el disfraz. ¡Cuántas historias de afirmación personal!: -Aquí estoy yo-, eso decía tímidamente en su forma radical de presentarse.
La manera de moverse, de hablar, de mirar y de vestirse, la necesidad de pertenecer a una tribu o de rechazarla, la rebeldía o la sumisa obediencia, cuanto tiempo se gana y se pierde a la vez hasta que uno llega a si mismo, y ya no importa el subrayado, sino sólo la verdad silenciosa, la belleza, la sencillez de saber que todos somos vulnerables.
Pero en cualquier caso esto de vivir es un viaje y a mi me gustan todas las etapas.
La juventud es creativa.
Aunque debería decir, si soy honesto, que prefiero a los jóvenes rebeldes. O como me dijo Pedro ayer, él, deportista de élite, a los guerreros pacíficos.
Aprendo de mis hijos.
Los quiero tanto. Lo mejor viene siempre por detrás.
Y me encanta mirar a los invisibles, esa gente a la que nadie quiere ver, como a Brandon Teena, ese ser con el cuerpo equivocado que sólo buscaba amor y encontró odio asesino.
Yo soy, tú eres, yo creo, tú crees, tira todo eso a la basura, y mira sólo si eres capaz de amar.
La manera de moverse, de hablar, de mirar y de vestirse, la necesidad de pertenecer a una tribu o de rechazarla, la rebeldía o la sumisa obediencia, cuanto tiempo se gana y se pierde a la vez hasta que uno llega a si mismo, y ya no importa el subrayado, sino sólo la verdad silenciosa, la belleza, la sencillez de saber que todos somos vulnerables.
Pero en cualquier caso esto de vivir es un viaje y a mi me gustan todas las etapas.
La juventud es creativa.
Aunque debería decir, si soy honesto, que prefiero a los jóvenes rebeldes. O como me dijo Pedro ayer, él, deportista de élite, a los guerreros pacíficos.
Aprendo de mis hijos.
Los quiero tanto. Lo mejor viene siempre por detrás.
Y me encanta mirar a los invisibles, esa gente a la que nadie quiere ver, como a Brandon Teena, ese ser con el cuerpo equivocado que sólo buscaba amor y encontró odio asesino.
Yo soy, tú eres, yo creo, tú crees, tira todo eso a la basura, y mira sólo si eres capaz de amar.
JOHN LEE HOOKER
John Lee Hooker murió hace algunos años y sin embargo se sigue editando su voz en estrenos de otras músicas. Tan pronto aparece en música electrónica como en música disco. ¡Él, que era un blues man, vaya ironía! Van Morrison hizo unos dúos con él inolvidables. Un crítico musical dijo de ese dúo que Lee Hooker, entonces ya anciano, seguía la voz de Van Morrison como un púgil sonado. A mi me parecía lo contrario, el gran Van Morrison se empequeñecía en amaneramientos ante la gigante sencillez del cantante negro.
J.L.Hooker cantaba natural, como quien habla, su voz era de antes de cualquier tiempo y cualquier moda, por eso sigue viva, por eso sigue apareciendo en cualquier género.
Es como esas estrellas que vemos en el cielo nocturno y que siguen brillando pero dejaron de existir hace ya mucho tiempo.
Me gusta reconocerlo en Cross Roads, en ese cruce de caminos, con su guitarra y su vozarrón, su carcajada, sus calcetines humorísticos, riéndose de las santidades y los diablos, meando encima de la muerte, triunfando vitalmente, pisoteando el éxito, Boom, Boom, Change, Change, dame la mano, hermano, vamos a seguir haciendo risas.
J.L.Hooker cantaba natural, como quien habla, su voz era de antes de cualquier tiempo y cualquier moda, por eso sigue viva, por eso sigue apareciendo en cualquier género.
Es como esas estrellas que vemos en el cielo nocturno y que siguen brillando pero dejaron de existir hace ya mucho tiempo.
Me gusta reconocerlo en Cross Roads, en ese cruce de caminos, con su guitarra y su vozarrón, su carcajada, sus calcetines humorísticos, riéndose de las santidades y los diablos, meando encima de la muerte, triunfando vitalmente, pisoteando el éxito, Boom, Boom, Change, Change, dame la mano, hermano, vamos a seguir haciendo risas.
domingo, 17 de mayo de 2015
EL PARAÍSO
Es milagroso lo bien que nos llevamos Belén y yo,
a ella le gusta bajar las cuestas
a mi subirlas,
ella prefiere el jolgorio y la muchedumbre,
yo me encuentro en la paz de los escarpados solitarios.
Ella es espontánea y suelta las cosas según suceden
yo las digo dos años tarde.
Ella es alegre, yo melancólico sin ninguna razón.
Sin embargo cuando cruzamos las manos
me sorprende el parecido que tienen,
ya no sé cual son las suyas,
cual las mías.
Pertenecemos los dos a ese rincón soleado del planeta,
donde la gente se tumba en la hierba sombreada por los magnolios,
y todos permanecen en ese estado anterior a cualquier ambición,
y las peonzas siguen girando
y las canicas recogen los rayos del sol
y todos los caminos conducen al primer y último paraíso.
a ella le gusta bajar las cuestas
a mi subirlas,
ella prefiere el jolgorio y la muchedumbre,
yo me encuentro en la paz de los escarpados solitarios.
Ella es espontánea y suelta las cosas según suceden
yo las digo dos años tarde.
Ella es alegre, yo melancólico sin ninguna razón.
Sin embargo cuando cruzamos las manos
me sorprende el parecido que tienen,
ya no sé cual son las suyas,
cual las mías.
Pertenecemos los dos a ese rincón soleado del planeta,
donde la gente se tumba en la hierba sombreada por los magnolios,
y todos permanecen en ese estado anterior a cualquier ambición,
y las peonzas siguen girando
y las canicas recogen los rayos del sol
y todos los caminos conducen al primer y último paraíso.
ANDREA Y EL MAESTRO FRANCESCO
El Templo, está situado imponente, emergiendo de la colina rocosa.
Fue fundado por San Benito(480-547dC), allí vivió y murió el fundador de los Benedictinos.
En la Abadía de Monte Cassino escribió La Regla de Los Monjes que tuvo tanta influencia en todo occidente, dentro de las ordenes monásticas.
Esta abadía ha llegado hasta nuestros días a pesar de su historia de saqueos, repetidos ataques y desastres naturales.
Me interesó un personaje secundario que entresaqué leyendo “ Chronice Monesterii Cassinensis” por Leo de Ostia y Amatus de Montecassino, en una temporada que pasé allí estudiando y haciendo apuntes de aquellos lugares.
El relato de estos dos monjes se corresponde al periodo en el que rigió La Abadía el Abad Desiderius, año de 1058 hasta el 1087. Fue aquel un tiempo floreciente y de desarrollo para la Abadía, llegaron a tener 200 monjes y en su scriptorium se hacían maravillosos libros ilustrados por sus virtuosos grabadores y dibujantes. El Abad Desiderius contrató a numerosos artistas que venían de diferentes partes de Italia y del resto del mundo para decorar la Abadía con frescos, pinturas y distintos retablos para altares y capillas de la Abadía.
Fue en el año año 1070 cuando llegó a la Abadía un joven de la cercana región de Lacio, sus padres campesinos no sabían que hacer con él, la familia era numerosa y aquel joven sensible no parecía valer para la ruda labor de los campos. Decidieron llevarlo a Monte Cassino. El Abad Desiderius debió de ver algo especial en aquel joven, pues hizo una excepción admitiéndolo como novicio en La Abadía.
Le pusieron de aprendiz del Maestro Francesco, pintor que retrataba con devoción las santas figuras. Suyo era el retrato de San Benito, el padre fundador. El joven Andrea aprendió rápido, su destreza en el dibujo pronto sorprendió al maestro Francesco, y empezó a colaborar en las distintas pinturas que iban saliendo del taller.
El Maestro Francesco seguía con impaciencia una figura de virgen que iba saliendo de las manos del joven Andrea. Le sorprendía y admiraba su gran facilidad y a la vez la profunda belleza de aquel rostro de una pureza jamás alcanzada por ningún otro pintor que él hubiera conocido. El joven Andrea se ausentaba de la abadía algunos días, y volvía dócil a continuar con su cuadro, pintando incansablemente, hasta que la materia pictórica se secaba. El rostro de aquella virgen estaba tocado por las dos bellezas, la terrenal y la espiritual, mantenía un equilibrio perfecto, y el Maestro pensaba que no era posible que un joven aprendiz tuviera la sabiduría de pintar algo tan lleno de misterio, envuelto en sensualidad y a la vez irradiando alma.
Un día Andrea le dijo al Maestro que daba por acabado el cuadro, las manos, la cabeza y los pies de la virgen vibraban con una fuerza y una delicadeza llevadas hasta la cumbre de la emoción, pero la pintura no era efectista ni exuberante, era una oración susurrante, allí no estaba la arrogancia de la juventud ni la necesidad de brillar que tienen los artistas incipientes, el joven Andrea había pintado el rostro más bello de todos los rostros pintados, pero él había desaparecido, sólo existía aquella faz de mujer inmaculada. Aquella virgen representaba a todas las amantes, a todas las madres, a todas las mujeres dolientes, a todas las mujeres en éxtasis. Era la verdad imponente lo que emocionaba en aquella pintura, sin recurrir al dramatismo. Serenidad y paz es lo que sentía ante aquel cuadro misterioso.
Faltaban algunos detalles del paisaje del fondo, y los ropajes de la virgen estaban abocetados. Pero Andrea le dijo al Maestro que él ya lo daba por acabado y que no se sentía con fuerzas para seguir.
Le confesó también que quería salir del convento, y que necesitaba otra vida que allí dentro no podía vivir.
El Maestro Francesco acabó la obra con su mano sabia, remató los ropajes con sumo respeto para no distraer la atención del aquel rostro milagroso, y acometió los detalles del paisaje terminando el cuadro.
Fue visto en este periodo por el Abad Desiderius y aclamado como autor por todos los monjes de La Abadía.
Al joven Andrea no parecía importarle la usurpación de su autoría.
Pintó otro cuadro más de los pájaros del bosque. Un cuadro alegre de abejarrucos y carracas, de arrendajos y abubillas y rabilargos, de pájaros carpinteros y mirlos y oropéndolas. Un cuadro colorista y alegre de una vitalidad desbordante, y el monasterio parecía llenarse de vida salvaje y natural.
Fue este cuadro de aves, el regalo que dejó Andrea a su buen Maestro, antes de partir del convento.
El Maestro Francesco quedó triste, y fue entonces cuando empezó una peregrinación ascendente, primero de toda la región, posteriormente la voz se fue extendiendo a todos los lugares y ya venían de Roma y de Florencia y de todas las ciudades de Italia a ver aquel cuadro milagroso de la virgen, pintado, supuestamente, por El monje Francesco.
La capilla de San Benito pasó a ser así la Capilla de La Virgen del Maestro Francesco y los Pájaros del bosque de Monte Cassino.
El Maestro Francesco no volvió a pintar nunca más y y murió a los setenta y siete años, treinta años después de la partida de Andrea.
Dejó una nota redactada contando la verdad de los dos cuadros pintados por el joven Andrea.
El monje Amatus de Monte Cassino, reflejó este hecho brevemente en los sucedidos de La Abadía.
Del joven pintor Andrea no se supo nunca más.
Estos dos cuadros prodigiosos fueron destruidos en el terremoto que asoló la Abadía en el año 1349.
A la Abadía llegarían, en siglos posteriores, obras de Leonardo, de Rafael y del Ticiano.
Estas obras de estos maestros universalmente conocidos, fueron salvadas de otros tantos saqueos y hoy se encuentran en el Museo del Vaticano.
Pero jamás despertaron la devoción de las pinturas del desconocido y misterioso pintor Andrea.
jueves, 14 de mayo de 2015
DESMESURA
El mundo de los sueños, esa imagen emblemática del grabado de Goya, el hombre dormido y los dragones gigantes sobrevolándolo, no es algo del más allá, no es un margen monstruoso, sólo se desata lo reprimido, lo que no queremos mirar, lo que censuramos, lo que nos avergüenza. Todo eso va acumulándose en ese rincón oscuro de nuestra cerebro y emerge sobrevolando nuestra cabeza y nuestra razón.
Pues una parte del cerebro no puede engañar a la otra, hay que exponer todo lo temible, todo lo vergonzoso, mirarlo de frente, sacarlo a la luz, tener el valor de soltar al toro en su lugar natural, en el prado y no encerrarlo para pelear contra su embestida en la plaza.
Nada nos es ajeno si abrimos bien los ojos.
Nada hay que no pueda acometerse con tranquilidad, recorrerlo desde un extremo hasta el otro, deletrearlo sin juicios, un día y otro más, que nuestros miedos se ventilen hasta hacerlos cotidianos, que formen parte ya de nuestra costumbre.
Y entonces los dragones dejan de serlo para descubrir que sólo eran murciélagos.
La desmesura es una creación de nuestros miedos.
Pues una parte del cerebro no puede engañar a la otra, hay que exponer todo lo temible, todo lo vergonzoso, mirarlo de frente, sacarlo a la luz, tener el valor de soltar al toro en su lugar natural, en el prado y no encerrarlo para pelear contra su embestida en la plaza.
Nada nos es ajeno si abrimos bien los ojos.
Nada hay que no pueda acometerse con tranquilidad, recorrerlo desde un extremo hasta el otro, deletrearlo sin juicios, un día y otro más, que nuestros miedos se ventilen hasta hacerlos cotidianos, que formen parte ya de nuestra costumbre.
Y entonces los dragones dejan de serlo para descubrir que sólo eran murciélagos.
La desmesura es una creación de nuestros miedos.
miércoles, 13 de mayo de 2015
BRUJULA INTERIOR
Hay un sexto sentido, una brújula oculta instalada en algún lugar de nuestro organismo, ese sentido que nos hace seguir en una dirección aunque todos crean que estamos equivocados, una especie de fe que no es traducible en palabras, una fuerza impulsora más allá de la razón, eso que es lo más íntimo del ser y nos hace ser como somos, únicos.
Ese sentido profundamente humano que te hace desobedecer ordenes, valores establecidos, mandamientos supuestamente religiosos, tradiciones familiares, costumbres sociales. Ante esos pesos, la mayor parte de las veces insoportables, siempre hubo individuos valientes que oyeron su propia voz interior. Y se liberaron, no tuvieron más remedio que hacerse fuertes en si mismos. Se constituyeron además, sin pretenderlo, en ejemplos y modelos a seguir.
Es más cómodo pertenecer al rebaño y no pensar, no elegir, no apartarse del camino ya trillado. La soledad es dura.
Pero los que abren caminos acaban teniendo una legión de seguidores.
Y eso ya no importa tanto.
El sentimiento de soledad es una vestimenta que es necesario tirar como una ropa que se quedó pequeña y agujereada.
El que abre camino el primero, ve salir pájaros desconocidos, animales salvajes, flores silvestres de colores insólitos, el propio paso es silencioso y escuchas el canto de los pájaros y la brisa levantando el polvo y la lluvia sobre la hierba.
Ese sentido profundamente humano que te hace desobedecer ordenes, valores establecidos, mandamientos supuestamente religiosos, tradiciones familiares, costumbres sociales. Ante esos pesos, la mayor parte de las veces insoportables, siempre hubo individuos valientes que oyeron su propia voz interior. Y se liberaron, no tuvieron más remedio que hacerse fuertes en si mismos. Se constituyeron además, sin pretenderlo, en ejemplos y modelos a seguir.
Es más cómodo pertenecer al rebaño y no pensar, no elegir, no apartarse del camino ya trillado. La soledad es dura.
Pero los que abren caminos acaban teniendo una legión de seguidores.
Y eso ya no importa tanto.
El sentimiento de soledad es una vestimenta que es necesario tirar como una ropa que se quedó pequeña y agujereada.
El que abre camino el primero, ve salir pájaros desconocidos, animales salvajes, flores silvestres de colores insólitos, el propio paso es silencioso y escuchas el canto de los pájaros y la brisa levantando el polvo y la lluvia sobre la hierba.
martes, 12 de mayo de 2015
IRU , CARCHIN Y YO .
Aquella ligereza que atravesaba las retamas y saltaba los ríos, que galopaba sin parar, que en alarde de felicidad corría veloz haciendo círculos, hacía tiempo que se había perdido. Era tan guapo que todos creían que era hembra, es verdad que Iru tenía algo femenino, era grácil, andaba levemente, pero era un macho Spagniel Breton.
Ahora ya tan viejo, economizaba su tiempo, se pasaba el día tumbado en el sillón del cuarto de palos de golf, enfermo, le habíamos operado tres veces de un cáncer que se volvía a reproducir. Le costaba salir para su pequeño paseo, en el costado el bulto sanguinolento era cada vez mayor, no hubiera resistido otra cirugía.
Carchín llamó a su amiga veterinaria, ella había sido monitora en su campamento de Layos, ayudaría a Iru en su último viaje. Vino conmigo al estudio, apenas podía andar, le preparamos una cortina mullida, color avellana, para que se tumbara, y Carchín le hablaba dulcemente, le acariciaba el cogote, nos estábamos despidiendo de él.
El transito fue imperceptible.
Creemos que la muerte es algo sobrenatural, en verdad no sé que significa esa palabra.
La muerte y la vida están unidas, ni siquiera hay una linea divisoria.
Iru vivió en amor y murió en los brazos de Carchín y en los mios.
Hemos vivido Carchín y yo tantas cosas juntos.
Ahora ya tan viejo, economizaba su tiempo, se pasaba el día tumbado en el sillón del cuarto de palos de golf, enfermo, le habíamos operado tres veces de un cáncer que se volvía a reproducir. Le costaba salir para su pequeño paseo, en el costado el bulto sanguinolento era cada vez mayor, no hubiera resistido otra cirugía.
Carchín llamó a su amiga veterinaria, ella había sido monitora en su campamento de Layos, ayudaría a Iru en su último viaje. Vino conmigo al estudio, apenas podía andar, le preparamos una cortina mullida, color avellana, para que se tumbara, y Carchín le hablaba dulcemente, le acariciaba el cogote, nos estábamos despidiendo de él.
El transito fue imperceptible.
Creemos que la muerte es algo sobrenatural, en verdad no sé que significa esa palabra.
La muerte y la vida están unidas, ni siquiera hay una linea divisoria.
Iru vivió en amor y murió en los brazos de Carchín y en los mios.
Hemos vivido Carchín y yo tantas cosas juntos.
lunes, 11 de mayo de 2015
AMORES CRUZANDO LAS NOCHES
Es mayo y el aire anticipa el verano que entra por la ventana del coche, la música suena a tope mientras atravieso la noche y una constelación de seres pueblan mi visión interna, la melodía va moldeando mis sentimientos que se mecen con los acordes de la voz y la guitarra.
Todos los tiempos se armonizan en uno solo y total en esa mano que cogió la mía, los ancestros y los descendientes confluyen amorosamente en mi corazón, el pasado está ahí como un lecho, ya hace tiempo que no hace falta barrer, todo empieza a tener un sentido redondo.
Y su sonrisa blanca y su piel morena y sus ojos afirmativos brillan en esta noche global, por un momento los mendigos envueltos en sus cartones parecen levantarse embriagados también, quizá todo tenga un sentido más allá de lo imaginable, que poco alcance tiene lo conocido, que equivocados están los que creen que lo femenino está en aquel lado y lo masculino en el lado opuesto.
Vi dos seres besándose en el pasadizo oscuro y allá sólo irradiaba el resplandor del amor.
La anciana andaba y cruzaba la calle con el rostro joven, los niños se peinaban la barba encanecida, el viejo jorobado hacía saltos mortales y piruetas sin dificultad, se sentaba luego en el suelo comiendo caramelos y un negro con los brazos blancos pasaba el sombrero pidiendo limosna. En el columpio del parque, justo al lado del lugar en donde aparco el coche, un japonés sube y baja silbando, absorto en la negritud de esta noche cálida y mestiza.
Ringo, el tekel de Carchín, ha muerto hoy. ¡Ah! Lo que se vive en el corazón, no se sepulta bajo tierra.
¡Dame un día más para poder seguir viendo tus ojos, sólo un día más!
Iru mi perro , hace un año que murió y se sigue paseando entre mis hijos y yo, todos los días aparece un rato, a Pedro le seguía por el campo verde, el lunes se cruzó con Diego, el martes lo vio Reyes, ayer estaba durmiendo a mi lado.
Esta madrugada era yo el que estaba allí, junto a él.
El cuerpo ya no pesaba.
Y yo seguía pintando con mis dedos y los pinceles permanecían inmaculados en mis pies.
Todos los tiempos se armonizan en uno solo y total en esa mano que cogió la mía, los ancestros y los descendientes confluyen amorosamente en mi corazón, el pasado está ahí como un lecho, ya hace tiempo que no hace falta barrer, todo empieza a tener un sentido redondo.
Y su sonrisa blanca y su piel morena y sus ojos afirmativos brillan en esta noche global, por un momento los mendigos envueltos en sus cartones parecen levantarse embriagados también, quizá todo tenga un sentido más allá de lo imaginable, que poco alcance tiene lo conocido, que equivocados están los que creen que lo femenino está en aquel lado y lo masculino en el lado opuesto.
Vi dos seres besándose en el pasadizo oscuro y allá sólo irradiaba el resplandor del amor.
La anciana andaba y cruzaba la calle con el rostro joven, los niños se peinaban la barba encanecida, el viejo jorobado hacía saltos mortales y piruetas sin dificultad, se sentaba luego en el suelo comiendo caramelos y un negro con los brazos blancos pasaba el sombrero pidiendo limosna. En el columpio del parque, justo al lado del lugar en donde aparco el coche, un japonés sube y baja silbando, absorto en la negritud de esta noche cálida y mestiza.
Ringo, el tekel de Carchín, ha muerto hoy. ¡Ah! Lo que se vive en el corazón, no se sepulta bajo tierra.
¡Dame un día más para poder seguir viendo tus ojos, sólo un día más!
Iru mi perro , hace un año que murió y se sigue paseando entre mis hijos y yo, todos los días aparece un rato, a Pedro le seguía por el campo verde, el lunes se cruzó con Diego, el martes lo vio Reyes, ayer estaba durmiendo a mi lado.
Esta madrugada era yo el que estaba allí, junto a él.
El cuerpo ya no pesaba.
Y yo seguía pintando con mis dedos y los pinceles permanecían inmaculados en mis pies.
viernes, 8 de mayo de 2015
SANGRE
Calvero-Chaplin está en su camerino, maquillándose junto a Buster Keaton, hablan entre ellos, están a punto de salir al escenario, en su conversación se cruzan la pasión y el pánico que sienten por su vocación de cómicos. Chaplin dice sobre su vocación:" El escenario es como la sangre que circula por mis venas, no me gusta verla, pero me constituye”
Redacto de memoria, quizá no son las palabras exactas de Chaplin, pero si el sentido que quiso dar a sus palabras.
Sé que moriré pintando, sé que la pintura me constituye, pero no soporto a la legión de snobs que presumen de artistas y convierten su vocación en una forma de exhibición.
Podría irme a dar la vuelta al mundo y estar dos o tres años sin coger un pincel, la vida es lo único importante.
Pero , sí, la pintura está ahí, es como mi propia sangre.
Redacto de memoria, quizá no son las palabras exactas de Chaplin, pero si el sentido que quiso dar a sus palabras.
Sé que moriré pintando, sé que la pintura me constituye, pero no soporto a la legión de snobs que presumen de artistas y convierten su vocación en una forma de exhibición.
Podría irme a dar la vuelta al mundo y estar dos o tres años sin coger un pincel, la vida es lo único importante.
Pero , sí, la pintura está ahí, es como mi propia sangre.
jueves, 7 de mayo de 2015
AGUA BENDITA, EPIFANIA II
El nuevo Papa Francisco, ha mandado instalar tres duchas en el interior de los baños que hay bajo las columnas de la basílica de San Pedro, en esos baños que están destinados a la inmensa cantidad de turistas que visitan a diario el Vaticano.
La idea de las duchas surgió cuando Francisco mandó al sacerdote polaco Konrad Krajewski ( el Limosnero del Papa) a salir personalmente para ayudar a los necesitados como hacía él, cuando era Arzobispo de Buenos Aires. En los alrededores de la plaza de San Pedro abundan los mendigos y los vagabundos. Fue entonces cuando El Padre Corrado, así llaman a Krajewski, se puso en acción, y quiso invitar a comer a un mendigo italiano llamado Franco en el día de su cumpleaños. Pero el mendigo rechazó la invitación pues sentía vergüenza de su mal olor. Aún así, acabó aceptando, y en esa comida le explicó al Padre Corrado, cómo en Roma era relativamente fácil conseguir algo de comida en cualquier momento, la dificultad estaba en encontrar lugares adecuados para lavarse y asearse.
Las duchas ya están en funcionamiento, y los baños del Vaticano se han llenado de mendigos.
La sorpresa surgió, cuando un día, el Limosnero del Papa vio entrar en las duchas a un hombre trajeado impecablemente, pulcro, con un maletín de piel valioso y unos zapatos relucientes. El Padre Krajewski aguantó pacientemente a que aquel distinguido señor, terminara de ducharse junto a los mendigos. No acertaba a comprender el motivo por el cual aquel hombre elegante se duchaba allí rodeado de vagabundos y peregrinos sin techo, le asaltaba una curiosidad imparable. Y cuando salió aquel hombre, de nuevo perfectamente vestido, le detuvo y le preguntó por qué había elegido ese lugar.
La respuesta fue : "Yo sí que necesito purificarme, dónde mejor que en este agua bendita"
La idea de las duchas surgió cuando Francisco mandó al sacerdote polaco Konrad Krajewski ( el Limosnero del Papa) a salir personalmente para ayudar a los necesitados como hacía él, cuando era Arzobispo de Buenos Aires. En los alrededores de la plaza de San Pedro abundan los mendigos y los vagabundos. Fue entonces cuando El Padre Corrado, así llaman a Krajewski, se puso en acción, y quiso invitar a comer a un mendigo italiano llamado Franco en el día de su cumpleaños. Pero el mendigo rechazó la invitación pues sentía vergüenza de su mal olor. Aún así, acabó aceptando, y en esa comida le explicó al Padre Corrado, cómo en Roma era relativamente fácil conseguir algo de comida en cualquier momento, la dificultad estaba en encontrar lugares adecuados para lavarse y asearse.
Las duchas ya están en funcionamiento, y los baños del Vaticano se han llenado de mendigos.
La sorpresa surgió, cuando un día, el Limosnero del Papa vio entrar en las duchas a un hombre trajeado impecablemente, pulcro, con un maletín de piel valioso y unos zapatos relucientes. El Padre Krajewski aguantó pacientemente a que aquel distinguido señor, terminara de ducharse junto a los mendigos. No acertaba a comprender el motivo por el cual aquel hombre elegante se duchaba allí rodeado de vagabundos y peregrinos sin techo, le asaltaba una curiosidad imparable. Y cuando salió aquel hombre, de nuevo perfectamente vestido, le detuvo y le preguntó por qué había elegido ese lugar.
La respuesta fue : "Yo sí que necesito purificarme, dónde mejor que en este agua bendita"
miércoles, 6 de mayo de 2015
EPIFANIA
"En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas os preceden en el reino de Dios”
Estas palabras enigmáticas, palabras de Jesús, fueron traídas a la reunión familiar por el padre Ignacio, corría el vino en la buena mesa, los magnolios brillaban radiantes y por el cielo azul circulaba la primavera imparable.
Era un momento de revelación, las palabras de Nacho zozobraban, temblorosas y torpes, como un vehículo que ha de detenerse ante un deslumbramiento; y a partir de ahí, va penetrando a tropezones hasta acercarse al gran misterio. Fue un segundo de epifanía, emergió la profunda verdad de todas las cosas.
¡Ah! Los allí reunidos éramos los fariseos, los poderosos, los creídos, juzgábamos a todos desde las alturas, y él, nos recordó sin ofensa ni arrogancia: Los publicanos y las prostitutas os preceden en el reino de Dios.
El nuevo Papa de la iglesia católica, ha instalado duchas públicas para los mendigos en el Vaticano.
Son ellos los que se sienten sucios y acuden a ese agua. Los demás circulan con sus trajes planchados y sus cabellos engominados, satisfechos de si mismos.
En alguna esquina oscura y mal oliente hay un ser humano rezando, ni siquiera se atreve a alzar la mirada al buen Dios, pues musita con lágrimas su pequeñez, su ignorancia y vulnerabilidad, abre sus manos, y reza: "Dios mío, por qué me has abandonado".
Ese es el hombre que nos precede.
Estas palabras enigmáticas, palabras de Jesús, fueron traídas a la reunión familiar por el padre Ignacio, corría el vino en la buena mesa, los magnolios brillaban radiantes y por el cielo azul circulaba la primavera imparable.
Era un momento de revelación, las palabras de Nacho zozobraban, temblorosas y torpes, como un vehículo que ha de detenerse ante un deslumbramiento; y a partir de ahí, va penetrando a tropezones hasta acercarse al gran misterio. Fue un segundo de epifanía, emergió la profunda verdad de todas las cosas.
¡Ah! Los allí reunidos éramos los fariseos, los poderosos, los creídos, juzgábamos a todos desde las alturas, y él, nos recordó sin ofensa ni arrogancia: Los publicanos y las prostitutas os preceden en el reino de Dios.
El nuevo Papa de la iglesia católica, ha instalado duchas públicas para los mendigos en el Vaticano.
Son ellos los que se sienten sucios y acuden a ese agua. Los demás circulan con sus trajes planchados y sus cabellos engominados, satisfechos de si mismos.
En alguna esquina oscura y mal oliente hay un ser humano rezando, ni siquiera se atreve a alzar la mirada al buen Dios, pues musita con lágrimas su pequeñez, su ignorancia y vulnerabilidad, abre sus manos, y reza: "Dios mío, por qué me has abandonado".
Ese es el hombre que nos precede.
lunes, 4 de mayo de 2015
LAS MANOS
Más veces de lo que puedas creer lo que no acababas de ver en la cara, lo encuentras en las manos.
Y aunque es lo más difícil, pinta las manos.
No sé si las lineas que atraviesan las palmas de nuestras manos dibujan el destino de nuestras vidas, seguramente será así.
Pero el retrato está en todo, en nuestra forma de andar, de mover las manos, en nuestra voz, en nuestro mirar.
No me canso de pintar caras y manos, en el retrato pinto la figura, y lo demás ya es una anécdota.
Me gustan los fondos neutros, la figura reina fuerte.
El teatrillo del fondo me aburre.
Y me despista.
GOLES Y ESTRATEGIAS
Todo lo auténtico es válido, no es que yo sea un amante de la paradoja, es que los opuestos nos conforman. Dos personas pueden caminar en dirección contraria para llegar al mismo punto, a su verdad. Lo único que me repatea es la estrategia interesada, la teatralidad como máscara para conseguir el fin, el objetivo como meta que arrasa todos los elementos del camino.
Puede que en el camino encuentres cosas mucho más interesantes y valiosas que la original meta buscada. La vida es aprender, estar abiertos a la corriente incesante de la que somos parte.
No me gustan las personas frías y sin valores, pero tampoco me gustan los fanáticos cegados por sus ideas inamovibles.
El deporte es una lección vital y además divierte y entretiene. La estrategia inicial es un simple guión para que luego venga Messi y se regatee a medio equipo contrario y meta gol.
La vida no cabe en un esquema ni sabe de prejuicios.
El más grande de todos los futbolistas , D. Alfredo Di Stéfano, dijo sólo dos cosas.( La mayoría de sus respuestas a las preguntas larguísimas de los periodistas eran -“Si”- y -“ No”-)
Y las dos cosas que dijo fueron -“ No me gustan los intelectuales” , y “ No soporto que los periodistas digan que un gol se logró ”ante la pasividad de la defensa contraria". -A mi ningún defensa jamás me regalo un gol”.
Era una forma de decir que no soportaba que tergiversaran la verdad.
Puede que en el camino encuentres cosas mucho más interesantes y valiosas que la original meta buscada. La vida es aprender, estar abiertos a la corriente incesante de la que somos parte.
No me gustan las personas frías y sin valores, pero tampoco me gustan los fanáticos cegados por sus ideas inamovibles.
El deporte es una lección vital y además divierte y entretiene. La estrategia inicial es un simple guión para que luego venga Messi y se regatee a medio equipo contrario y meta gol.
La vida no cabe en un esquema ni sabe de prejuicios.
El más grande de todos los futbolistas , D. Alfredo Di Stéfano, dijo sólo dos cosas.( La mayoría de sus respuestas a las preguntas larguísimas de los periodistas eran -“Si”- y -“ No”-)
Y las dos cosas que dijo fueron -“ No me gustan los intelectuales” , y “ No soporto que los periodistas digan que un gol se logró ”ante la pasividad de la defensa contraria". -A mi ningún defensa jamás me regalo un gol”.
Era una forma de decir que no soportaba que tergiversaran la verdad.
jueves, 30 de abril de 2015
LENTITUD Y URGENCIA
Mi maestro Espert intentaba la creación total, dibujo, tono, color, composición, todo a la vez, captar la esencia de la visión en grandes manchas, y abandonar la creación cuando la presencia aparecía en el cuadro. Se hizo unos autorretratos densos, apurando a tope, acabando con fuerza, claro oscuro escultórico, que entornando los ojos, daban la impresión de la vida real. Al final de su vida pictórica dejó de acabar, sus cuadros eran inicios prodigiosos.
Mi maestro Roca enseñaba el método clásico, linea de plomada y creación de espacios de dentro a fuera. Sus dibujos eran magistrales y encontró su mejor forma acercándose más a la luz que a la linea.
Esas dos maneras siguen conviviendo en mi como creencia, como lo que queda en la parte más profunda, una especie de infancia-juventud que es raíz del desarrollo posterior de madurez personal.
El oficio debe quedar ahí al fondo, hacerse invisible, la misma naturaleza tiene siempre una estructura geométrica que la sostiene, pero el movimiento, que es la esencia de lo vivo, la rompe en mil pedazos que crecen hacia otras formas incesantes.
Lo cerrado, la linea precisa, paraliza el instante, hasta esa detención nos lleva el dibujo.
El color en busca de la luz difumina los contornos, ahí empieza la pintura.
Y cuando la aproximación se hace ya muy cercana, intento encontrar la forma de romperla, es una necesidad que me lleva a desbaratar la fórmula aprendida que me condujo a ese punto, borro entonces las huellas. La pintura tiene su exacto punto, ahí queda la imagen buscada. Y sin miedo a perderla, se inicia una especie de erosión para unir todos los momentos del ser. Quietud en movimiento.
Toda vida lleva su muerte.
Creo que esta vida en fuga, es el misterio de la verdadera belleza.
Pintar esa fusión, ese milagro, esa condensación de todos los tiempos, esa es la materia imposible de la que trata la pintura.
Con su lentitud y con su urgencia.
Mi maestro Roca enseñaba el método clásico, linea de plomada y creación de espacios de dentro a fuera. Sus dibujos eran magistrales y encontró su mejor forma acercándose más a la luz que a la linea.
Esas dos maneras siguen conviviendo en mi como creencia, como lo que queda en la parte más profunda, una especie de infancia-juventud que es raíz del desarrollo posterior de madurez personal.
El oficio debe quedar ahí al fondo, hacerse invisible, la misma naturaleza tiene siempre una estructura geométrica que la sostiene, pero el movimiento, que es la esencia de lo vivo, la rompe en mil pedazos que crecen hacia otras formas incesantes.
Lo cerrado, la linea precisa, paraliza el instante, hasta esa detención nos lleva el dibujo.
El color en busca de la luz difumina los contornos, ahí empieza la pintura.
Y cuando la aproximación se hace ya muy cercana, intento encontrar la forma de romperla, es una necesidad que me lleva a desbaratar la fórmula aprendida que me condujo a ese punto, borro entonces las huellas. La pintura tiene su exacto punto, ahí queda la imagen buscada. Y sin miedo a perderla, se inicia una especie de erosión para unir todos los momentos del ser. Quietud en movimiento.
Toda vida lleva su muerte.
Creo que esta vida en fuga, es el misterio de la verdadera belleza.
Pintar esa fusión, ese milagro, esa condensación de todos los tiempos, esa es la materia imposible de la que trata la pintura.
Con su lentitud y con su urgencia.
miércoles, 29 de abril de 2015
OSCILACIONES
En la percepción de la pintura hay un sentimiento de - “ Yo sé” -
Ese don de saber ver, esa intuición de “ esto sí “, la certeza de que lo que vemos es bueno, no es fanatismo. Es una sensibilidad educada, una segunda naturaleza que creemos espontánea, pero como los atletas que se entrenan a diario para soportar cargas físicas inimaginables, el arte y el sentimiento artístico son también una segunda naturaleza que se ejercita a diario.
Al final de una sesión de pintura, tras siete o nueve horas metido en el estudio, la sensibilidad llega al paroxismo, y la visión se afila hasta la inclemencia, todo está a punto de ser borrado, el cuadro te pide su aniquilación. El juez que está dentro del pintor se ha convertido en un ser feroz.
Ese es el momento de abrir las ventanas para que el aire ventile la carga tóxica y destructiva.
Hemos vuelto a pasar del “ Yo sé” al “ No sé”.
Quizá entonces estemos más cerca de salvarnos, más cerca de la humildad, la verdad se difumina, pero sigue latente ahí en su centro.
Y llega la noche y cogemos nuestro farolito, y susurramos con el otro peregrino que alumbra también con su otro farol, los dos estamos perdidos, mañana será otro día, no vivimos del pasado, el arte te hace ser eternamente joven.
Ese don de saber ver, esa intuición de “ esto sí “, la certeza de que lo que vemos es bueno, no es fanatismo. Es una sensibilidad educada, una segunda naturaleza que creemos espontánea, pero como los atletas que se entrenan a diario para soportar cargas físicas inimaginables, el arte y el sentimiento artístico son también una segunda naturaleza que se ejercita a diario.
Al final de una sesión de pintura, tras siete o nueve horas metido en el estudio, la sensibilidad llega al paroxismo, y la visión se afila hasta la inclemencia, todo está a punto de ser borrado, el cuadro te pide su aniquilación. El juez que está dentro del pintor se ha convertido en un ser feroz.
Ese es el momento de abrir las ventanas para que el aire ventile la carga tóxica y destructiva.
Hemos vuelto a pasar del “ Yo sé” al “ No sé”.
Quizá entonces estemos más cerca de salvarnos, más cerca de la humildad, la verdad se difumina, pero sigue latente ahí en su centro.
Y llega la noche y cogemos nuestro farolito, y susurramos con el otro peregrino que alumbra también con su otro farol, los dos estamos perdidos, mañana será otro día, no vivimos del pasado, el arte te hace ser eternamente joven.
martes, 28 de abril de 2015
EN LA PIEDRA DE LA COLINA
Estaba sentado en una piedra grande, en lo alto del cerro. Con su boina y su jersey grueso de cremallera. Fumaba un pitillo detrás de otro, iba dejando las colillas en una cartuchera de cuero gastado. En su morral llevaba fruta y algún fruto seco, era viejo y delgado, vivía aquí cerca, en una calle de al lado, y muy temprano caminaba hasta la colina.
Hacia levante se divisaba el perfil de los rascacielos de Madrid, hacia el norte la sierra, todavía con las cumbres nevadas, en el sur la extensión verde de la casa de campo, hacia el oeste las puestas de sol incendiadas entre las nubes y los cielos amarillos.
Nos habíamos encontrado en ese punto cardinal varias veces.
-“ Me queda ya poco tiempo aquí, estoy muy enfermo, pero no tengo dolor. Vengo aquí todo el día, prefiero esta soledad a las visitas que ni siquiera saben qué decirme. Miro estos cielos. Aquí hay jilgueros y las urracas carraspean. Pasa todo y no pasa nada-"
Hacia levante se divisaba el perfil de los rascacielos de Madrid, hacia el norte la sierra, todavía con las cumbres nevadas, en el sur la extensión verde de la casa de campo, hacia el oeste las puestas de sol incendiadas entre las nubes y los cielos amarillos.
Nos habíamos encontrado en ese punto cardinal varias veces.
-“ Me queda ya poco tiempo aquí, estoy muy enfermo, pero no tengo dolor. Vengo aquí todo el día, prefiero esta soledad a las visitas que ni siquiera saben qué decirme. Miro estos cielos. Aquí hay jilgueros y las urracas carraspean. Pasa todo y no pasa nada-"
lunes, 27 de abril de 2015
EL SIGUIENTE
Puede que en la juventud uno tenga dudas sobre cuando se acaba un cuadro. Pero el pintor que lleva muchos años pintando sabe cuando la faena debe terminase, ni un pase más.
La insistencia es gratuita, va cargando la pintura de materia innecesaria.
También con los cuadros hay que aprender el desapego.
Nunca pintar el aburrimiento, nunca caer en el triste oficio.
Proponer siempre una aventura.
Perderse.
Encontrarse.
Y pasar al siguiente.
La insistencia es gratuita, va cargando la pintura de materia innecesaria.
También con los cuadros hay que aprender el desapego.
Nunca pintar el aburrimiento, nunca caer en el triste oficio.
Proponer siempre una aventura.
Perderse.
Encontrarse.
Y pasar al siguiente.
miércoles, 22 de abril de 2015
UN PAISAJE
La verdad es que el mercado del arte está lleno de snobismo y estupidez, que se ensalzan obras que dudo incluso de si las podríamos llamar arte, que el noble oficio de pintar va desapareciendo de nuestro mundo, y que la pintura figurativa tiene más que ver con la fotografía que con la pintura en si.
Ver pintura se convierte así en un hallazgo, en un asombro jubiloso. Eso me sucedió en una feria de arte en la que había muy poco arte. Caminaba con los ojos cansados y un paisaje de tierra siena y rojiza, me llamó con una fuerza desconocida.
Me acerqué y sentí esa sensación de nuevo. Era todo y era nada.
Esas tierras calcinadas, abiertas para constituir un universo silencioso e interior, llevaban en si la tradición milenaria de la pintura, era un paisaje abstracto pues las referencias a la realidad quedaban condensadas en el movimiento envolvente de un tiempo total y sagrado. Allí estaban todos los desiertos, todos los márgenes, todos los espacios fronterizos. En la humildad terrosa se fundían los dos mundos, era una luz inmanente y lunar la que aligeraba esa tierra sin horizonte, un primer plano total en el que lo subterráneo se hacía presente y el firmamento invisible acariciaba el corazón inmerso en el silencio y la paz.
Sucedía en un paisaje de Zoran Music.
Ver pintura se convierte así en un hallazgo, en un asombro jubiloso. Eso me sucedió en una feria de arte en la que había muy poco arte. Caminaba con los ojos cansados y un paisaje de tierra siena y rojiza, me llamó con una fuerza desconocida.
Me acerqué y sentí esa sensación de nuevo. Era todo y era nada.
Esas tierras calcinadas, abiertas para constituir un universo silencioso e interior, llevaban en si la tradición milenaria de la pintura, era un paisaje abstracto pues las referencias a la realidad quedaban condensadas en el movimiento envolvente de un tiempo total y sagrado. Allí estaban todos los desiertos, todos los márgenes, todos los espacios fronterizos. En la humildad terrosa se fundían los dos mundos, era una luz inmanente y lunar la que aligeraba esa tierra sin horizonte, un primer plano total en el que lo subterráneo se hacía presente y el firmamento invisible acariciaba el corazón inmerso en el silencio y la paz.
Sucedía en un paisaje de Zoran Music.
martes, 21 de abril de 2015
ALINEADOS
El malo nunca envidia al bueno, pues la maldad considera a la bondad como una suerte de estupidez.
Conocí a un tiburón que decía sin pudor que su imperio se asentaba sobre la estupidez cristiana, que esa religión le venía muy bien, pues él estaba dando bofetadas y las víctimas le ponían la otra mejilla.
¿ Pero a quién le puede sorprender esa postura ?
Es el bondadoso el que camina entre dudas, la bondad te va colocando al final de la fila hasta quedar finalmente el último en la cola.
Pero la bondad no sólo es bondad, la bondad es inteligencia y profundidad.
Por eso, por inteligencia, el bondadoso no tiene que esperar viendo como le pisotean.
Solamente hacen cola los que quieren llegar a una meta conocida.
La bondad te lleva a otro lugar inimaginable para el malvado que se reía de los tontos cristianos.
Hay que abandonar esa fila, en esa muchedumbre alineada sólo están los tramposos, los que dan codazos, los sin código.
Apártate de ellos.
Conocí a un tiburón que decía sin pudor que su imperio se asentaba sobre la estupidez cristiana, que esa religión le venía muy bien, pues él estaba dando bofetadas y las víctimas le ponían la otra mejilla.
¿ Pero a quién le puede sorprender esa postura ?
Es el bondadoso el que camina entre dudas, la bondad te va colocando al final de la fila hasta quedar finalmente el último en la cola.
Pero la bondad no sólo es bondad, la bondad es inteligencia y profundidad.
Por eso, por inteligencia, el bondadoso no tiene que esperar viendo como le pisotean.
Solamente hacen cola los que quieren llegar a una meta conocida.
La bondad te lleva a otro lugar inimaginable para el malvado que se reía de los tontos cristianos.
Hay que abandonar esa fila, en esa muchedumbre alineada sólo están los tramposos, los que dan codazos, los sin código.
Apártate de ellos.
viernes, 17 de abril de 2015
COMERCIOS
Ocurren a veces sucesos insólitos dentro de la más estricta normalidad, hechos que desvelan el terror que circula bajo la aparente cotidianidad.
Compré en un comercio de bellas artes amarillo de Nápoles y tres litros de aguarrás puro.
El dueño de la tienda es verdaderamente antipático, y si vuelvo desde hace más de veinte años allí, es porque sólo en ese local encuentro materiales verdaderamente escasos para la pintura.
Pagué mi factura y el señor comerciante me entregó, con la vuelta , cinco monedas de un céntimo.
Y además, aguantar la cara del sujeto con la expresión -“ Ya se lo he colado”-
¿ Cómo puede haber gente tan poco inteligente? La mezquindad abunda más de lo que creemos, hechos nimios nos hacen ver la irracionalidad de acciones que perjudican al que las practica. Esos cinco putos céntimos le pueden hacer perder un cliente, pero el prefiere sentir ese placer pervertido, absurdo, infantil en el peor de los sentidos, descerebrado y ruin.
Aún así volveré a aguantar a ese sujeto absurdo porque tiene sulfato de cal ligero, aguarrás puro extraído en verdad de la resina del pino y barniz de almáciga de la casa Lefranc que es el que me gusta.
Cada uno a lo suyo.
El terror no está en las películas de vampiros, está en la calle Hortaleza de Madrid.
Compré en un comercio de bellas artes amarillo de Nápoles y tres litros de aguarrás puro.
El dueño de la tienda es verdaderamente antipático, y si vuelvo desde hace más de veinte años allí, es porque sólo en ese local encuentro materiales verdaderamente escasos para la pintura.
Pagué mi factura y el señor comerciante me entregó, con la vuelta , cinco monedas de un céntimo.
Y además, aguantar la cara del sujeto con la expresión -“ Ya se lo he colado”-
¿ Cómo puede haber gente tan poco inteligente? La mezquindad abunda más de lo que creemos, hechos nimios nos hacen ver la irracionalidad de acciones que perjudican al que las practica. Esos cinco putos céntimos le pueden hacer perder un cliente, pero el prefiere sentir ese placer pervertido, absurdo, infantil en el peor de los sentidos, descerebrado y ruin.
Aún así volveré a aguantar a ese sujeto absurdo porque tiene sulfato de cal ligero, aguarrás puro extraído en verdad de la resina del pino y barniz de almáciga de la casa Lefranc que es el que me gusta.
Cada uno a lo suyo.
El terror no está en las películas de vampiros, está en la calle Hortaleza de Madrid.
jueves, 16 de abril de 2015
GUERRILLERO
Perplejidad, pérdida, inseguridad, zozobra.
Y se acaba el día y la mirada de naufrago se exacerba.
¿ Quién sabe del instante inspirado?
Puedes llevar toda una vida pintando y la pintura es como la cosecha, prometedora, esta vez sí, por fin, y llega el granizo a finales de mayo y revienta el grano.
Como campesinos humildes, los pintores permanecemos activos en nuestros estudios, a la espera del sol sanador y la lluvia fructífera, esperando pacientemente que la pincelada traduzca la luz y nos calme en la redención.
El tiempo debería habernos enseñado ya a ser pacientes, y quién puede serlo cuando persigues el incierto rastro de tu amante cautiva.
Y eres sólo un soldado de un ejército derrotado que sigue haciendo la guerra por su cuenta.
Los lunes tengo cara de campesino, los martes de guerrillero.
Y se acaba el día y la mirada de naufrago se exacerba.
¿ Quién sabe del instante inspirado?
Puedes llevar toda una vida pintando y la pintura es como la cosecha, prometedora, esta vez sí, por fin, y llega el granizo a finales de mayo y revienta el grano.
Como campesinos humildes, los pintores permanecemos activos en nuestros estudios, a la espera del sol sanador y la lluvia fructífera, esperando pacientemente que la pincelada traduzca la luz y nos calme en la redención.
El tiempo debería habernos enseñado ya a ser pacientes, y quién puede serlo cuando persigues el incierto rastro de tu amante cautiva.
Y eres sólo un soldado de un ejército derrotado que sigue haciendo la guerra por su cuenta.
Los lunes tengo cara de campesino, los martes de guerrillero.
viernes, 10 de abril de 2015
LA BELLEZA
¡Cuántas veces hablo de la belleza, de la gran belleza! Pero la gran belleza no tiene un envés, no estoy hablando del buen gusto y de su contrario, lo feo.
La belleza en arte es la totalidad,
el gran arte es el equilibrio de lo completo.
La belleza en arte es la totalidad,
el gran arte es el equilibrio de lo completo.
miércoles, 8 de abril de 2015
FINALIZANDO
Y llega un momento en que el cuadro podría rehacerse entero,
el último peldaño de la escalera da al vacío,
la pintura es un imposible,
y la única acción que resta es retirarse,
así es esta pintura,
insistir más es cargar de soberbia la materia pictórica,
hay una inmensa sed siempre al final,
insaciable.
el último peldaño de la escalera da al vacío,
la pintura es un imposible,
y la única acción que resta es retirarse,
así es esta pintura,
insistir más es cargar de soberbia la materia pictórica,
hay una inmensa sed siempre al final,
insaciable.
lunes, 6 de abril de 2015
LA PROFESION
Lo que creas o no, eso no importa.
No hablo de las creencias personales.
Pero el arte está conectado en su raíz con la espiritualidad.
Por eso es difícil la relación del arte con el mundo profesional.
Las conexiones del dinero con las verdaderas vocaciones son complicadas.
Es difícil casar la imagen de un sacerdote dando la extremaunción a un enfermo y a la vez cobrándose un dinero.
Todos vivimos en este mundo, y el dinero es necesario.
El dinero está ahí, debemos encontrar la manera de que no enfangue el verdadero motivo de la creación.
Decía Orson Welles que era igualmente vulgar crear para la inmortalidad que venderse al dinero.
Es una frase ingeniosa cargada de verdad.
Maria Joao Pires dijo- “ La música nunca ha sido una profesión para mi”.
Y ella es la música.
No hablo de las creencias personales.
Pero el arte está conectado en su raíz con la espiritualidad.
Por eso es difícil la relación del arte con el mundo profesional.
Las conexiones del dinero con las verdaderas vocaciones son complicadas.
Es difícil casar la imagen de un sacerdote dando la extremaunción a un enfermo y a la vez cobrándose un dinero.
Todos vivimos en este mundo, y el dinero es necesario.
El dinero está ahí, debemos encontrar la manera de que no enfangue el verdadero motivo de la creación.
Decía Orson Welles que era igualmente vulgar crear para la inmortalidad que venderse al dinero.
Es una frase ingeniosa cargada de verdad.
Maria Joao Pires dijo- “ La música nunca ha sido una profesión para mi”.
Y ella es la música.
domingo, 5 de abril de 2015
DESPRENDIMIENTOS
Lo que busca el verdadero músico es un sonido distinto, la técnica, siempre necesaria, te lleva hasta un punto de partida.
Sucede igual con la pintura. El parecido en un retrato, los espacios cercanos y las lejanías, los volúmenes, la composición, la tonalidad adecuada, el color exacto, el estudio de la luz y la sombra, la precisión en el dibujo, es toda una vida la que se necesita para dominar todas esas materias a la vez y llevarlas al compás en la creación del cuadro. Pero siempre hay un plano indescifrable, único y personal, el toque, la vibración de la linea, la fusión del color en luz, es imposible abordar esto con las palabras, pues nos hallamos ante claves indescifrables.
Hasta esa linea nos llevan de la mano nuestros hermanos mayores, nuestros maestros. Y a partir de ahí, debemos caminar sin compañía, abriendo sendas en una aventura solitaria. Sabes que el sonido conocido no es el tuyo, que esa forma de pintura no es la propia, sigues avanzando con la fe y la incertidumbre, pero hay que seguir quitando y añadiendo capas, la estructura original cada vez más honda, el esfuerzo debe desaparecer y quedar latente, como una fase necesaria pero oculta. El impulso final ha de ser de ligereza, la depurada levedad.
Nos adentramos en el territorio en el que quedan atrás todas las barreras, las rejas de la cárcel se abrieron y los dedos vuelan ya sin resistencia.
El actor se retira.
La pintura se desprende de los efectos, el fin y el principio se reencuentran.
Queda en el lienzo de la arena, la última huella de un barrido.
Apenas el roce de un despegue.
Sucede igual con la pintura. El parecido en un retrato, los espacios cercanos y las lejanías, los volúmenes, la composición, la tonalidad adecuada, el color exacto, el estudio de la luz y la sombra, la precisión en el dibujo, es toda una vida la que se necesita para dominar todas esas materias a la vez y llevarlas al compás en la creación del cuadro. Pero siempre hay un plano indescifrable, único y personal, el toque, la vibración de la linea, la fusión del color en luz, es imposible abordar esto con las palabras, pues nos hallamos ante claves indescifrables.
Hasta esa linea nos llevan de la mano nuestros hermanos mayores, nuestros maestros. Y a partir de ahí, debemos caminar sin compañía, abriendo sendas en una aventura solitaria. Sabes que el sonido conocido no es el tuyo, que esa forma de pintura no es la propia, sigues avanzando con la fe y la incertidumbre, pero hay que seguir quitando y añadiendo capas, la estructura original cada vez más honda, el esfuerzo debe desaparecer y quedar latente, como una fase necesaria pero oculta. El impulso final ha de ser de ligereza, la depurada levedad.
Nos adentramos en el territorio en el que quedan atrás todas las barreras, las rejas de la cárcel se abrieron y los dedos vuelan ya sin resistencia.
El actor se retira.
La pintura se desprende de los efectos, el fin y el principio se reencuentran.
Queda en el lienzo de la arena, la última huella de un barrido.
Apenas el roce de un despegue.
sábado, 4 de abril de 2015
LO OTRO
Regresé del coma.
Ahora, resucitado,
soy un exiliado en cualquier lugar,
las manzanas ya no saben igual,
soy un exiliado en cualquier lugar,
las manzanas ya no saben igual,
todo transcurre lento,
antes veía la semilla y el árbol a la vez.
El calendario es otro,
cuando repaso los números falta la cifra clave,
cuando repaso los números falta la cifra clave,
se ha debido de quedar allí.
viernes, 3 de abril de 2015
SIN HOGAR
Rompe los muros de tu ciudadela, quiebra tu caparazón, deja que el aire ventile tu estancia. Y parte, tu casa no es tu casa.
El templo no es Dios, el oro no es la meta, el palacio no es fortaleza.
El libro lo redactó el discípulo enamorado queriendo perpetuar a su maestro,
pero el original quedó inédito.
Lo que nos enaltece no es la medalla sino la ausencia de miedo en el pecho.
Lo que nos lleva al amor no es la posesión sino el desprendimiento.
En el camino encontrarás el cobijo necesario,
el árbol, la cueva, la nube y el sol.
El templo no es Dios, el oro no es la meta, el palacio no es fortaleza.
El libro lo redactó el discípulo enamorado queriendo perpetuar a su maestro,
pero el original quedó inédito.
Lo que nos enaltece no es la medalla sino la ausencia de miedo en el pecho.
Lo que nos lleva al amor no es la posesión sino el desprendimiento.
En el camino encontrarás el cobijo necesario,
el árbol, la cueva, la nube y el sol.
martes, 31 de marzo de 2015
ESCALERA AL VACIO
Entrar en el estudio es penetrar en el túnel del tiempo, subir por las escaleras oscuras del pasadizo mientras vas mirando sin ver, adentrarse en el silencio, pacientemente, ir obrando con nuestras armas humanas en ese espacio fronterizo dónde todos los caminos se cruzan, y el cielo y la tierra pierden la linea del horizonte, y la vida y la muerte se sobreponen en transparencias y opacidades, una vez estás allí y de nuevo aquí. Pierdes pie y flotas en el vértigo del limbo, intentando sostener una ilusión que se derrama en color, que se extravía y retorna serpenteante, que va obrando en ti para salir de ti.
Y danzan los otros que nunca murieron y resucitan los vivos agonizantes, y la voz lúgubre suena alegre y la liviandad queda sellada, es una certeza que busca su lugar, porque no somos de aquí ni de allá.
Y danzan los otros que nunca murieron y resucitan los vivos agonizantes, y la voz lúgubre suena alegre y la liviandad queda sellada, es una certeza que busca su lugar, porque no somos de aquí ni de allá.
lunes, 30 de marzo de 2015
CRUZANDO CALLES
El sin sentido acecha en todas las vocaciones, cuando el dinero no justifica una dedicación, cuando uno hace un brindis al sol, esto es tan viejo como el juego, como el sonido de la brisa acariciando las hojas de los árboles.
¿ Por qué se escala una montaña por la ladera más escarpada ? ¿ Por qué sigue escribiendo un escritor al que le niegan publicar ? ¿ Por qué pintaba Van Gogh aún sin vender uno solo de sus cuadros ?
Eso no tiene respuesta y tampoco debería tener pregunta.
Las estrellas brillan en las noches, los mirlos cantan al amanecer, las oropéndolas carraspean hasta producir el canto insuperable, las flores aromáticas ignoran la existencia de la miel.
No esperes respuestas, encuentra tu propia afirmación.
Mira los lirios del campo.
Está todo escrito.
Ya se dijo cuanto debía decirse.
Sube montañas, atraviesa los mares, cruza la calle, comparte un pan abierto, pinta de nuevo, silba andando, llora cansado, ríe alegre, olvida a los eruditos, que no te den el sermón los fariseos, que te dejen en paz los obedientes, no te compres más abrigos, abre el armario y reparte lo que te sobra, prueba a andar descalzo pero no pises los cardos.
¿ Por qué se escala una montaña por la ladera más escarpada ? ¿ Por qué sigue escribiendo un escritor al que le niegan publicar ? ¿ Por qué pintaba Van Gogh aún sin vender uno solo de sus cuadros ?
Eso no tiene respuesta y tampoco debería tener pregunta.
Las estrellas brillan en las noches, los mirlos cantan al amanecer, las oropéndolas carraspean hasta producir el canto insuperable, las flores aromáticas ignoran la existencia de la miel.
No esperes respuestas, encuentra tu propia afirmación.
Mira los lirios del campo.
Está todo escrito.
Ya se dijo cuanto debía decirse.
Sube montañas, atraviesa los mares, cruza la calle, comparte un pan abierto, pinta de nuevo, silba andando, llora cansado, ríe alegre, olvida a los eruditos, que no te den el sermón los fariseos, que te dejen en paz los obedientes, no te compres más abrigos, abre el armario y reparte lo que te sobra, prueba a andar descalzo pero no pises los cardos.
domingo, 29 de marzo de 2015
URTAIN
Me pasé la infancia dibujando su caricatura. El morrosco de Cestona. Nos llevó mi padre varias veces a verle boxear en el palacio de deportes de Madrid. Le quisieron convertir en un mito, se hablaba mucho de su carrera llena de tongos, pero sus puños eran de verdad y su coraje indomable. Llegó a ser campeón de Europa de los pesos pesados al derrotar al alemán Peter Weiland por KO en el séptimo asalto.
Pasaron los años, pasó su fama, y un mal día se tiró desde un balcón de un décimo piso acosado por las deudas y los acreedores.
Antes de llegar al mundo oscuro del boxeo, fue un aizcolari prodigioso y batió el record del mundo de levantamiento de piedra con un bloque de 250 kg de peso. Y también otro récord al levantar 192 veces seguidas una piedra de 100Kg.
Al ganar sus combates por KO, hacía una voltereta en el cuadrilátero, como quien derrota a los rivales sin despeinarse. Le ponían una chapela inmensa, levantaba los brazos y sonreía tras su inmensa nariz.
Pero poco a poco su rostro se fue desfigurando porque sí que le despeinaban.
¿Tendría que haberse quedado en su cultura rural, en su caserío de Urtain?
Quién sabe.
Mitos que pueblan la infancia, historias de sueños y tristezas, de manos alzadas victoriosas
y KOS finales.
Pasaron los años, pasó su fama, y un mal día se tiró desde un balcón de un décimo piso acosado por las deudas y los acreedores.
Antes de llegar al mundo oscuro del boxeo, fue un aizcolari prodigioso y batió el record del mundo de levantamiento de piedra con un bloque de 250 kg de peso. Y también otro récord al levantar 192 veces seguidas una piedra de 100Kg.
Al ganar sus combates por KO, hacía una voltereta en el cuadrilátero, como quien derrota a los rivales sin despeinarse. Le ponían una chapela inmensa, levantaba los brazos y sonreía tras su inmensa nariz.
Pero poco a poco su rostro se fue desfigurando porque sí que le despeinaban.
¿Tendría que haberse quedado en su cultura rural, en su caserío de Urtain?
Quién sabe.
Mitos que pueblan la infancia, historias de sueños y tristezas, de manos alzadas victoriosas
y KOS finales.
sábado, 28 de marzo de 2015
LA AMENAZA
La amenaza está ahí, se entrevé, acecha en la madrugada cuando el cuerpo pesa como un fardo en la cama, y levantarse parece un esfuerzo insuperable.
¿Será eso la temida vejez?
¿ Sentir que ya todo fue vivido y que nada nuevo nos hace levantarnos?
¿ Sentir que el único esfuerzo que queda por hacer es cerrar los ojos y dormir y y ya nunca volver a abrirlos?
Quizá es sólo un recurso más de la propia vida que te hace entender que la temida muerte no es una pesadilla, es un descenso a la paz, a la verdadera y única paz.
Que la única pesadilla es la propia vida con su diaria guerra y su interminable afán.
¿Será eso la temida vejez?
¿ Sentir que ya todo fue vivido y que nada nuevo nos hace levantarnos?
¿ Sentir que el único esfuerzo que queda por hacer es cerrar los ojos y dormir y y ya nunca volver a abrirlos?
Quizá es sólo un recurso más de la propia vida que te hace entender que la temida muerte no es una pesadilla, es un descenso a la paz, a la verdadera y única paz.
Que la única pesadilla es la propia vida con su diaria guerra y su interminable afán.
viernes, 27 de marzo de 2015
ANTES DE NADA
No es la fuerza de voluntad lo que te lleva a lo extraordinario, el esfuerzo pesaroso transmite aburrimiento, fricción, es un material pesado del que quisiéramos huir.
Es el enamoramiento del propio quehacer el que alarga sin esfuerzo la liviandad, ese es el vuelo que integra los espacios, es esa pasión ilusionada la que cautiva y nos sostiene en vilo. Y los ojos ven y los oídos escuchan y el entendimiento se abre y lo que parecía intrincado y laberíntico ahora es luz anterior a todo principio y fin.
Es el amor el que abre todas las puertas.
Es el enamoramiento del propio quehacer el que alarga sin esfuerzo la liviandad, ese es el vuelo que integra los espacios, es esa pasión ilusionada la que cautiva y nos sostiene en vilo. Y los ojos ven y los oídos escuchan y el entendimiento se abre y lo que parecía intrincado y laberíntico ahora es luz anterior a todo principio y fin.
Es el amor el que abre todas las puertas.
SUBTERRÁNEO
Lo subterráneo está presente en mi de una forma constante, no sólo son las raíces de los árboles, las corrientes profundas del agua, las lombrices y los topos, los grillos y sus cantos, la sangre que me alimenta y el corazón que me impulsa. Está ese otro flujo que dirige mi vida, ¿ por qué me siento atraído por un tipo de personas, qué me mueve a vivir a mi manera y no a la convencional, qué es esa fuerza superior que me aparta del sentido común y me hace caminar por el otro camino, por el que no está alumbrado, por el que curvea cuesta arriba? Es esa urdimbre que sostiene todo lo visible, ese esqueleto que estructura todo lo vivo, no es necesario hacerse una herida para ver el hueso, sólo excavamos la tierra cuando se seca el manantial.
Esta mañana he abierto el libro de un poeta consagrado, un hombre sabio y anciano, con todos los premios literarios en su haber. He leído su último poemario al azar y ahí estaba ese título: Lo subterráneo. Sus palabras rebuscadas para huir de las que usamos cotidianamente, te hacían sentir pequeño, parecían decirte-“ Mira como escriben los elegidos”-.
Y curiosamente esa brillantez era un velo que enturbiaba el significado de las palabras.
Al final no he cogido ese libro, he sentido un rechazo, la soberbia no es una compañía agradable, prefiero la transparencia del agua y de la brisa, la claridad sencilla de las palabras primeras.
El altar barroco recubierto de pan de oro nos aparta de la oración susurrante, nos aleja de la otra luz, la que ilumina aún con los ojos cerrados y vueltos hacia adentro, sí, hacia las corrientes subterráneas y germinales, tierras húmedas y fértiles en donde nace la vida.
Esta mañana he abierto el libro de un poeta consagrado, un hombre sabio y anciano, con todos los premios literarios en su haber. He leído su último poemario al azar y ahí estaba ese título: Lo subterráneo. Sus palabras rebuscadas para huir de las que usamos cotidianamente, te hacían sentir pequeño, parecían decirte-“ Mira como escriben los elegidos”-.
Y curiosamente esa brillantez era un velo que enturbiaba el significado de las palabras.
Al final no he cogido ese libro, he sentido un rechazo, la soberbia no es una compañía agradable, prefiero la transparencia del agua y de la brisa, la claridad sencilla de las palabras primeras.
El altar barroco recubierto de pan de oro nos aparta de la oración susurrante, nos aleja de la otra luz, la que ilumina aún con los ojos cerrados y vueltos hacia adentro, sí, hacia las corrientes subterráneas y germinales, tierras húmedas y fértiles en donde nace la vida.
jueves, 26 de marzo de 2015
ARBUSTOS Y ARENA
La espiritualidad y el arte tienen su propio territorio, el mensaje de Lao-Tsé se produjo en el siglo VI antes de Cristo, y las cimas de la espiritualidad no se superan, el que llega, es.
La invención de la anestesia nos libera del dolor a todos, pero la salvación, la iluminación, el reino de los cielos o como quieras llamar a la gloria de cada uno, es un camino de liberación individual. El maestro te puede llevar hasta la orilla, pero para entrar en el río y cruzarlo, eres tú el que tienes que dar el primer paso.
En el arte ocurre algo parecido, cada uno de los grandes alcanzó su cumbre de belleza, en cualquier época están los que poseen el don, el toque que convierte a una pintura en algo único, da igual que sea un pequeño apunte que el fresco de una inmensa bóveda.
Y mirar hacia atrás en pintura da vértigo. Uno tiene la sensación de que el arte pictórico hoy es un juego de mal gusto, quizá la belleza se ha desplazado a otros lugares, pero escasea en los talleres de los pintores contemporáneos. El arte va a trompicones, el jardín de los pintores está sin agua, así que no soñemos con verdes praderas, habrá que hacer humildes jardines de arbustos y arena.
La invención de la anestesia nos libera del dolor a todos, pero la salvación, la iluminación, el reino de los cielos o como quieras llamar a la gloria de cada uno, es un camino de liberación individual. El maestro te puede llevar hasta la orilla, pero para entrar en el río y cruzarlo, eres tú el que tienes que dar el primer paso.
En el arte ocurre algo parecido, cada uno de los grandes alcanzó su cumbre de belleza, en cualquier época están los que poseen el don, el toque que convierte a una pintura en algo único, da igual que sea un pequeño apunte que el fresco de una inmensa bóveda.
Y mirar hacia atrás en pintura da vértigo. Uno tiene la sensación de que el arte pictórico hoy es un juego de mal gusto, quizá la belleza se ha desplazado a otros lugares, pero escasea en los talleres de los pintores contemporáneos. El arte va a trompicones, el jardín de los pintores está sin agua, así que no soñemos con verdes praderas, habrá que hacer humildes jardines de arbustos y arena.
EN NUESTRA CARA
Durante un año estuve instalado en el caserón del Plantío, en una habitación orientada a norte. Allí , en casa de mi abuelo, estuve pintando dos años. Le hice un retrato y me posaba en aquella habitación pacientemente. Se mostraba orgulloso y le gustaba el retrato que iba surgiendo del lienzo.
Me viene esta vivencia al recuerdo pues hoy hemos comido con mi padre, tiene ya la edad que tenía el abuelo por aquel entonces, y su ojo derecho se ha desprendido de la misma manera que se le desprendió a su padre.
Los vivos tenemos a nuestros muertos en el rostro que paseamos.
Me viene esta vivencia al recuerdo pues hoy hemos comido con mi padre, tiene ya la edad que tenía el abuelo por aquel entonces, y su ojo derecho se ha desprendido de la misma manera que se le desprendió a su padre.
Los vivos tenemos a nuestros muertos en el rostro que paseamos.
martes, 24 de marzo de 2015
CARTA A UN GALERISTA
Mira, querido galerista, voy a pintar una manzana tres veces más grande que tu cara.
Sólo una, para que te des cuenta de que una manzana es un paisaje como otro cualquiera.
No es el motivo lo que importa, sino la intensidad de cómo fue pintado.
Hace muchos años ya, cuando aún estabas de moda y en la cúspide, te presenté los cuadros de un amigo pintor, y me dijiste, sin apenas mirarlos- “ ¿ Pero cómo se pueden seguir hoy pintando manzanas?”-
Y yo a lo mío.
Voy a pintar retratos en blanco y negro del tamaño de un garaje.
Voy a empezar por la mañana y voy a acabar por la noche, retratos de una sesión, como una operación quirúrgica que se alarga.
Si nos piden velocidad, hay que ir a la esencia, y pintar la presencia, nada más.
Esa es la visión necesaria en nuestros días.
Seguir pintando rostros.
Seguir aportando documentos hechos a mano alzada y que no pretendan ser exactos, un retrato es una historia de amor entre dos personas.
Y el amor nunca caduca.
Es eterno.
Aunque cambien las caras.
Permanece el impulso de vivir.
Voy a hacer, en un año, trescientos sesenta y cinco retratos.
Trescientas sesenta y cinco manchas de óleo.
Quizá merezcan salvarse tres, a lo mejor nueve.
Quizá así, en dos años, y si hay suerte y mucho trabajo inspirado, tenga dieciocho retratos.
Y vamos a olvidar los carruajes y los caballos y los tiempos pasados y los modernos.
Se trata de darle la vuelta al reloj de arena cada día.
Varias veces.
La muerte está ahí a la vuelta de la esquina.
La vida transcurre al compás de la arena.
lunes, 23 de marzo de 2015
AL PASO
El pintor roza en muchas épocas momentos en los que todo parece estar en contra, y la pintura entonces se aleja, parece un imposible, un sueño evanescente.
Es difícil hasta comprar el material de siempre. El blanco de plomo dejó de fabricarse, el barniz de almáciga adquiere el valor de un diamante y no se encuentra, un cuarto de litro en una botella de cristal tiene un precio desorbitado. El simple hecho de ponerse a pintar en un caballete parece hoy algo desfasado y absurdo. Los mismos caballetes que se adquieren actualmente en los comercios de las bellas artes son artilugios inestables y endebles. ¿ Dónde están aquellos caballetes majestuosos de nuestro ancianos maestros? El ritmo de la pintura pertenece a un mundo desaparecido, a la época de los caballos y los carruajes, cuando viajar era un itinerario penoso y largo, y veías llegar el sol y el paso de las nubes y la lluvia en el camino, casi sentías el cambio de las estaciones para atravesar el territorio de tu país. Las casas humildes de los camineros y los ermitaños del bosque eran de piedra y la humanidad construía catedrales perdurables. A la gente no le importaba posar ante un pintor, el tiempo se medía de otra forma, transcurría silencioso en el descendimiento mineral de los relojes de arena.
Y es en estos instantes, cuando todo parece caduco, cuando la arquitectura es de plástico y las relaciones humanas son de consumo, es en estos momentos de precariedad y materialismo, cuando comprendes el valor de unos pigmentos sobre un tela de lino.
No hace falta dar muchas explicaciones, esos seres misteriosos que pintan al amanecer, que intentan captar la luz que entra por el ventanal de sus estudios, sellan un testimonio, levantan silenciosamente un documento que salva el sin sentido de una especie que perdió el pie, que equivocó el camino, que va a una velocidad que impide mirar, o lo que es peor, obliga mirar a una velocidad en la que inevitablemente verás la realidad deformada.
Mira la pintura de un modo distinto, aléjate de solemnidades pomposas, mira esa obra sencilla, ese documento hecho a mano alzada, en donde vibran unas luces de aviso: La claridad en una frente, el relieve de la corteza de un árbol; o la transición temblorosa del azul al negro y del negro a la penumbra.
Eso es la pintura, una llama de atención encendida.
Alguien te está diciendo sin palabras: ¡ Detente y mira !
Es difícil hasta comprar el material de siempre. El blanco de plomo dejó de fabricarse, el barniz de almáciga adquiere el valor de un diamante y no se encuentra, un cuarto de litro en una botella de cristal tiene un precio desorbitado. El simple hecho de ponerse a pintar en un caballete parece hoy algo desfasado y absurdo. Los mismos caballetes que se adquieren actualmente en los comercios de las bellas artes son artilugios inestables y endebles. ¿ Dónde están aquellos caballetes majestuosos de nuestro ancianos maestros? El ritmo de la pintura pertenece a un mundo desaparecido, a la época de los caballos y los carruajes, cuando viajar era un itinerario penoso y largo, y veías llegar el sol y el paso de las nubes y la lluvia en el camino, casi sentías el cambio de las estaciones para atravesar el territorio de tu país. Las casas humildes de los camineros y los ermitaños del bosque eran de piedra y la humanidad construía catedrales perdurables. A la gente no le importaba posar ante un pintor, el tiempo se medía de otra forma, transcurría silencioso en el descendimiento mineral de los relojes de arena.
Y es en estos instantes, cuando todo parece caduco, cuando la arquitectura es de plástico y las relaciones humanas son de consumo, es en estos momentos de precariedad y materialismo, cuando comprendes el valor de unos pigmentos sobre un tela de lino.
No hace falta dar muchas explicaciones, esos seres misteriosos que pintan al amanecer, que intentan captar la luz que entra por el ventanal de sus estudios, sellan un testimonio, levantan silenciosamente un documento que salva el sin sentido de una especie que perdió el pie, que equivocó el camino, que va a una velocidad que impide mirar, o lo que es peor, obliga mirar a una velocidad en la que inevitablemente verás la realidad deformada.
Mira la pintura de un modo distinto, aléjate de solemnidades pomposas, mira esa obra sencilla, ese documento hecho a mano alzada, en donde vibran unas luces de aviso: La claridad en una frente, el relieve de la corteza de un árbol; o la transición temblorosa del azul al negro y del negro a la penumbra.
Eso es la pintura, una llama de atención encendida.
Alguien te está diciendo sin palabras: ¡ Detente y mira !
jueves, 19 de marzo de 2015
MUÑECOS
Algunos días lluviosos
me levanto con una alegría injustificada,
y salgo al día gris
y me pongo a hacer muñecos de agua
con la nieve que no va a caer.
me levanto con una alegría injustificada,
y salgo al día gris
y me pongo a hacer muñecos de agua
con la nieve que no va a caer.
INUTILIDADES
La emoción llega a raudales si la expresas sobriamente,
Las palabras desnudas depuran la carga abarrotada,
El desierto contiene toda la belleza ignorada,
El bosque abruma porque nadie mira el último árbol.
Sé que no me olvidas,
Quisiera regalarte un collar de lágrimas
Y una sonrisa con la última curva de la luna.
Algún poeta me lee a escondidas,
Muchos furtivos pisan mi tierra apartada
Y se alejan de inutilidades bellas
Y de sueños cumplidos.
Creen que es truco
Y cuando ven magia huyen.
Todos anhelan la bondad
Y comen en la mesa del malvado.
Iba descalzo por el camino
Y me saludó con majestad.
Cada día que veo amanecer
Sé que algún milagro sucederá
Porque en esa primera luz
Está todo escrito.
He visto esta mañana cuatro nubes
iluminadas desde abajo,
Eran los cuatro evangelistas
Y no miraban hacia arriba.
A veces unas palabras afectuosas
Hieren más que el peor insulto.
Es el silencio el que deshace el nudo imposible.
Estaba ahí recién despierto y andrajoso
En el callejón mugriento
sacudiendo su abrigo
Y el aire se llenaba de polvo de estrellas.
Las palabras desnudas depuran la carga abarrotada,
El desierto contiene toda la belleza ignorada,
El bosque abruma porque nadie mira el último árbol.
Sé que no me olvidas,
Quisiera regalarte un collar de lágrimas
Y una sonrisa con la última curva de la luna.
Algún poeta me lee a escondidas,
Muchos furtivos pisan mi tierra apartada
Y se alejan de inutilidades bellas
Y de sueños cumplidos.
Creen que es truco
Y cuando ven magia huyen.
Todos anhelan la bondad
Y comen en la mesa del malvado.
Iba descalzo por el camino
Y me saludó con majestad.
Cada día que veo amanecer
Sé que algún milagro sucederá
Porque en esa primera luz
Está todo escrito.
He visto esta mañana cuatro nubes
iluminadas desde abajo,
Eran los cuatro evangelistas
Y no miraban hacia arriba.
A veces unas palabras afectuosas
Hieren más que el peor insulto.
Es el silencio el que deshace el nudo imposible.
Estaba ahí recién despierto y andrajoso
En el callejón mugriento
sacudiendo su abrigo
Y el aire se llenaba de polvo de estrellas.
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